Carlos “Chino” Fernández analizó en el programa de Martín García, Yendo de la Cama al Living, la problemática actual del teletrabajo, que se debate en estos momento en el Congreso nacional. Sostuvo que «hay que fortalecer la regulación del teletrabajo dentro de los convenios colectivos de trabajo, que ya funcionan, bajo el paraguas de los sindicatos».

Fernández señaló que «se ha estado discutiendo en estos días en el parlamento el tema del teletrabajo, las nuevas modalidades del trabajo en función de la tecnología, algo que se potenció con la pandemia y la cuarentena, pero que ya venía desde hace rato».

«Nuestra Ley de Contrato de Trabajo, la 20.744, la ley 25.800, que ratifica el convenio 177 de la OIT habla de estas cosas. Por el Decreto de Necesidad y Urgencia 260 de este año por la pandemia tiene características especiales», detalló.

«En la Cámara de diputados estuvieron la CGT y la CTA trabajando esta cuestión, que preocupa porque se produce un distanciamiento entre el trabajador y el empleador, entre el trabajo asalariado y el capital. Y muchas veces se diluye esa relación contractual, que da lugar a situaciones de mayor explotación. Se invisibiliza la relación laboral. Aparece entonces el tema de cuáles son las horas de descanso –la desconexión-, y quién banca las herramientas y la conectividad».

«Tanto la CGT como la CTA y los legisladores estarían de acuerdo en que lo que se establezca, y después pase al Senado, sea una base normativa que se incorpore a los contratos colectivos de trabajo, según cada actividad».

«Cuando pensamos el teletrabajo en la Argentina, el CIPPEC tiene un informe, en base a datos del INDEC y a encuestas permanentes de hogares, que indica que sobre aproximadamente 12 millones de trabajadores, 3,3 millones se dedicarían potencialmente a tareas que se pueden hacer desde el hogar. Es aproximadamente un 28 por ciento de la fuerza laboral. Efectivamente es un 18 por ciento, por las posibilidades técnicas de acceso. Mientras que 8,5 millones no pueden hacer esas tareas –un 40 por ciento de la fuerza laboral-, por cuestiones concretas del trabajo en sí mismo».

«Los profesionales lo pueden hacer en un 50 por ciento, los no calificados en un 10 por ciento. En términos de género, las mujeres tienen potencialmente un 34 por ciento de posibilidades de hacer trabajos desde el hogar, y los hombres un 25. Por ingresos, el decil del 10 por ciento que gana más puede concentrar un 20 por ciento de su trabajo a distancia, mientras que los sectores más pobres lo hacen en un 3 por ciento».

«Por actividad, el potencial del área de finanzas y seguros es de un 61 por ciento, información y comunicación 58, la enseñanza 71, las inmobiliarias 54 y profesionales de las áreas de ciencia y técnica un 60 por ciento».

«Las actividades que no se pueden trasladar, que suman el 40 por ciento de la fuerza laboral, son las tareas en el campo en un 22 por ciento, la industria manufacturera un 17, transporte y almacenamiento 13 por ciento, construcción un 10 y personal doméstico un 5″.

«El tema es tratar de que la relación del capital o empleador y trabajador no se diluya en cuanto a derechos adquiridos, la protección del trabajador y que todo lo que se está normativizando ahora se pueda incorporar en los convenios colectivos de trabajo».

«Hace 120 años se discutían las ocho horas de trabajo, hoy se discuten otras cosas, sobre todo la posibilidad de incorporar a los trabajadores que fueron desplazados con la quiebra del sistema asalariado, que en nuestro país fue provocado por dos hechos fundamentales: la reforma financiera del `77, la ley de convertibilidad en los `90. Y esto destruyó el trabajo de base industrial y provocó la exclusión de un montón de familias. Hoy pagamos las consecuencias sociales de eso. Empezamos en la época de Alfonsín con cajas PAN para 500 mil personas y ahora tenemos planes sociales».

«Estas modalidades de trabajo son nuevas y hay que asumirlas. En el fondo de todo esto el tema es la discusión del modelo industrial, la posibilidad de producir todo aquello que importamos, porque eso nos daría libertad, y la posibilidad de que todos los compatriotas que quedan afuera se puedan incorporar con dignidad».

«En este debate que se da en el Parlamento hay que fortalecer la regulación del teletrabajo dentro de los convenios colectivos de trabajo, que ya funcionan, bajo el paraguas de los sindicatos».

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