Virginia Franganillo y Horacio Mosquera conversaron en torno a la figura de Eva Perón al cumplirse el pasado 7 de mayo, 103 años de su nacimiento en Los Toldos. «La nuevas generaciones toman la figura de Evita y nos invitan a repensarla desde nuevos ángulos. El Ni Una Menos y el Paro Nacional de Mujeres se hicieron acá y repercutieron en el mundo, Evita nos dejó una forma de organizarnos que perdura» sostuvo Franganillo. Mosquera agregó que “en la elección de 1951 ingresaron 23 diputadas y 6 senadoras lo que puso a la Argentina a primer nivel mundial en representación femenina en la actividad política en el ámbito parlamentario”.
El programa de Otra Voz, con la conducción de Raquel Pina, Daniel Luna y Pablo Corace, dialogó con Virginia Franganillo, socióloga especialista en estudios de la mujer, coordinadora de la Comisión de Cuidados del Partido Justicialista y con Horacio Mosquera, historiador y director del Museo Histórico del Cabildo y la Revolución de Mayo

«La Argentina con el peronismo tuvo una modernización temprana, una educación de calidad, que se refleja en el presente, lo vemos con movilizaciones masivas como las del primer Ni Una Menos y el Paro de Mujeres, que trajeron una mayor politización masiva de mujeres. Eso sucede porque una vez Evita logró el voto femenino, pero también tenía relaciones con el movimiento obrero, con las políticas sociales de Ramón Carillo, tuvo incidencia en las Cámaras de representantes. Evita peronizó el proyecto liderado por Perón que construía con retazos de otros partidos su fuerza política. Su figura trasciende a los trabajadores, a las mujeres, ella articula al peronismo».
«Eva Perón Creó organizaciones en el Partido justicialista Rama Femenina que se sostienen al día de hoy. En un movimiento proscripto, en un país en el que tras su muerte se robaron su cadáver, que las organizaciones se hayan mantenido habla de la huella y del legado de Evita que las nuevas generaciones retoman y nos obligan a repensarla constantemente» sostuvo Franganillo.

Y agregó Horacio Mosquera que “después de 1951 ingresaron 23 diputadas y 6 senadoras que pon e a Argentina a primer nivel mundial en representación femenina en la actividad política en el ámbito parlamentario y Delia Parodi la presidió posteriormente”.
Raquel Pina quién reside en Estados Unidos relató cómo es que los estudiantes adolescentes abordan el mito de Eva, al decir que «los estudiantes me hicieron preguntas que me hicieron tomar conciencia de un ser que era todo mito y la debemos traer al campo de la política». Virginia contó que Evita fue muy importante en la articulación para conseguir políticas de base que trajeran derechos para los trabajadores, afirmó que «creó con la ayuda de las censistas al partido rama femenina y garantizó un cupo al interior de peronismo, para los años los 80s, con la vuelta de democracia era el único partido con sección femenina y hoy también hay sección de las diversidades, lo que muestra una persistencia de la organización y participación que habla de la profundidad de la huella que ella dejó». Mosquera agregó que «Evita es una figura internacional en el que todas las generaciones y géneros pueden mirarse. Compendia en su ser un conjunto de virtudes que desplegó en tan poco tiempo, hasta que la sorprendió la muerte tan joven».
A su vez reconocieron la militancia de Virginia Franganillo para aprobar la ley de cupo femenino, una ley histórica en la región que se sancionó en 1991, Horacio Mosquera destacó que «hablar del feminismo costaba en otros tiempos, no era algo tan instalado. La figura de Eva era controversial, y Virginia peleó por la ley de Cupo en la política la vimos militar la ley de Torres de 1991» recalcó Mosquera, «se trata de una ley con antecedentes en la ley de cupo de Eva Perón, fue un proyecto de ley que modificó el código electoral de 1949, era hora de que se reconociera” agregó Virginia
Recordemos que el 6 de noviembre de 1991 se sancionó en la Cámara de Diputados de la Nación la ley 24.012, convirtiendo a la Argentina en el primer país de América Latina en aprobar una “ley de cupo femenino”. Esta ley, que establecía que al menos el treinta por ciento de las listas de candidatos presentadas para las elecciones legislativas nacionales estuviera ocupado por mujeres y en posiciones donde tuvieran la posibilidad de ser electas, marcó un hito en la lucha por la representación política femenina en un contexto de baja representación femenina en ambas cámaras, donde el 6,7% de las bancas en la Cámara de Diputados y el 9% de las bancas en el Senado eran ocupadas por mujeres.
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