El filósofo Esteban Ierardo reflexionó acerca de lo que dejó la pandemia en lo social. Expresó que «la pandemia fue una oportunidad perdida para que la humanidad», que en vez de cambiar las estructuras preexistentes, benefició a las empresas farmacéuticas y prolongó la hegemonía de la razón instrumental en desmedro de una razón orientada a la libertad y dignidad humanas.

En Voces y Contexto, Adriana Prado entrevistó a Esteban Ierardo, que además de filósofo es escritor y docente universitario, quién reflexionó acerca de qué clase de humanidad promovió la pandemia del Covid 19.

A dos años y medio del inicio de la pandemia, Ierardo manifestó algunas de sus reflexiones que giraron en torno a los efectos sociales que tuvo la pandemia, al respecto sostuvo que «fue una conmoción que nos llevó a repensar la situación de la humanidad y su la relación con el entorno natural. La conmoción inicial produjo dos orientaciones: quienes creía que la humanidad iba a barajar y dar de nuevo y así, con un enemigo en común, generar algo nuevo». Esa es la visión optimista, que destaca que hubo avances en la investigación médica, por ejemplo, y sostenía que saldría una humanidad más colaborativa. Por otro lado, Ierardo contó que «hay una tendencia más escéptica que planteaba que todo volvería a una situación similar a la anterior».  

A continuación Esteban Ierardo, compartió su mirada sobre lo acontecido. “Yo nunca tuve mucha esperanza de que la pandemia cambiara las estructuras, más bien trajo una situación de dolor y angustia por un lado, y grandes ganancias por otro, como las corporaciones farmacéuticas que se beneficiaron ampliamente».  Y consideró que «las grandes conmociones que traen muerte para algunos, traen beneficios para otros”. 

A su vez, afirmó que “el mundo no ha cambiado para mejor, posteriormente a la pandemia trajo la guerra en Ucrania. Así fue que esa vieja humanidad, que no termina de superar la violencia como modo de resolver los conflictos, volvió recargada. La pandemia fue una oportunidad perdida para dar paso una humanidad diferente, si bien hubo un progreso real, como en la medicina y en la comunicación, no hubo un progreso moral, como vemos con la guerra que se desató entre Rusia y Ucrania, donde los civiles quedaron desprotegidos. Este conflicto es la continuidad con las estructuras preexistentes”.  

El intelectual y docente, a su vez, llamó a reponer la razón que piensa al ser humano en términos de dignidad, libertad y diálogo, y no dar únicamente lugar a la razón puramente instrumental, de la que hablaba Max Weber, que no tiene limitaciones morales y suele apelar a la violencia y las armas para llevar a cabo sus objetivos.  

Por último  Esteban Ierardo dejó una reflexión algo más esperanzadora, subrayó que “el mal nunca ocupa todo el espacio sino que deja lugar y bordes para encontrarnos y desarrollarnos”. 

Pasó en Caput. Voces y Contexto.