Alba Rueda, embajadora argentina de los derechos LGBTI, señaló que si bien Argentina está a la vanguardia, «la alternancia es muy regresiva. Debe haber una continuidad en torno a los derechos, creo que aún no logramos instalar un standard para sostener lo ganado», y añadió en relación con la necesidad de que los derechos LGBTI se consoliden en otros países que «debemos afianzar los lazos de solidaridad y no andar señalando a quienes aún criminalizan a las disidencias».

Alba Rueda, activista trans y Representante Especial de Argentina en Orientación Sexual e Identidad de Género de la Cancillería, dialogó con Elizabet Vega Gron y Juan Pablo Rosendo para Lugares Comunes en Radio Caput y Güemes AM1050, a días de haber sido seleccionada como una de las 100 líderes emergentes del futuro por la revista Time, contó acerca de los logros y desafíos de su nueva tarea en la Cancillería de la Nación como embajadora de las disidencias en el mundo. 

Contó Alba en el comienzo de la entrevista contó que “estoy trabajando en la Cancillería para defender e incrementar los derechos de personas LGBTI. Sólo cinco países tienen algo así, al momento de asumir no sabía del enorme trabajo se puede hacer en política exterior. Es un cargo de embajadora de organización en política exterior para mantener una agenda, lo cual significa un nuevo desafío para la institucionalidad nacional”. «Es un espacio para representar los intereses de nuestro país, reconocernos en esa agenda política los derechos de las disidencias, es un desafío enorme construir una agenda de esa índole», agregó Alba Rueda. 

«Creo que la perspectiva de género ha logrado instalarse, responsabilidad de los estados sostenerla, como los derechos humanos. Así como no quiero que se pongan en duda los desaparecidos, no quiero retroceder en los derechos LGBTI, debe haber una continuidad en torno a los derechos. Argentina tiene esta característica, no debemos bajar el standard. Aunque haya cambio de gobierno, es la voluntad del pueblo que se sostengan esos derechos, hay una responsabilidad ahí», añadió . Y remarcó que «la alternancia es muy regresiva, incluso en derechos humanos, no logramos instalar un standard para sostener lo ganado, esa es una conclusión social y política que debemos acordar».

Sobre la agenda internacional resaltó que “lideramos la renovación del mandato del experto independiente de la ONU que va generar diagnósticos sobre situaciones de violencia y estuvimos en una misión de Argentina en New York, en poco tiempo se hicieron cosas relevantes. Estuve allí trabajando y recibimos hace poco a 42 países que vinieron, y organizaciones sociales, para establecer una agenda común en derechos LGBTI”. 

Acerca de la gestión que se hace desde la Cancillería, señaló Alba Rueda que “lo que estamos buscando es ver cómo desde el sur global levantamos una voz en contra de todas las desigualdades por la elección sexual de las personas, se trata de una voz de solidaridad, con el acompañamiento de un pueblo. Debemos fortalecer lo que hacemos en el sur global, que es tratar de resolver los problemas, pero no señalando y avergonzando a los demás países que no tienen el marco legal que logramos acá». Rueda explicó que «me parece muy importante es que nuestra política exterior no se basa en señalar a otros países por la criminalización a las personas LGBTI. Eso no cambia la situación de esos países”. «Debemos ser respetuosos de la dinámica de los distintas situaciones. Levantamos una voz de la solidaridad, para fortalecer los intercambios», añadió la activista. 

En este sentido, aclaró que Argentina se encuentra a la vanguardia continental en reconocer los derechos, dijo que “tenemos un marco de derecho y políticas públicas que es parte del trabajo colectivo, tenemos un Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, vemos que la perspectiva de género se va instalando, con logros como la ley de Cupo Laboral Travesti Trans y de interrupción voluntaria del embarazo».

 A su vez, caracterizó algunos de los problemas actuales, sostuvo que “el ataque vivimos es enorme, vemos que se instalan en fundamentalismos religiosos y discursos de odio hacia nuestra comunidad, trabajan en espacios de movimientos sociales, como el TERF (trans excluyentes). Hay un preocupación porque se trata de algo global. Lideramos mesas de debate y hablamos de la preocupación por el avance en el mundo de los discursos de odio, Evidentemente hay una coordinación mundial». «Las desigualdades de las trans, travestis y no binaries son enormes, debemos trabajar mucho colectivamente en ese sentido, prestar atención a los procesos migratorios, hay chicas que vienen con expectativas y terminan trabajando en otra esquina» destacó. 

Sobre la región latinoamericana, indicó que si bien hay discursos de odio y fundamentalismos religiosos, también “hay una característica que es que hay países con un marco de derecho que protegen a lxs LGBTI, lo que es importante, hay organizaciones que hacen un gran trabajo y hay gobiernos que escuchan a su pueblo”. En ese contexto, recientemente hubo un avance significativo ya que Cuba aprobó el matrimonio igualitario y el código de familias, que es una logro para el Caribe que «es un espacio de mucha resistencia».  

Pasó en Caput. Lugares Comunes