Estos últimos tres años vivimos los septiembres con mucho agobio. Si bien sabíamos que teníamos un camino para recorrer, se nos hacía cuesta arriba, porque era difícil ver cómo se iba a torcer el rumbo. Este año con los votos, la militancia y la política, empezamos a ver que esta era de macrismo está finalizando, y que tenemos que reconstruir desde el campo nacional y popular un camino, y eso sabemos cómo hacerlo” expresó, a 43 años de La Noche de los Lápices, una de las sobrevivientes, Emilce Moler

Respecto de las expectativas para el próximo año, Moler afirmó: “Vamos a tener un gobierno que va a esforzarse por volver a su lugar las cosas, para que se amplíen los derechos que habíamos adquirido, para que no se vean cercenados nuevamente. Eso ya te da un cambio, pero va a ser muy difícil”. Meditó además que “en estos últimos años se consolidó el modelo económico de Martinez de Hoz, fijate todo lo que tuvieron que hacer para imponerlo. La retirada no va a ser fácil, no van a usar las mismas herramientas atroces que usaron los militares, pero van a usar otras y tenemos que estar preparados”. 

El pueblo tiene una memoria y reaccionó rápidamente cuando quisieron avanzar en ese sentido”, reflexiona Moler sobre los intentos de embestida del macrismo sobre la políticas de derechos humanos, y agregó: “La reacción por el 2×1, la reacción de cuando se quiso sacar el 24 de marzo. Por más que se quisieron sacar los programas de memoria, los docentes siguieron trabajando en ese sentido. Sí hubo un retroceso en los juicio, ahí pudieron meter una cuña. La más complicado son los hechos de violencia institucional, es decir la libertad que le dieron a las fuerzas armadas, que creíamos habíamos erradicado”. 

Sobre el interés de la juventud, la docente e investigadora resaltó: “Me asombra todo el tiempo. La verdad es que son fenómenos sociales que se dan. Se ha estudiado bastante porque genera tanta empatía este relato. Todas las construcciones que se hicieron para mantener la memoria están, pero la apropiación que hacen es propia. Año a año los jóvenes le agregan algo más: las marchas antes eran tristes, pero ellos le metieron murgas, pintura. Al principio me impactó, pero después entendí que era su manera de resignificar en su presente”.

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