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El exvicepresidente Amado Boudou visitó Radio Caput y repasó la economía del país, el panorama regional, el rol de la justicia y los medios hegemónicos, la situación de los presos políticos y el futuro del peronismo, entre otros temas. “Las ideas nuestras son las que defienden a la mayoría, las ideas de Macri ni siquiera defienden a sus votantes”, afirmó en diálogo con Carmela Moreau. Escuchá y leé la entrevista completa.

Carmela Moreau: ¿Qué va a hacer Amado en libertad?

Amado Boudou: No nos van a doblar, a ninguno de nuestro espacio, ni a corrernos con amenazas de presos, ni con la efectividad de haber estado detenidos. Tenemos que seguir trabajando, sobre todo en este momento de la Argentina tan difícil, en la difusión y la puesta en valor de que hay otra posibilidad, que no es que está este gobierno y Argentina no tiene otra posibilidad que seguir esto. Como dice el presidente: “No hay plan B”. Tampoco pareciera que haya plan A, pero eso no se encargan de decirlo.
Yo creo que nosotros tenemos que trabajar muy fuerte por una unidad, pero una unidad que tenga que ver con las ideas, que no sea una unidad de fotos. Hay muchos referentes de nuestro espacio que tienen una historia muy rica, que ya han puesto la cara, que ya han peleado en distintos lugares, en el Congreso, en cargos ejecutivos, y me parece que alrededor de estas personas tenemos que trabajar para volver a tener un proyecto que sea electoralmente competitivo, pero lejos del marketing, lejos de los encuestadores.
Tiene que tener que ver con algunas líneas que no son muy difíciles. Son cuatro o cinco ideas, que separan a las claras los dos proyectos. Por ejemplo, si estás a favor de más igualdad o no; si estás a favor de que haya inclusión social o no; si vas a cuidar la industria nacional o vas a abrir indiscriminadamente las importaciones; si hay que endeudar al país o no hay que endeudarlo; si hay que regular al sistema financiero más fuertemente o no hay que regularlo; si va a haber paritarias libres o no. Muy rápido podemos encontrar las diez líneas que van a separar. Entonces, cuando haya una unidad, va a ser alrededor de esas ideas, y todas las figuras que estén de este lado van a ser representativas realmente.

Lucas Olabarriaga: ¿Se puede decir que un puntapié inicial de esa unidad que decís, puede haberse dado en la UMET?

AB: Me pareció importante, porque hubo un espacio de discusión, con mesas de discusión para elaborar proyectos. Es uno de los caminos que creo que hay que seguir transitando.

CM: Y también desde las bases, desde la militancia, desde el Parlamento.

AB: Me parece que hay muchos ejes. Este es un eje, que es valioso. Yo también estoy tratando a ir a todos los rincones, por ahora del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires, espero poder ir extendiéndolo y también ir a las provincias. Me parece que nuestro proyecto no puede perder una mirada federal, pero no federal de declamación, sino de patria. Porque muchas veces se tiene una mirada desde la Ciudad de Buenos Aires solamente; entonces se pierden las problemáticas de otros lugares, por ejemplo, las mal llamadas economías regionales.

CM: Como una especie de autocrítica, se puede decir que Unidad Ciudadana, esta nueva herramienta política que construyó el kirchnerismo, no llegó a instalarse y a replicarse en otros lugares más allá de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, salvo algunas provincias. ¿Hubo una falta de reflejos para decir: tenemos que construir esta alternativa en todo el país?

AB: Tal vez sea necesidad de tiempo también, porque me parece que el espacio que ilumina Cristina es mucho más amplio que los votos que sacó en muchas provincias. Quizás sea cuestión de más tiempo para trabajar esta idea, que en la provincia de Buenos Aires tuvo una gran aceptación, o en otras provincias, y ver cómo se articula con otros espacios. Por ejemplo, lo que pasó en Santa Fe es muy interesante para tener en cuenta. Me parece que no es “peronismo sí o peronismo no”, o “cristinismo sí cristinismo no”. Justamente es cómo puede todo este espacio nacional y popular articular con algunas expresiones que quizás comparten el tronco central de ideas y tienen algunos matices, y yo creo que esa es la construcción que nos llevó al 54 por ciento, así que la vamos a poder hacer sin ninguna duda.
Yo veo a algunos compañeros que dicen que Macri tiene la comunicación o el microdato. Las ideas nuestras son las que defienden a la mayoría; las ideas de Macri ni siquiera defienden a sus votantes, que son a veces muy agredidos por las políticas que lleva adelante el gobierno. Entonces nosotros tenemos que tener mucha fe, mucha confianza y mucha fuerza en nuestras ideas, y llevarlas adelante. Dejar de lado el marketing y sentarnos en el tronco de estas ideas y ver cómo se articula en la diversidad.

LO: Por la responsabilidad que tuviste, fuiste el sucesor de un vicepresidente que dio mucha vergüenza en el Senado y en el ejercicio de la vicepresidencia, como fue la experiencia de Cobos con la concertación. ¿No choca un poco con esta vocación frentista, por lo menos para tener un poco más de cautela, a la hora de buscar esta unidad?

AB: Es clave lo que estás planteando, porque justamente no lo tenemos que hacer alrededor de fotos o de nombres, sino alrededor de un programa. Porque esta experiencia que vos relatás, no terminamos de digerir lo trágica que fue. Nosotros vimos lo que pasó con (Michel) Temer y Dilma (Rousseff), pero el primer Temer se llamó Julio Cobos. En ese mecanismo, el primer intento que hubo fue que pudieran voltear a Cristina a través de acciones del vicepresidente. Por eso, para mí, haber ocupado el lugar de la vicepresidencia tenía una significación muy fuerte, después de haber sido Cobos vicepresidente. Siempre sentí que Cristina tomó esa decisión pensando que yo podía hacer una parte importante del mecanismo institucional de cuidado del sistema de gobernabilidad en la República Argentina, después de la experiencia trágica de Cobos.
Más allá de los ataques que sufrí, yo nunca me iba a mover un centímetro del lugar donde estaba, porque lo entendía de esa manera. Y cuando vimos después la experiencia de Brasil, más claro me quedó. Más allá de que no es el lugar más cómodo o más simpático para contar desde el punto de vista de la experiencia institucional, creo que salimos adelante holgadamente de la situación.

CM: Algo que me alienta de tu situación, la de D’Elía, la de Zannini y demás compañeros que todavía lamentablemente están presos, dentro de este marco catastrófico, es que se puso sobre el tapete la discusión de las prisiones preventivas, de los derechos humanos en las cárceles, que no sirven para la reinserción de los delincuentes, sino que muy al contrario, lo que hacen es lesionar todavía más la dignidad humana. Haber vivido toda esta experiencia, ¿te lleva en el futuro a imaginar también hacer propuestas o militar en pos de que estas cosas cambien en Argentina?

AB: Primero está el plano de la justicia o del Poder Judicial, donde el mecanismo de prisión preventiva ha tenido un rol muy embromado. En el pabellón que yo estaba, de siete detenidos, seis no tenían condena, y algunos estaban hace más de un año y medio detenidos. Entonces hay un combo que es condena mediática, más prisión preventiva, y después el casco y el chaleco, y ya es una cosa de la edad media, donde la condena se hace en la plaza para que te tiren tomates y manzanas. Así que ahí hay un tema que me parece que hay que revisar para adelante. Creo que tiene que ver con el funcionamiento también de los juzgados, esto de que no hay parámetros de seguimiento de cómo se hacen las causas. Sirve para que tengan una pila de causas. Sacan una cuando le conviene al juez, la vuelven a meter. Esto de los jueces tiempistas, que no administran justicia, sino que administran su propia situación personal y sus propias tropelías.

LO: Vos sufriste con el juez (Ariel) Lijo una situación donde frente a testigos te dijo algo que no era muy ajustado a derecho.

AB: “Cambiaron las reglas del juego”, me dijo. También es una autocrítica que tenemos que hacer respecto al funcionamiento del sistema de justicia en todos estos años.
El otro eje es el funcionamiento y el sentido de las cárceles, porque más allá de cómo funciona el servicio penitenciario, que yo creo que es profesional y que no hubo ninguna cosa fuera de lugar, también es cierto que el sistema, como decía Carmela, no colabora con lo que dice la Constitución. Esto sucede en el mundo, no es una cuestión de Argentina. Así que va a haber que buscar otras experiencias, para que sea una institución que le sirva al conjunto de la sociedad, y no una institución donde hay cada vez va más gente presa y cada vez hay más delitos. Hay una correlación que no está funcionando.
Después está el tema de las familias de los detenidos, que sufren tanto como los detenidos. El rol de las mujeres sosteniendo la vida de los detenidos, en el caso nuestro que éramos todos varones. Te sostienen, pero no porque lleven cosas, sino desde el punto de vista de la sensibilidad, la fortaleza, el no bajar los brazos, el estar las dos veces por semana que pueden estar y bancarse la cola, la requisa, todos los tiempos, realmente es algo conmovedor, y entendés una revalorización adicional del tema del rol de la mujer en la sociedad. Me parece que están sometidas a demasiadas cosas también ahí.

CM: Mientras hablás de la reinserción de los presos, los derechos humanos, las familias de los detenidos, Durán Barba habla de la pena de muerte, algo que creíamos que en la Argentina era un tema ya cerrado, ¿qué pensas con respecto a esto?

AB: No hay límite. De ahí a que digan que puede volver la esclavitud, cualquier cosa puede pasar. Realmente yo creo que están pensando en un mundo sin recibos de sueldo.
Plantear lo de la pena de muerte, que para cualquier sociedad civilizada es un error, y también plantear un mundo sin recibo de sueldo, que es en algún sentido la vuelta a la esclavitud, porque el recibo de sueldo en definitiva es el vínculo que tiene el trabajador con derechos que la empresa está obligada a defender, y el Estado también; pero con esto de hacer una reforma previsional, una reforma laboral, lo que están buscando es que bajen mucho los derechos de los ciudadanos en nuestro país.

CM: ¿Qué sentís cuando ves que todo eso, que te debe haber llevado un esfuerzo inmenso, intelectual, de tiempo, de pasión, va pegando pasos para atrás, como fue cuando se aprobó esta famosa reforma en el Congreso, y encima en el marco de una represión tremenda?

AB: En los 90 hubo un grupo, de casi todos radicales, Leopoldo (Moreau), (Eduardo) Santín, (Miguel) Fernández Pastor, que fueron personas que después estuvieron vinculadas, y de muchos de ellos hemos recibido aprendizajes. Finalmente tardó 20 o 15 años más, pero se logró. Entonces hay que prepararse para seguir esta disputa, porque Argentina no está para soportar una sociedad para 10 millones de personas cuando somos 40.
Esta destrucción que se está haciendo de los ingresos de las familias, porque por un lado es el sistema previsional, pero también son las paritarias con techo, también es el aumento de las tarifas. Es decir, a las familias cada vez les va quedando menos para poder decidir su gasto. La única forma de que Argentina vuelva a crecer va a ser que haya un shock redistributivo. O sea, que muchas personas vuelvan a recibir dinero para poder traccionar y ser motores del crecimiento argentino.

Juan Martín Ramos Padilla: ¿Estamos en un contexto en el cual se intenta instalar en Argentina el delito de opinión? A Leopoldo Moreau le hicieron una causa, cuando cualquier estudiante de cívica de tercer año sabe que un diputado no puede ser molestado por sus opiniones, y tiene que dar explicaciones a la justicia. Raúl Eugenio Zaffaroni dijo algo en Radio Caput y se lo quiere destituir, se le inicia una causa, y al medio en el cuál dijo esas declaraciones le meten la policía, le hacen un allanamiento ¿Se persigue a la opinión en Argentina hoy?

AB: Pareciera que sí, por el show que se montó acá hoy. Se podría haber bajado el audio de cualquier página web, no hacía falta ir con la policía a la radio. Parece que fue un hecho intimidatorio hacia la radio, hacia todos los que trabajan acá y los que hablan. Además, hace no tanto tiempo el hoy presidente Macri dijo que a Kirchner había que tirarlo por la ventana de un tren, y a nadie se le ocurrió perseguirlo por decir eso. Pero hoy en la Argentina el delito de opinión está dando vueltas.

JMRP: ¿No se bancan la discusión política? ¿Buscan que haya una sola realidad que se plantee públicamente en los medios?

AB: Filosóficamente el gobierno de Macri es thatcherismo puro. Margaret Thatcher trajo, allá por los 80, la idea de que no hay alternativa, y que no haya alternativa implica que no puede haber voces alternativas, pero siempre hay alternativa. El ser humano ha encontrado alternativas en situaciones mucho más difíciles de la que pasa Argentina hoy.
Está claro que nuestro pueblo va a encontrar una alternativa, pero a un gobierno que tiene este nivel de blindaje mediático se le hace muy difícil escuchar voces que digan otras cosas, y busca permanentemente una contraposición que tal vez no exista, porque yo interpreto que lo que se dijo tenía que ver con el rumbo del gobierno y no con lo que Raúl pretendía o quería. El rumbo del gobierno lo decide el gobierno, no Zaffaroni. Simplemente lo que se busca es acallar voces.

JMRP: ¿Qué se le puede decir al militante de base? Hablamos con alguien que fue vicepresidente de la Nación y sufrió en carne propia una persecución política fuerte. Te privaron de tu libertad, al igual que a Milagro Sala. Si alguien que fue vicepresidente de la Nación recibe ese trato por parte de las instituciones del Estado, ¿qué le queda al militante de barrio?

AB: Lo único que le queda es seguir militando. Esto que plantea Milagro, o lo que trato de expresar yo, es que no hay que bajar los brazos, no hay que doblarse, no hay que quebrarse, porque lo que buscan los poderes concentrados es que no haya alternativa. Hay que trabajar todos los días para que esa alternativa pueda llegar al poder en las próximas elecciones. Este es el camino. El mensaje a la militancia es que hay que seguir adelante con mucha alegría y entusiasmo. Aún en el peor momento no hay que tener derrotismo.
Es mentira que este gobierno es invencible en elecciones, que tiene el camino allanado, porque sus propias acciones lo van deteriorando. Es un gobierno que castiga a sus propios votantes con medidas económicas todos los días, y también con medidas que no son económicas. Ha habido persecuciones a una pareja de chicas porque se estaban besando. Veíamos en la escalera de Comodoro Py cómo entraban pibes todo el tiempo que los detenían por nada, por cosas mínimas, y cómo entraban también algunos y se quedaron adentro.
El mensaje es que hay futuro, hay 2019, hay un espacio nacional y popular y que la idea de “Patria” hay que seguir llevándola adelante, porque este gobierno está en el camino de fortalecer la idea de “colonia”.
En la cárcel los presos comíamos manzanas chilenas, entonces yo le pregunto a nuestros hermanos del valle, a los que siembran las manzanas, a los que trabajan en la cosecha o a los que trabajan en el empaque, si entienden lo que está pasando. Todos sus puestos de trabajo están siendo destruidos por un gobierno que no le importa ni la industria nacional ni la producción nacional: lo único que le importa es el sistema financiero y una supuesta inserción de Argentina en el mundo, que además no es tal, porque lo único que hacemos es ser el furgón de cola de Estados Unidos, adonde ni siquiera podemos vender limones.

CM: En Davos no se consiguió absolutamente nada. El presidente Macri, que hizo tanta alharaca, no consiguió ningún beneficio para la economía argentina.

AB: Absolutamente, ni siquiera en la gira por Francia y Rusia. En Francia el presidente fue muy claro, dijo que iba a defender los puestos de trabajo franceses, y no pretendía hacer un mecanismo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, porque ellos van a defender sus puestos de trabajo. Y nosotros, en vez de entregar nuestra economía, tendríamos que hacer lo que se hizo en los 12 años anteriores, que es avanzar en una industrialización incipiente. Nosotros no llegamos al punto de maduración del sistema industrial argentino, pero para eso hacen falta 50 o 60 años de políticas nacionales, como han tenido en otra etapa de su historia los países que hoy son industrializados.

AB: Ninguno de nosotros puede entrar en cuestiones que debiliten al campo nacional y popular. Hay que trabajar para que haya una oferta electoral que nos permita ganar la elección de 2019 con claridad.

JMRP: ¿Sos optimista en ese sentido?

AB: Sí, creo que vamos en ese camino. Pueden haber distintas opiniones, pero van a confluir en el tiempo para que alguien de nuestro espacio, sea mujer o varón, nos represente en una fórmula ganadora. Además, hay que trabajar esto en la provincia de Buenos Aires, en la Ciudad y en cada una de las provincias de la República Argentina.

JMRP: ¿Creés que si las personas les dicen en las urnas que se vayan, ellos se van por las buenas?

AB: No les va a quedar más remedio. Están haciendo mucho daño. Pretendo creer que lo hacen porque tienen una idea equivocada del mundo y de la economía, pero hay cosas que son inconcebibles. Hoy veíamos que las Lebacs, que es la deuda que coloca el Banco Central, ya está tomando tal dimensión, que hay economistas afines a la ortodoxia que dicen que van a tener que ir a un canje. Eso significa que lo que supuestamente este gobierno trató de construir, que era la confianza de los mercados, lo van a destruir en un día, muy pronto. Esto demuestra a las claras que la política es equivocada y que están en una situación en la que toman deuda para pagar intereses. Ya no es para hacer una obra o el gasto corriente, toman deuda para pagar intereses. Entonces, ¿qué le queda a al Estado argentino, como uno de los motores de la economía nacional? Prácticamente nada.

AB: Ustedes tienen un compromiso de llevar adelante una radio con ataque, todos los que laburan y ponen su esfuerzo, mujeres y varones. Sería más fácil estar del otro lado, pero para eso ya hay otros. Nosotros elegimos estar de este lado y nos queda luchar y seguir poniendo el lomo todos los días.

AB: Cuando había un candidato nuestro que hablaba de la esperanza y la alegría, hasta los propios se burlaban. Vos fijate lo que es la formación de un falso sentido común que se hace a través del sistema mediático concentrado. Si el espacio de derecha habla de alegría y de globos, está bien. Cuando son los nuestros, está mal; y eso a veces se naturaliza en nuestros propios militantes.
Sin embargo, estoy convencido de que el pueblo era más feliz en la etapa kirchnerista. Nosotros tenemos que rever algunas cosas de la interlocución, o de los formatos de interlocución con el pueblo, y de algunos actores intermedios como pueden ser los sindicatos. Me parece que tenemos que rever nuestra relación con el sindicalismo, porque es una polea muy importante de defensa de los derechos de los trabajadores.

JMRP: Hablabas recién del sistema mediático concentrado. ¿Qué hicimos mal o qué habría que hacer para que después no vuelva a pasar algo que ocurrió, y que me parece que vos también ahí fuiste una víctima?, es decir, ¿se cumplía un poco con vos aquello que se dice de que nadie soporta cinco tapas de Clarín en contra? Pareciera ser que en algún momento lograron convertirte en el cuco y, de repente, nadie sabía por qué, pero después de varias tapas de Clarín había que odiar a Amado Boudou. Entonces, en caso de que efectivamente se logre quitar a la oligarquía en el 2019 con las urnas, ¿cómo se puede modificar esta realidad, a partir de la cual un grupo de empresarios de la comunicación, con un par de tapas, destrozan la imagen de quiénes pretenden llevar adelante un proyecto de país?

AB: El primer punto en este análisis que haces es que, por lo menos, no nos voltearon. Entonces ahí hubo un avance. El segundo tiene que ver, de aquí para adelante, con la aplicación de la ley. Nosotros no entablamos ninguna guerra ni ninguna cuestión. Lo único que pretendíamos era que se aplicara una ley antimonopolio, como hay en todo el mundo para casi todas las actividades. Entonces me parece que tenemos que trabajar, en los tiempos que vienen también, en que no haya monopolios informativos, que puedan estar todas las voces, y que todas las voces tengan algún nivel de participación más o menos parecido en la discusión mediática. Ya con eso, nosotros nos tendríamos que dar por cumplidos en los tiempos que vienen, porque justamente, la diferencia de lo que serían medios independientes a medios que representan un poder empresarial; o cómo pasaba con las AFJP, que como eran los principales anunciantes de algunos medios, entonces ellos no estaban de acuerdo con que el sistema se terminara, porque estaban defendiendo un interés económico concreto. Lo difícil era que el conjunto de la población lo pudiera ver. Creo que con el tema de las AFJP nos fue más o menos bien porque teníamos en claro cómo era el funcionamiento desde el punto de vista técnico de lo que pasaba; y cuando se quiso poner arriba de la mesa el tema de los trabajadores de las AFJP, también teníamos una respuesta preparada, que era que se iban a incorporar al Estado. Entonces me parece que esta es la forma en que deberíamos avanzar después del 2019 para que haya más igualdad en Argentina.

CM: Uno de los que está siguiendo la transmisión es Agustín Rossi.

AB: Un gran abrazo, un gran compañero. Yo siempre le bromeaba que era un orgullo tenerlo a él como jefe de bloque, porque sus cierres siempre eran increíbles por su profundidad; y que haya recuperado ese rol en este tiempo creo que ha sido muy bueno, no sólo para el accionar político, sino también para todos los militantes. Cuando los militantes escuchan cómo los defiende o cómo defiende las ideas, creo que eso también da mucha tranquilidad hacia adelante, de decir: “Sí, se puede”, pero no como se dijo en los últimos tiempos, sino de verdad. Además, lo que ha hecho en la política santafesina es muy importante, y creo que eso lo puede llevar a todo el país en los tiempos que vienen.

CM: Todos valoramos tu accionar, tu rol, pero hoy vemos algo más que tiene que ver con tu lealtad, tu pasión, las partes que no podemos ver cuando ustedes están en funciones; porque obviamente tienen que mantener una imagen, un profesionalismo, que cuando no estás en el gobierno, y te pasan cosas fuertes como te pasaron a vos, no sólo el haber estado preso, sino también el hostigamiento y el castigo, nos hacen verlos de una manera más humana y mucho más rica.

AB: Es que la política no puede perder su dimensión humana. Cuando hablábamos de Agustín, yo quería decir esto: no sólo es un gran político, sino que es un gran tipo, y eso hace la diferencia. Los vínculos de la política también tienen que reforzarse desde eso, con las mujeres y varones que ponen su alma y que lo hacen desde un punto de vista humano, y a veces, como vos explicabas, no se ve en la función de gobierno.

CM: Ese es uno de los indicios de que es un espacio que tiene mucho presente y mucho futuro: la cantidad y la calidad de sus dirigentes. Porque tiene una cantidad importante.

AB: Podriamos hacer el mejor equipo de los últimos 50 años.

CM: Y lo vamos a hacer, vamos a hacer el mejor equipo de los últimos 70 años.

AB: El problema ahora no es sólo el equipo, sino también el director técnico. Todo va a ser distinto.

JMRP: ¿En qué medida creés que nos repercute a nosotros lo que pueda pasar en Brasil? Estamos hablando de la mayor democracia de Latinoamérica, donde quien tiene la mayor intención de voto, Lula Da Silva, está a punto de ser proscripto por un grupito pequeño de jueces. Lo que pueda pasar ahí, ¿cómo nos repercute a nosotros?

AB: Yo creo que Brasil es un país indispensable para Argentina, que no debiera pensarse a sí misma sin Brasil; y quienes suponemos que podemos aportar algo al futuro debemos tener una fuerte relación con personas de la política y del campo intelectual en Brasil, porque es determinante para la región lo que pase en estas elecciones en en ese país. Que haya un candidato proscripto marca a las claras que no es bueno el camino que está siguiendo. En la semana anterior se frenó un proyecto que era sobre el tren que iba a atravesar todo Brasil hasta Perú, para que haya una unión Pacífico-Atlántico; lo cual viéndolo en chiquito, para Argentina vuelve a ser una oportunidad el tren que está detenido, que pase por San Juan y llegue a Chile.
Nosotros tenemos que pensarnos en conjunto, el campo antipopular también se piensa en conjunto, porque los mecanismos son los mismos: utilizar el Poder Judicial como herramienta de coerción y proscripción, está pasando en los dos países al mismo tiempo, y sobre las dos figuras centrales que hay en ambos. Me parece que nosotros avanzamos bastante, pero no lo suficiente. Nos faltó ser más generosos, a los brasileños y a los argentinos, en interpretar el destino común, y la importancia que esto tenía para todo el Cono Sur.
Yo tuve la suerte de que con el ministro de Economía, Guido Mantega, teníamos una gran relación y pudimos trabajar muchas cosas juntos: tratar de que haya intercambio de moneda local, pusimos en funcionamiento la CAF -Corporación Argentina de Fomento-, pero no pudimos hacerlo con el Banco del Sur o no llegamos a tener la posibilidad de hacer emprendimientos conjuntos entre YPF y Petrobras. Tuve esa suerte con Guido Mantega y después tuve la desgracia de que fui vicepresidente con Temer. Fueron etapas bien distintas, donde estaba en claro ya que Brasil estaba pensando un destino que no tenia nada que ver con la necesidad de su pueblo.

CM: Te quería pedir que les contestes a todos los que te escribieron.

AB: Tenemos un compromiso muy grande todos los militantes para revertir una situación, para ganar una elección y para poder llevar adelante un programa que vuelva a poner en el camino de la inclusión social, el crecimiento y la industrialización a nuestro país. Lamentablemente no hay mucho para festejar hoy, porque hay presas y presos políticos. Hay que incluirlos a todos y a todas, porque esto es lo que le da mayor relevancia al reclamo: entender que esto es una situación colectiva, no hay nombres. Tiene que ver con castigar al campo popular, castigar a los 12 años. Pero al mismo tiempo, tenemos que tener mucha alegría para ganar las elecciones en 2019, poder ir a las marchas del 21 de febrero, el 8 va a haber también una marcha de mujeres que va a ser muy importante. Después vamos a tener la del 24 también. Así que hay que prepararse con mucha fuerza y mucha fe para transformar esta situación.

Pasó en Caput. #Adelante (Mie 19 hs)