El médico sanitarista Jorge Rachid se manifestó satisfecho por el manejo de la emergencia sanitaria en nuestro país y remarcó que «si bien la pandemia no terminó, la barrera vacunatoria que logramos nos dio un gran alivio, de hecho, es la tercera en el mundo para países de más de 30 millones de habitantes, pese a la campaña en contra de los medios hegemónicos y los enemigos políticos«. Y se mostró emocionado por el esfuerzo de los médicos y trabajadores de la salud. A su vez, planteó la necesidad de recuperar una mirada estratégica en el marco de la liberación nacional, dado que «tanto la salud, la cultura, como la economía permanecen colonizadas por el neoliberalismo, proveniente del extranjero, que pone al fin de lucro por sobre la solidaridad» 

El sanitarista y dirigente peronista Jorge Rachid, dialogó con Gabriela Cabanillas y Horacio del Prado en Lugares Comunes sobre la llegada del clima frío con la pandemia de Covid 19 aún vigente, sostuvo la necesidad de «seguir utilizando el barbijo y de pasar un invierno cuidado para evitar enfermedades respiratorias que pudieran agravar enfermedades de base».

Rachid aseveró que el próximo «debe ser un invierno en el que haya una normalidad cuidada, vemos que la población sigue usando el barbijo y eso es muy alentador. Países como China y Japón que pasaron por epidemias respiratorias anteriormente sostienen esa costumbre que debemos poder imitar». Y agregó que «si bien la pandemia no terminó la barrera vacunatoria que logramos nos dio un gran alivio, de hecho, es la tercera en el mundo para países de más de 30 millones de habitantes. Actualmente hay una nueva variante del virus circulando en el mundo que es más transmisible que la ómicron». 

«En nuestro país hay 1,3 millones de compatriotas que no quisieron vacunarse y hay personas con enfermedades preexistentes que si se contagian, la pueden pasar mal. Las  enfermedades respiratorias se reducen con el uso de barbijo, por lo que promovemos una normalidad cuidada», remarcó el especialista. «Estoy emocionado de mis compañeros trabajadores de la salud en todos los niveles que ofrecieron sus vidas, costando casi 900 víctimas» añadió.

Sobre el esfuerzo sanitario que hizo el Estado para afrontar la crisis que evitó más muertes innecesarias, Jorge Rachid expresó que para poder evaluarlo «hay que tener en cuenta la oposición que encabezaron los medios hegemónicos y los enemigos políticos que intentaron bloquear las políticas sanitarias que desplegamos, eso es lo más espantoso que ha pasado en los dos años de pandemia«, aclaró que «frente a ese ataque mediático quedó chico el aparato comunicacional del gobierno, fue flojo». Y manifestó que «la Corte Suprema, con sus cuatro integrantes desde sus casas, derogaron un decreto presidencial y mandaron a los chicos a las escuelas lo que produjo muchas muertes evitables». 

A continuación Rachid desplegó conceptos del pensamiento nacional para explicar la situación coyuntural que vive nuestro país. Resaltó que «el sistema de salud, con las obras sociales, el PAMI y los hospitales públicos fueron penetrados por políticas neoliberales que los llevaron hacia sistemas de lucro. La pandemia nos puso al tema sanitario en la agenda política y estamos tratando de reparar el daño que hicieron la Constitución Nacional de 1994 y el Banco Mundial, que permitieron la violación de los sistemas hospitalarios reemplazando la solidaridad por el lucro. El Sistema Integrado de Salud le devuelve al Ministerio de salud una fortaleza de la que fue despojado. La articulación entre los sectores funcionó, de hecho los sindicatos ofrecieron sus establecimientos e infraestructura para sobrellevar la emergencia«. De todos modos quedan aspectos por mejorar, remarcó Rachid que «la industria farmacéutica se lleva una gran parte de la inversión total en salud, la medicalización, tal como está ahora, es desestabilizante para el sistema entero».

Por último el sanitarista Jorge Rachid se refirió a las tareas pendientes para un país periférico y soberano, remarcando la necesidad de realizar «planteos estratégicos en el marco de un proceso de liberación nacionalNingún proceso podrá culminarse sin terminar con la colonización que hay en nuestro país. La Corte Suprema, los fallos en contra del acceso a internet como derecho básico, el caso de Vicentín, todo forma parte de un diseño que viene de afuera». «Tanto la salud, como la cultura, economía y finanzas están colonizadas» concluyó. 

 

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