El doctor en Sociología y exdecano de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Fortunato Mallimaci, en diálogo con Elizabet Vega Gron y Javier Corcuera, analizó la actualidad de la Iglesia Católica desde la llegada de Francisco al Vaticano y, en relación a su recepción en la iglesia Argentina, se preguntó:
«¿Donde están los obispos y cardenales argentinos dispuestos a levantar y llevar consigo las palabras del Papa Francisco?
Fortunato Mallimaci comenzó diciendo que «el Papa Francisco ha transformado la presencia mediática del Papa, recordemos que su antecesor era preservador de ciertas doctrinas académicas que llevó al Vaticano a una crisis. Él se muestra activo con llegada al culto de los pobres. Quienes lo eligieron le pidieron que arregle temas internos como las finanzas, allí decidió que sea la banca europea la que regule a los bancos del Vaticano, ya no tienen valija diplomática, sino que tiene los órganos de control como cualquier país, además de los casos de pedofilia y los problemas con algunos países».
Sostuvo Mallimaci, sobre los mensajes recientes de Francisco acerca de que que no hay democracia posible con hambre, que «son mensajes que están presentes en la enseñanza social de la iglesia de larga data. La propiedad es de Dios o sea compartida. Pone primero el bien común y después la apropiación privada, al decir eso acepta las consecuencias que trae. Hay una respuesta mediática. Por ejemplo por ir a Lampedusa con los migrantes africanos y decir algo en sentido humanista, la prensa europea, estadounidense y latinoamericana dijo que era un populista, porque comunista ya no significa nada». Y agregó que «donde Francisco es igual que sus antecesores es con respecto las mujeres y la libertad sobre sus cuerpos y el pedido de tener participación en la toma de decisiones. Parece que no comprende los desafíos que ello implica, es el gran problema que tiene hoy».
Con respecto a la recepción en Argentina de las declaraciones del Papa rechazando los elevados niveles de pobreza y la diferencia existente entre los centros y las periferias, sostuvo Fortunato Mallimaci que «en Argentina aún es Bergoglio. Está atravesado por la política local. Se pensaba que estaría en contra de CFK cuando recién fue electo, pero se lo vio sonriendo, abrazado con ella aparentemente coincidiendo con su mirada» y por último se preguntó: «¿Donde están los obispos y cardenales argentinos dispuestos a levantar y llevar consigo las palabras del Papa Francisco?».
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