Gabriela Cancellaro, integrante de Mamá Cultiva Argentina, celebró la reglamentación del autocultivo de cannabis para fines medicinales y afirmó que “cada planta que se secuestra es el tratamiento de una persona”.

Gabriela Cancellaro remarcó que el Decreto presidencial que reglamenta el Programa Nacional para la Investigación del Uso Medicinal de la planta de Cannabis les “da tranquilidad”, ya que a pesar de la criminalización de la planta a nivel global “tenemos un aval, que nos da herramientas si nos vienen a allanar”.

En diálogo con Fernando Alonso, criticó la reglamentación parcial que se había realizado en el 2017 y que restringía el consumo a padecientes de epilepsia refractaria. Remarcó que ahora “es legal el autocultivo” para usuarios, familiares o terceros que tengan vínculos con alguna persona cuya condición de salud avale el consumo. 

Además, la integrante de Mamá Cultiva explicó que el consumidor final de los derivados del cannabis “deberá inscribirse en el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann)” e informar si recurrirá al autocultivo o se abastecerá de otras productoras. También remarcó que en la persecución sistemática que se hace del consumo “cada planta que se secuestra es el tratamiento de una persona”.

Asimismo, Cancellaro adelantó que quienes no puedan o no quieran autocultivar van a poder recurrir al Estado que “va a proveer de manera gratuita a quienes no tengan obra social”, y también las prepagas “deben encargarse de proveer a sus afiliades”. A partir de la implementación del decreto, los aceites, las cremas y otros derivados del cannabis podrán conseguirse en Farmacias de todo el país.

Por otro lado, Gabriela Cancellaro remarcó que en 2016 el Estado «no fue cuidadoso con nosotras” y destacó que la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, fue quien “traccionó esta reglamentación”. Además, puntualizó en que la planta está “demonizada”, a pesar de que “sus efectos adversos son bastante leves en comparación con medicaciones alopáticas”. 

Por último, sostuvo que a partir de este logro hay que gestionar una ley superadora que “nos puede traer muchos beneficios como comunidad”, por el potencial que tiene la planta en cuestiones medicinales. Por eso afirmó que es necesario dejar de lado la criminalización de la planta para empezar a pensarla productivamente ya que “es una industria muy rica que está explotando”. 

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