El abogado Daniel Llermanos se refirió al caso del arrepentido exagente de la AFI, Facundo Melo, quien dijo haber sido presionado por los servicios de inteligencia para imputar a Hugo Moyano. Se trata de una investigación del programa ADN.
Llermanos sostuvo que «con el tema del lawfare, una de las cuestiones más complejas es detectarlo y la segunda es poder probarlo. El primer paso es la demonización de la persona que va a ser víctima del ataque judicial. Se convence a la sociedad de que el imputado es alguien que merece la cárcel».
«Una vez que se logra ese objetivo, no solamente es víctima esta persona que está siendo acosada sino también el sistema judicial, el magistrado. Porque su trabajo empieza a ser mirado por la sociedad con inquietud, empiezan los periodistas a presionar».
«El magistrado empieza a ser alguien también perseguido por la sociedad. El juez Carzoglio fue una excepción a la regla, que tuvo la valentía de dar nombre y apellido. Pero esto empezó antes en los tribunales de Lomas de Zamora», afirmó el abogado.
«Se detuvieron numerosas personas sin ninguna prueba con el objetivo de que alguno se quebrase y acusara a algún Moyano de algún delito. Porque la frutilla del postre era tener preso a Moyano. Este era el plan. La finalidad era ir encarcelando sindicalistas para flexibilizar la cuestión salarial y ejercer una situación de dominio sobre el sindicalismo para que los obreros quedaran si ninguna capacidad de movilización», concluyó.
Sobre el estado del Poder Judicial, Llermanos manifestó: «Creo que Alberto Fernández, dentro de las limitaciones de Argentina, está haciendo lo mejor posible, pero todavía no se ve en el Poder Judicial el restablecimiento del orden institucional. Lo que yo espero es que pasada esta pandemia terminemos con la otra: el Poder Judicial que en estos 4 años ha fracasado», concluyó.
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