Cristina Fernández de Kirchner sorprendió con un nuevo registro. Un discurso lineal, desde y para el llano. Se ocupó de expresar el daño social que genera el Gobierno, en vez de explicar la política económica o alertar sobre operaciones mediáticas. Quedó atrás la estética «Cámpora» y la «liturgia peronista». El resto de la clase política en shock.

La expresidenta lanzó el frente Unidad Ciudadana con un acto multitudinario en el estadio de Arsenal de Sarandí. «Necesitamos ponerle un límite a este gobierno en las próximas elecciones, para que pare este ajuste», aseguró la ex presidenta.

Frente a una concurrencia que los organizadores calcularon en 100.000 personas, incluyendo a una gran cantidad de gente que no logró ingresar al estadio, CFK señaló: «Quiero volver a ser parte de un movimiento político donde lo importante sea el pueblo«.

Decenas de intendentes, legisladores, ex funcionarios y dirigentes acompañaron a la ex presidenta en un acto en el que fue la única oradora, pero convocó al escenario a decenas de personas «de carne y hueso» para ejemplificar situaciones concretas de «sectores agredidos» por las medidas del gobierno de Mauricio Macri.

“Claro que tenemos pasado. No nací de un repollo. El problema es que con ellos no tenemos futuro, no podemos llegar a fin de mes«, afirmó, y ante el clamor de la multitud para que sea candidata a Senadora, contestó: «He tenido ya todos los honores y cargos que ustedes me han dado; vengo ahora a sumarme como una más, a poner el cuerpo, la cabeza y el corazón«.

Pasó en Caput.