El financista y hermano del ex canciller Héctor Timerman, Javier Timerman, conversó con Edgardo Mocca acerca del sobreseimiento de todos los implicados en la causa conocida como memorándum con Irán, y reflexionó sobre las consecuencias que trajo el proceso judicial en los últimos días de vida de su hermano.

Javier Timerman recordó los últimos días de Héctor quien, luego de que el juez Bonadío lo condenara sin pruebas por traición a la Patria a prisión domiciliaria, vio cómo su enfermedad se agravaba sin que pudiera continuar con su tratamiento experimental en el exterior. «Hubo tres hechos que lo angustiaron por esos días. Por un lado, el tema legal por ser considerado como traidor a la patria, cosa de la que ni un monstruo como Videla fue acusado; luego el avance del cáncer, pero lo que más lo angustió fue cómo la sociedad permitió que esto pase. A mi hermano no le importaba el fallo de Bonadío, sino que la gente que lo conocía en su larga vida pública como periodista y referente de los derechos humanos, hicieron la vista gorda, por miedo mantuvieron el silencio o escaparon, como hizo el del rabino Goldman. Además de las tremendas mentiras que se publicaron, los silencios de sus conocidos lo afectaron mucho. Un sector amplio de la sociedad dejó que esto ocurra, veía cómo se consolidaba esta tragedia, y en los últimos meses ya nadie quería hablar del tema, fue muy doloroso«, sostuvo Javier Timerman.

Luego de que un tribunal declaró su absolución, quedó demostrado que se trató de una persecución política. Al respecto Javier Timerman manifestó que «lo atacaron como una forma de destruir a Cristina, por su lealtad a ella, porque él no hacía política barata, sino que era alguien íntegro».

Posteriormente, a modo de contextualizar aquellos días de 2013, recalcó que «mi hermano no obedeció a la estrategia geopolítica que pretendía imponer Israel. Benjamin Netanyahu quería parar el diálogo que EEUU con Barack Obama tenía con Irán, su principal enemigo. En simultáneo Argentina buscaba juzgar a los iraníes, sin embargo después llegó la disparatada denuncia de Nisman. No sé qué lo motivó, ni quién estaba detrás, pero se prestó para esa estrategia israelí». Y continuó Javier Timerman diciendo que «el esfuerzo que hizo Héctor como canciller para buscar soluciones a temas tan profundos como la causa de la AMIA fue increíble y lo único que consiguió fue que lo dejaran morir. Estoy convencido de que lo de Bonadío fue tortura en democracia, no le permitió acceso al tratamiento ni a expresarse para poder decir su verdad, él se iba olvidando de las cosas producto de su enfermedad, cuando finalmente testificó en julio de 2018 estaba tan deteriorado que no podía ni prender el celular, el cáncer lo estaba dejando sin fuerza, eso es tortura bajo cualquier interpretación. Fue muy violento todo, no puede quedar impune». Y agregó que «Héctor es un símbolo de la miseria que hay en este país».

Por último, hizo un repaso de las acusaciones que se le hicieron a su hermano Héctor por parte de Claudio Bonadío. «Lo inculparon porque dijeron que buscaba la impunidad de los iraníes, pero nunca se cayeron ni estuvieron en peligro las alertas rojas, tal como lo declaró el entonces responsable de Interpol, Ronald Noble, un ex agente del FBI. También lo acusaron de colaborar con Irán a través de una comisión de la verdad no vinculante, además Irán no ratificó el pacto porque no les convenía. El acuerdo para juzgarlos fracasó y quedó claro que Irán se negaba a entregar a los sospechosos, lo cual era un avance para una causa que permaneció estancada por décadas. Por donde se la mire es absurda la causa», concluyó conmovido Javier Timerman su diálogo con Mocca en Radio Caput.

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