El coordinador de Salud de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Hospital Rivadavia, Rodolfo Arrechea, explicó la situación de la salud pública en la Ciudad de Buenos Aires y habló de la actitud social con respecto al crecimiento de casos.
«Me parece que hay una parte de la sociedad que tiene una actitud de negacionismo con respecto al virus. Una actitud de no querer escuchar que los informes claramente reflejan el altísimo crecimiento de contagios que hay en este momento porque circula como nunca desde que comenzó la pandemia«, afirmó Arrechea.
«No podemos tener una parte de la sociedad que naturalice en promedio más de 100 muertes todos los días. Que son personas, que tienen sus familias, historias y atraviesan un inmenso dolor», señaló.
Sobre la situación en la ciudad Arrechea sostuvo que «cuando empezó la pandemia nosotros reclamábamos en la ciudad porque no había barbijos. Luego de una intervención en un programa al otro día mandaron 10 mil barbijos. Hay dos partes esenciales, el periodismo que reacciona cuando las cosas salen a la luz».
«Luego hay otra cuestión y es que el personal de salud, que desde marzo se cortaron las licencias, las vacaciones, los francos, y licencias por estrés está realmente agotado. Cada mil casos, el 5 por ciento van a parar a terapia intensiva. El Director de Hospitales dijo que habían 302 camas ocupadas en la ciudad».
«La ciudad agregó 50 camas en este último mes y medio. Un paciente COVID en terapia tiene un promedio de ocupación de cama de 20 días. El Hospital Durand y Penna están colapsados. El Ramos Mejía tiene un 87 por ciento de ocupación de las camas y en el Rivadavia tenemos 8 camas libres».
«Hay hospitales que ya están en la zona roja, no hay más personal. Y el lunes hubo movilizaciones cuando hoy se entrega la vida en los hospitales. Es un cachetazo para nosotros. Adentro del hospital hay una argentina y afuera otra, la situación se pone muy complicada».
«16.888 de contagios de los trabajadores de la salud y en la ciudad son 6.700 trabajadores infectados. Nadie hace hincapié en que cada trabajador que se infecta irradia porque hay que aislar a todo el turno con el que uno trabaja», concluyó.
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