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La referente social y estudiante de ciencias políticas, Mayra Arena, visitó Radio Caput y conversó con Sergio Burstein y Laura D’onofrio en su programa “Laura a las 11“. Hablaron sobre la pobreza en la Argentina y lo que representa, su experiencia de vida personal, y las semejanzas de la situación social con la crisis del 2001 en una entrevista imperdible. “Reconozcamos nuestros privilegios porque si no, no combatimos nunca la desigualdad”

Emergencia Alimentaria

“Yo creo que uno ve las cosas con la anteojera que tiene puesta. Hay mucha gente que en este momento va manejando y al encontrarse con una marcha que piden por comida, se enojan con la marcha. Tenemos que ser conscientes también de que estamos con esos argentinos. Hay familias con hambre y nadie lo puede negar, ya ni se gastan en negar la crisis económica, en el crecimiento invisible”, explicó Mayra Arena.

“”Que si tienen hambre vayan a los comedores”, es como que no tenes derecho ni si quiera a comer en tu casa: esta es la visión del pobre. Depende mucho de la sensibilidad del otro esa mirada, y si bien a muchos nos puede destruir, ver un pobre comiendo de la basura, a otros los avergüenza o incluso los enoja con esa persona y no con el sistema injusto que excluyó a esa persona“.

“Me parece que vamos a tener un arduo trabajo de re educar y re culturizar este odio contra los pobres que existe y que es violento y constante y que por algunos sectores está perfectamente naturalizado”.

Comedores

Nos cuesta muchísimo hacer que los chicos coman verduras, porque sus realidades no las conocen. Esa es la realidad de los pibes que están naciendo ahora en el macrismo, no conocen la verdura, no conocen la fruta, no conocen la proteína, no conocen la carne y no conocen los lácteos. Entonces todo aquello que es nutritivo les es extraño”, aseguró.

“¿Que va a pasar?, van a quedar segregados a harina, que es menos alimenticia, que es menos nutritiva, van a ser gordos. Entonces ser pobre también te trae complicaciones en la salud, tenés menos recursos para administrarla, para encarar para un hospital“.

“Ni hablar que si la salud pública está sobrepoblada por toda la gente que perdió su trabajo y retorna a ella, debería ser de excelencia y alcanzar para todos, pero con los recortes no alcanza para nadie. Lo que tenes es pobres más enfermos, cada vez más pobres y los vas matando”.

“Eso es lo que hacen estos gobiernos cada tanto cuando vienen, cometen un pobricidio. Vienen y te dejan 4 millones de pobres muertos, que van a ser millones de enfermos más, millones de personas que dejan la escuela, que no les va a ser tan fácil educarse porque la mala nutrición y la baja glucosa en el cerebro te trae una repercusión muy dura”.

“Ese tipo de cosas es la que cometen: el hambre es lo más duro y los que tenemos la desgracia de conocerlo no lo podemos ni ver. El problema del hambre son las consecuencias que deja después“, concluyó.

Cuando estás en situación de calle y ves que la gente te ignora permanentemente, ¿existe después ese resentimiento hacia el otro?

“Existe, hacia todos. La verdad que lleva mucho tiempo curarse. Yo siempre lo que digo cuesta mucho aplicarlo para uno, porque intento explicar a los más privilegiados, que han tenido para comer siempre, que yo no elegí nacer en la pobreza. Pero a mí me llevó un montón de tiempo entender que el otro tampoco eligió nacer fuera de la pobreza, me costó un montón entenderlo“, explicó la referente.

“Es como que el otro es cheto por todo. A medida que vas conociendo gente de clase obrera o clase tirando a media, te vas dando cuenta quiénes son los verdaderos chetos, los que han manejado siempre el poder. Ahora, cuando vos no tenés para comer, cheto es quizás el que tiene un pantalón como la gente. El que va a la escuela con útiles. Para vos, es un cheto el que tiene todo lo que vos no tenés. Gracias a la escuela pública que me unió con gente así pude conocerla y darme cuenta de que eran muy parecidos a mí en muchísimas cuestiones”, contó.

Recién dijiste, “me mataba laburando para poder tener todo esto”.

Tuve el privilegio de poder laburar. A mis amigas que tienen el mismo barrio que yo y tuvieron hijos a la misma edad que yo, por su color de piel, o su tonada. A mí hay algo que me cambió de ir a la escuela afuera de la villa que es la tonada, y que no se me note la pobreza en la cara, tuve las oportunidades que tuve. Tuve la ventaja de tener tez blanca. Reconozcamos nuestros privilegios porque si no no combatimos nunca la desigualdad“, afirmó Arena.

“Durante años, sobre todo lo que fue del 2000 al 2002, que yo tenía de 9 a 11 años, que fueron los años más duros lejos, nadie nos daba nada, no había basura buena. Cuando vos vivís de la basura -la basura tenes buena o mala-, si vos salís a cirujear en tu propio barrio, la gente tira lo mismo que tiras vos, o sea, no hay nada“.

“En la basura de los chetos tenés fruta, ni hablar en los negocios, que tenés hamburguesas, tenés papa; en las verdulerías tenés papas que las reutilizás, mandarinas que dos o tres gajos zafan, naranjas, bananas picadas que re contra zafan. A mí hoy me gusta más la banana cuando está podrida que esa banana verde que venden en las verdulerías que, para mí, son durísimas”.

En el 2000-2001 cayeron todos, y todo el mundo bajó los consumos, y todo el mundo dejó de tirar. Ya no había patronas que te regalen carteras que podías vender y tenías un mango para el pan y la yerba”.

Batalla Cultural

“Tuve patronas y patrones que me hacían comer aparte, que me descontaban la comida, y todas estas cosas que muchos conocerán de oído, quizás de sus abuelos o de sus padres. Hoy en septiembre del 2019, mi hermana que trabaja limpiando pisos, si Dios quiere por último año, que ya se recibe de maestra. Tiene una patrona que el otro día le dijo “¿pasó algo con la leche? Porque a mí la leche me dura 4 días y esta vez no me duró tanto”.

“Mi hermana, que trabaja limpiando casas, se encontró con una patrona que le preguntó si había agarrado leche de la heladera porque a ella le dura 4 días y esta vez le había durado menos”.

“Mi hermana le dice: “no mira, le hice un puré a tu hija, y le puse un chorro de leche para que tuviera mas gracia el puré”. Entonces la patrona le dice que “no mira, vos no agarres nada de la heladera que no sea lo que se te dice, porque si no yo no sé cómo manejar la casa”.

“Siguen existiendo estos patrones y acá tenemos que poner algo nuestro, acá tenemos que reconocer que fracasamos nosotros en 12 años, porque esa es una derrota cultural que no hemos dado“.

¿Vos crees que esa batalla la podemos ganar alguna vez?

“Yo creo que si no tenemos un Ministerio de Cultura que se ocupe de esas cabezas, desde las ficciones, desde las publicidades, desde todos los medios que podamos, desde la comunicación, desde el arte, no vamos a poder nunca llegar a esas cabezas. Porque los ministerios de cultura se han ocupado de llevar escuelas de instrumentos, de arte, recitales, pero ese no es el principal problema cultural”.

“Los argentinos tenemos otros problemas culturales, y es que nos odian a los pobres, y es que odian a los inmigrantes, odian que el pobre tenga algo, odian que el empleado tenga algo igual al patrón, y eso es un gran problema cultural. Eso es lo que de verdad necesitamos empezar a enfrentar si de verdad queremos que cuando nos vayamos no venga un gobierno y nos arrebate todo”, finalizó.

Pasó en Caput #Laura A Las 11