El secretario de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Guillermo Carmona, manifestó que «Malvinas no fue sólo una guerra, sino que es parte de la historia de nuestro país. Queremos reconocer a los veteranos y a sus familiares con múltiples actividades y visibilizar esta cuestión para que sea una causa de unidad nacional«. A su vez, recalcó que «Gran Bretaña está pagando un alto costo por sus acciones, su credibilidad está dañada por sus actitudes intempestivas y reticentes frente a otros países del mundo. Su mala predisposición tras el Brexit, al que Boris Johnson calificó como una defensa de la independencia británica frente a Europa similar a la situación en Ucrania con Rusia, lo deja en una situación internacional que debemos aprovechar»

Guillermo Carmona dialogó en exclusivo con el equipo de Miradas del Sur Global en ocasión del aniversario por los 40 años de la guerra en el extremo sur de nuestro país. La multiplicidad de actividades que se llevaron a cabo en el marco del 2 de abril en todo el país y con participación de todos lo poderes del Estado significan un remanso para los anhelos de integridad territorial y soberanía de nuestra patria. Sentimientos que persisten y continuarán hasta que haya justicia y el diálogo vaya en consonancia con el derecho internacional.

En la entrevista realizada por Florencia Tursi Colombo, Ariadna Dacil Lanza y Federico Montero por Radio Caput, Carmona planteó la necesidad de persistir en el reclamo soberano por las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur frente a la reticencia inglesa, por eso «la agenda Malvinas 40 años es multidisciplinaria e internacional y durará todo el año con el fin de reconocer a nuestras veteranas y veteranos, a los caídos y a sus familiares, y para visibilizar la cuestión Malvinas de modo que sea una causa de unidad nacional«, contó el Carmona.

Y añadió que «esta conmemoración nos invita a repensar nuestra historia, Malvinas no es una guerra sino que nace con la patria misma, no se puede abordar el problema sin entender el contexto histórico. Debemos aclarar que el contexto era de una dictadura, los combatientes no decidieron hacer la guerra, no tomaron las decisiones políticas ni militares, sino que lo hizo la dictadura y por eso merecen todo nuestro reconocimiento», en ese sentido amplió el secretario que «antes de la dictadura, Argentina estaba en un proceso de negociaciones que Gran Bretaña cortó intempestiva y unilateralmente. Entre 1965 y 1981, se tenía en cuenta la resolución 2065 de la ONU que obligaba al diálogo«. Hasta inicios de los años 80s en las Naciones Unidas «se negociaba el modo y los plazos en que Argentina iba a recuperar las islas, había logrado tener presencia allí mediante YPF, Correo Argentino, Gas del Estado y había vuelos estatales a las Islas Malvinas. Eso se detuvo por la reticencia del ocupante. Para comprender mejor el contexto histórico, las vicisitudes de la guerra, la dictadura y la responsabilidad de los mandos militares, existe el Informe Rattenbach, recomiendo fervientemente su lectura». 

Sobre la posibilidad de reanudar los acercamientos por vía diplomática, sostuvo Guillermo Carmona que «esperamos que se reanude la posibilidad de visitar las islas, la diplomacia es necesaria para seguir con las negociaciones para un día llegar a resolver las cuestiones de soberanía, sin embargo hay una gran reticencia británica que se manifiesta en distintos campos, no permiten que haya ningún vinculo al territorio continental argentino y se niegan a la presencia de ciudadanos argentinos en las islas». Frente a la disyuntiva de cómo actuar frente a tan irresponsable actitud que va en contra del derecho internacional afirmó que «debemos persistir frente a la reticencia, reivindicar nuestros derechos y soberanía, aspirar a que cumpla el derecho internacional y la obligación de negociar. El contexto internacional favorece a nuestra posición».

Sucede que Inglaterra evidencia una exasperante doble vara para permitir o condenar invasiones, por un lado defienden la integridad de Ucrania con todo vigor, sin embargo fingen un conveniente olvido frente a la situación colonial en Malvinas, que no aparece en los distintos ámbitos y foros internacionales. Por todo ello expresó el funcionario que «es importante ponerlos en evidencia. Gran Bretaña está pagando un alto costo, su credibilidad está dañada por sus actitudes intempestivas y reticentes frente a otros países del mundo. Su mala predisposición diplomática se le torna una dificultad». Para ilustrar este punto Carmona contó que «Gran Bretaña exige respeto al derecho  internacional en Ucrania pero esa misma potencia colonial lo viola sistemáticamente, hace 189 años en Argentina sostiene un enclave colonial. Su imagen en el mundo está dañada por sus actitudes intempestivas y reticentes. Tiene una mala imagen frente a sus antiguos socios de la Europa continental tras el Brexit, al que consideran como una defensa de la independencia británica frente a Europa. De hecho, su mandatario Boris Johnson comparó la situación de Ucrania y Rusia con la relación británica con Europa, por eso sostengo que tenemos que aprovechar esta situaciones, y sus contradicciones, como esa desafortunada comparación», concluyó Carmona.

 

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