La abogada Natalia Salvo denunció que escuelas de la ciudad de Buenos Aires mandan pibes a realizar tareas de repositor en supermercados y afirmó: «Es un trabajo, sólo que no es remunerado, es gratuito, prohibido por la ley y por los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), lo que es sumamente preocupante”. La abogada consideró que esto “está encriptado en una cuestión política y se enmarca en un proyecto político-económico para obtener mano de obra barata, sin derechos y que busca una construcción de subjetividad de que esto, se supone, es la cultura del trabajo, y reclamar derechos es la cultura de la vagancia”.

En nombre de la innovación y de la formación del trabajo del futuro, lo que imponen es trabajo obligatorio, prohibido por la ley y en contra de los convenios 138 y 182 de la OIT, que imponen una edad mínima para prestar servicios y prohíben el trabajo infantil”, aseguró Salvo, quién, también recordó que el gobierno de Larreta ya había intentado algo similar cuando la ministra de Educación porteña Soledad Acuña quiso realizar contratos precarios con McDonald’s que, finalmente, fueron frenados por acciones judiciales de la comunidad educativa. “El horror nunca se presenta como tal” sostuvo la abogada y afirmó que en la última dictadura militar había manuales escolares “para configurar un determinado tipo de alumno”: “Acá pasa lo mismo y las motivaciones y finalidades son las mismas: hacer trabajo mercancía, hacer de las personas una mercancía, todo enmascarado en el nombre del secundario del futuro”.

“Es curioso que, mientras hablan del cierre de las escuelas, van vaciando de contenido formativo, real, histórico y científico a estas instituciones, en teoría, para aprender un oficio que, finalmente, no está vinculado con el saber que tienen que aprender”, alertó Salvo y opinó: “Yo me pregunto qué saber requiere la reposición de mercaderías”. La abogada consideró que esto nada tiene que ver con las pasantías que, en principio, deben comenzar una vez que el alumno termine sus estudios y que por ley nacional impone que el trabajador debe tener como mínimo 18 años y, además, deben ser remuneradas y estar vinculadas con lo que el joven está estudiando.

“Cuando hablamos de la conexión de la dictadura militar con la actualidad es esto: es la instalación de una subjetividad, sin derechos, neoliberal, con despolitización, con una cultura anti Estado y que tiene este agotamiento del concepto de libertad, incluso, con la venta de órganos”, afirmó Salvo y, además, respecto a estos discursos de la derecha, señaló: “Parece que uno es libre en todos los aspectos, excepto, en lo que tiene que ver con el trabajo que , justamente, es lo necesita el sistema para perpetuarse: trabajo sin derechos y barato”.

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