El gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, anunció la suspensión momentánea de la reglamentación de la Ley 7.722, que recientemente fue modificada por la Legislatura provincial y habilitó el uso de cianuro y otras sustancias contaminantes en las extracciones mineras. Una de las cinco diputadas del Frente de Todes que se opuso a las de las modificaciones, Laura Chazarreta, explicó que la ley que se buscaba cambiar «tiene que ver con el cuidado del agua, no está en contra de la minería, sino que te permite protegerla de la megaminería y los productos químicos que la contaminan”.
Asimismo, Chazarreta relató que “Mendoza es una ciudad que está hecha sobre un desierto, siempre hemos tenido problemas con el agua, hay escasez hídrica. Está dentro de nuestra idiosincrasia y cultura que hay que cuidar muchísimo el agua. No es casualidad esta gran movilización que surgió después de que se aceptara en las dos cámaras la ley”. “Ese proyecto era un mamarracho, no tenía casi controles y daba vía libre para sacar la 7.722 y hacer lo que quieran en Mendoza”, agregó.
Aunque la mayoría del bloque del Frente de Todes votó a favor, Chazarreta remarcó que “los aportes desde el Frente eran para obstaculizar con controles, como la Policía Ambiental, pero eso no era lo que estaba expresando el pueblo: No les interesan las modificaciones, los aportes de controles, lo que quieren es que no se toque la ley”.
Respecto del accionar del gobernador Rodolfo Suarez, Chazarreta resaltó que “esto fue parte de su campaña, y él cree que esto le da vía libre para hacerlo”. “A pesar de que estaban las organizaciones ambientalistas y el pueblo, dijeron textual que el único que tenía el poder era Suárez. Ganar las elecciones era un cheque en blanco”, afirmó. “En Mendoza no hay licencia social. Si hacen una encuesta, todo el mundo te va a decir que no toque la 7.722. La movilización es la expresión más clara de eso”, cerró Chazarreta.
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