El director del Banco Nación, Claudio Lozano, se refirió a la expropiación de Vicentin y explicó el rol del Estado para evitar la extranjerización de la empresa. “Lo que se está discutiendo es no coronar la estrategia del Estado bobo, que significa haber puesto recursos y encima terminar financiando que la empresa quede en manos extranjeras, concentrando aún más el comercio exterior”, afirmó.

En diálogo con Fernando Alonso en el programa Reporta Caput, Claudio Lozano sostuvo que “los millones de dólares del Estado ya están enterrados en Vicentin. La banca pública tiene aproximadamente 400 millones de dólares de préstamo que Vicentin le debe. Y hay otros 100 millones de dólares que Vicentin le debe a la Administración Federal de impuestos. O sea que por diferentes vías el Estado ha puesto en Vicentin 500 millones de dólares. El daño ya está hecho”, remarcó.

“A esto hay que agregar que hay cerca de 300 millones de dólares que Vicentin le debe a miles de productores», indicó.

Por otra parte, sostuvo que «las alternativas que el mercado ha puesto sobre la mesa, a no ser que aparezcan otras, son grandes jugadores del mercado –concretamente Glencore, Cargill, Dreyfus-, que implicaría extranjerizar aun más el comercio exterior, el control de la oferta de divisas, concentrándolo aún mas. Y tanto los productores como el Estado perderían buena parte de lo que Vicentin les debe”, advirtió.

Lozano detalló que “le están planteando tanto a los bancos públicos como a los productores hacerles una quita en la deuda del 50 por ciento o darles un pagadiós a 10 años. Por lo tanto la situación en la que estamos es que la pérdida ya está”.

“Lo que se está discutiendo es no coronar la estrategia del Estado bobo, que significa haber puesto recursos y encima terminar financiando que la empresa quede en manos extranjeras, concentrando aún más el comercio exterior”.

El director del Banco Nación consideró que “la propuesta de expropiación y de separar a Vicentin de la empresa aparece en el momento en que una estafa generalizada, llevada a cabo por el grupo empresario, que ha dejado colgados a miles de productores, de trabajadores y a la banca pública, se transforma en una amenaza de extranjerización. En un contexto en el que además Vicentin ya ha demostrado con toda claridad que no puede hacer funcionar la empresa porque los propios productores que han sido defraudados por él no quieren acercarle la materia prima que necesitaría para funcionar”, resaltó.

“Si aparece otra propuesta por parte del mercado que implica hacerse cargo de la empresa y cancelar todas las deudas sin ningún problema, esto podría discutirse. Pero en realidad no es eso lo que está hoy planteado como propuesta. Las propuestas existentes implican pérdida de capital, tanto para la banca pública como para miles de productores”.

Lozano aclaró que “estamos hablando de una empresa absolutamente viable, que puesta en funcionamiento va a generar utilidades, por lo tanto una vez tomado el control sobre el grupo empresario, uno puede poner en marcha la firma y establecer mecanismos de refinanciación de las deudas”.

En relación con las maniobras que llevaron a la empresa a esta situación, Lozano afirmó que “hay que ir a fondo con la investigación, demostrar el fraude de Vicentin y obligar a que efectivamente los dueños de la empresa -que hoy encima se dan el lujo de aparecer entre los principales acreedores, reclamando dividendos y devolución de vaya a saber qué cosas- se hagan cargo”.

“Acá hay un fraude monumental que está vinculado a las relaciones de Vicentin con sus subsidiarias en Paraguay, en Uruguay, con las empresas offshore en las distintas guaridas fiscales, por ejemplo en Panamá», señaló. «Y en todo caso si tanto la AFIP, como la Inspección General de Justicia, como la UIF demuestran el fraude que efectivamente explica la situación que se plantea entre Vicentin y sus acreedores, seguramente no va a ser el Estado el que tenga que poner buena parte del dinero, sino que van a ser los propios accionistas con su patrimonio los que van a tener que cargar con parte de la deuda, o los que van a tener que traer buena parte de los dólares que tienen en el exterior”.

En cuanto al rol del Estado en el manejo de la empresa, sostuvo que “si las cosas se hacen bien, estamos hablando de una empresa absolutamente viable, que tiene condiciones de obtener rentabilidad, estamos hablando de un coloso agroindustrial con participación dentro del sector exportador, que exporta en promedio uno 4 mil millones de dólares anuales, no de que un Estado tome una empresa que no tiene destino ni perspectiva y que está quebrada”.

“El Estado puede tomar la empresa en sociedad con las cooperativas agropecuarias, muchas de ellas que tienen que ver con las deudas que Vicentin tiene. Si nosotros discutiéramos con las cooperativas agropecuarias la posibilidad de ser parte del control de la empresa, estaríamos también resolviendo parte del problema”, agregó.

“Es una empresa que nos permitiría un flujo importante de divisas, que al Estado le vienen muy bien, y da la posibilidad de tener una empresa testigo que blanquee la situación del comercio exterior de nuestro país”, finalizó.

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