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Las máquinas utilizadas para llevar a cabo las irregulares elecciones en la República Democrática del Congo fueron fabricadas por una empresa surcoreana especialmente para las elecciones argentinas de 2017. “Sirvieron para hacer fraude en el Congo: el discurso de modernidad y transparencia es absolutamente falso”, aseguró la presidenta de la fundación Vía Libre, Beatriz Busaniche.

Se trata de las máquinas provistas por la empresa de Corea del Sur, Miru Systems, que había adquirido el Gobierno argentino cuando tenía la intención de avanzar en el voto electrónico, proyecto que naufragó en el Congreso en 2016 al no contar con el apoyo de la oposición. Curiosamente, las máquinas terminaron en el Congo, donde fueron utilizadas para las elecciones, que terminaron con una grave denuncia de fraude presentada por el candidato opositor, Martin Fayulu.

Busaniche explicó que el encargado de realizar la compra de las máquinas fue el ministro de Modernización, Andrés Ibarra. Aquella adquisición le valió una causa judicial en la que finalmente fue sobreseído por el juez federal Ariel Lijo. Además, recordó que las 110 mil máquinas utilizadas en la elección congoleña tenían un “demo” en español y con nombres e imágenes de los candidatos argentinos.

“Las máquinas sirvieron para hacer fraude. Ibarra dijo que Argentina iba a tomar la experiencia de Corea del Sur, cuando ni siquiera ellos tienen voto electrónico”, aseguró la presidenta de Vía Libre, quien insistió: “Las máquinas sirvieron para hacer fraude. Japón tenía voto electrónico y lo abandonó, Corea del Sur vota con Boleta Única de Papel. El único país que vota como quiere Cambiemos es el Congo”.

La situación fue tan grave en el Congo, que el candidato opositor Fayulu lideraba las encuestas por una amplia diferencia y el resultado, que se conoció varios días después, arrojó como ganador a un candidato más cercano al actual presidente, Joseph Kabila.

Pasó en Caput.