La diputada de la Provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos, Mariana Larroque, contó en dialogó con Sebastián Ruiz que se aprobó en la cámara de diputados bonaerense la adhesión a la Ley Nacional de Parto Humanizado, que establece la integralidad de los derechos de madres e hijos durante el proceso de nacimiento. Con la media sanción, se espera el tratamiento en el Senado provincial. «Lo que hace la ley es reafirmar algunos derechos que tienen las mujeres durante el embarazo y fundamentalmente durante el parto, que es cuando se registran más situaciones de violencia», sostuvo la legisladora. «Es una transformación que hay que hacer, que es cultural, es un cambio de paradigma».
La diputada Mariana Larroque contó que se votó por unanimidad en la Legislatura provincial la adhesión a la Ley Nacional de Parto Humanizado, que garantiza los derechos de las personas que van a parir durante el embarazo, el parto y el posparto. «Lo que hace la ley es reafirmar algunos derechos que tienen las mujeres durante el embarazo y fundamentalmente durante el parto, que es cuando se registran más situaciones de violencia», señaló.
La diputada explicó que «la Provincia de Buenos Aires era una de las tres provincias que todavía no había adherido. La excusa era que esta es una ley de oficio que rige para todo e país y entonces no era necesario que se adhiriera. La realidad es que las provincias fueron adhiriendo todas, salvo Catamarca, Formosa y Buenos Aires y desde nuestra fuerza política veníamos peleando esta adhesión».
«Es la cuarta sesión que tenemos en el marco de la pandemia y ya la estamos aprobando», destacó Larroque. «Habla de la voluntad política del gobernador de avanzar: la muestra máxima de eso es la creación del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual», remarcó.
Respecto a la incidencia de la pandemia en las situaciones de violencia, afirmó que «justamente está agravando mucho la situación de la violencia obstétrica. Se están registrando muchos casos en los que se les está planteando a las mujeres que van a parir que no pueden ir acompañadas, y esto no lo plantea el protocolo del Ministerio de Salud. O están separando a los recién nacidos de sus madres. Con lo cual, la pandemia vino también a reforzar la necesidad de poner en la agenda política este tema que es fundamental, como es el nacimiento de los seres humanos y el bienestar en el momento de parir de las personas».
A su vez, señaló que «la violencia obstétrica está llena de arbitrariedades, porque tiene que ver con prácticas sobre el cuerpo de las mujeres, de las personas que van a parir, que muchas veces no tienen ningún justificativo médico. Salvo que tengan alguna complicación, y ahí sí es muy importante el desarrollo que tiene la medicina, porque por supuesto se consiguen atravesar embarazos que tienen alguna complicación con alguna medicación o intervención. Del mismo modo que si un parto se complica y se requiere una cesárea porque está en riesgo la vida del bebé o de la madre, por supuesto que es bienvenida esa herramienta».
«El problema es que hoy se utiliza de rutina. Hoy tenemos en el ámbito privado una tasa de cesáreas del 70 por ciento, y en el ámbito público una tasa del 30. La Organización Mundial de la Salud plantea que por una lado la manera más segura de nacer y de parir es el parto vaginal, y por otro lado estadísticamente la tasa de complicaciones que pueden llegar a justificar una cesárea rondan entre el 10 y el 15 por ciento», puntualizó.
«Lo que los legisladores que planteamos esto, y un montón de colectivos de mujeres, de personas que vienen trabajando de otra manera queremos es esperar el desarrollo fisiológico del parto, interviniendo lo mínimo posible».
La diputada Larroque sostuvo que «la industrialización de los nacimientos es un tipo de violencia. Después hay violencia que es explícita y es maltrato, con insultos, de la que hay miles de denuncias. Desde obligar a las mujeres a parir de determinada manera, pasando por insultarlas, imponiéndoles la cesárea muchas veces asustándolas, o con excusas», afirmó. «Es una cadena que tiene que ver con un sistema, no con buenas o malas personas o con buenos o malos profesionales. El parto intervenido es el paradigma en el que estamos, y tiene que ver con las lógicas y los tiempos de la instituciones», remarcó.
«Es una transformación que hay que hacer, que es cultural, es un cambio de paradigma y las instituciones tienen que hacer ajustes».
“Hoy tenemos un Ministerio de la Mujer a nivel nacional, a nivel provincial, estamos parados y paradas en otro lugar, gracias a la lucha y a la visibilización. Y acá la voluntad política de los gobiernos tiene mucho que ver”, concluyó.
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