El laboratorio de especialidades medicinales Craveri despidió el 29 de marzo a 43 empleadas y empleados sin previo aviso con la excusa de un procedimiento preventivo de crisis.  “Los despidos son absolutamente ilegales, invocan un procedimiento preventivo de crisis que no fue homologado por la organización sindical y fue rechazado por la Secretaria de Trabajo, aun así lo invocan y les pagan el 50 por ciento de la indemnización”, informó el miembro de la Comisión Interna, Horacio Wasserman desde los estudios de Radio Caput

“El punto máximo fue el 3 de abril cuando le prohíben el ingreso a la Comisión Interna a todas las dependencias mientras desarrollabamos medidas de fuerza. Cuando ingresamos y realizamos una asamblea en el comedor, llamaron a la policía y nos llevan detenidos con una serie de acusaciones que después no se sostuvieron”, relató Wasserman sobre las medidas de fuerza de la empresa y agregó: “Rápidamente intervino Héctor Daer para que nos liberen pero estuvimos siete horas detenidos. Este fue el inicio de una serie de tensiones que después se va dando como un hecho característico a lo largo de todo el conflicto. Nos acusan de usurpación lesiones graves y sabotaje. Cuando interviene Héctor y se moviliza el gremio, piden las pruebas y presentan el mismo video que nosotros donde lo único que se ve es que empujamos la puerta pero ese mismo video nos termina liberando porque no se ve ningún tipo de violencia”. 

Asimismo, Wasserman relató la detención de dos compañeros donde se evidencia el arreglo entre la la empresa y la policía: “20 días después se llevaron detenido a Facundo Gutierrez, compañero de la Comisión Interna, en la puerta de la planta de Villa del Parque mientras hacía una asamblea en la calle. Lo acusan de una contravención y lo detienen sin orden de la fiscalía. El comisario empieza a oficiar de mediador, buscando garantizar el ingreso de camiones a la planta, si bien nosotros no estábamos bloqueando la entrada. Le ofrece que si garantiza la entrada de los camiones lo liberaron en el momento. La misma metodología se da tres días después con otro compañero, Carlos Insert que también se encontraba en la calle. Esta detención toma otro color porque lo dejan esposado dentro del patrullero a dos cuadras y le dicen que lo iban a liberar cuando ingresaron los dos camiones. Es evidente la connivencia de Juan Craveri, el dueño de la empresa, con la policía. La intención clara es la precarización de las condiciones laborales”. 

Una de las compañeras despedidas, Cecilia Dogua, explicó la situación en la cual se enteró de su despido: “Hace 17 años que estoy. De la noche a la mañana me presenté a trabajar y no me dejaron entrar, me dijeron que ya habíamos recibido el telegrama en nuestra casa. El 70 por ciento de las despedidas somos mujeres, y yo soy sostén de familia, tengo tres hijos. Estamos en la lucha por recuperar nuestro trabajo con mis compañeros en el acampe. Son mis hijos los que me dan fuerza a seguir, mi marido que me apoya y mis compañeros, que nos apoyamos por la reincorporación para recuperar nuestro trabajo”. 

“Seguimos peleando, hay un elemento que queremos destacar. La industria farmacéutica no es una que esté en crisis: el Laboratorio Craveri tampoco está en crisis: acaba de sacar 5 licitaciones con el Estado en productos hormonales por 9 millones de dólares. Hay una intencionalidad que es precarizar; y en eso nosotros como gremio, nuestros compañeros y compañeras en el acampe sabemos que si nos vulnera a nosotros atrás caen otro montón de empresas que no tienen el nivel de organización gremial que tenemos en Craveri”, afirmó Wasserman sobre la lucha que llevan adelante. “Es una situación muy compleja, hace una semana para poder abastecer el aumento de la producción con estas licitaciones han contratado personal por agencia, mal categorizado”, cerró.   

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