Florencia Álvarez, trabajadora del Hogar Eva Duarte, denunció la intención de desalojo del espacio, uno de los cuatro refugios que existen en la Ciudad de Buenos Aires para mujeres que atraviesan distintas situaciones de violencia, y el único que trabaja específicamente la situación de chicas menores de 18 años. Funciona dentro del predio del Hogar San Martín, en el barrio porteño de La Paternal. «Las trabajadoras entendemos que esto no es una mudanza, es un desalojo», sostuvo.
Florencia Álvarez explicó que «las autoridades de la Subsecretaría de Fortalecimiento Personal, Familiar y Comunitario, a cargo de la Licenciada Jazmín Lerner», les comunicaron el inminente cierre del hogar.
«Nos hablan de una mudanza. Las trabajadoras entendemos que esto no es una mudanza, es un desalojo. Es una situación gravísima, porque no nos están ofreciendo ningún otro predio ni locación para que podamos continuar normalmente con nuestras tareas y albergar a la población que ya tenemos», sostuvo.
“La excusa que esta gente nos viene dando es que este traslado sería en pos del cuidado, en este contexto de pandemia, de la salud de la población alojada y también de las trabajadoras”.
“El Hogar Eva Duarte funciona dentro del predio del Hogar San Martín, que es un edificio muy grande, con diferentes alas, que es para población de la tercera edad», detalló. «Nuestro dispositivo, si bien está dentro del predio, está completamente aislado, funciona en un primer piso, donde la población adolescente y sus niñes no tienen ningún tipo de contacto en ningún momento con la población de la tercera edad”.
“Con esta supuesta mudanza se rompería además todo lo que tiene que ver con la vida cotidiana de estas jóvenes que están alojadas ahí, y de sus niñes, y con eso hablamos de los seguimientos de salud, el acompañamiento en infinidad de tareas que realizamos en lo cotidiano, porque esta es la casa de la pibas. Efectivamente es un hogar, en el sentido más amplio de la palabra. Y las trabajadoras que estamos ahí desde hace años construimos vínculos de mucha confianza y somos sus referentes afectivas”.
Explicó que “la población son mamás adolescentes, y niñes que no superan los tres años, con bebés recién nacidos. En el transcurso de estos años, las trabajadoras conseguimos que se acondicione este espacio, y se ajuste a las necesidades que tiene este tipo de población”.
“La información del desalojo nos llega a través de asesores de la subsecretaria, que nos hablan de un inminente traslado. Ellos le siguen llamando mudanza a esta situación, que podría ser la semana próxima o la otra”.
Por otra parte, señaló que “a poco del comienzo de la pandemia, nosotras empezamos a exigir el reingreso de jóvenes que al momento de que se dicta el aislamiento quedan por fuera del dispositivo, porque estas jóvenes realizan sus actividades van a la escuela, a la casa de sus amigues, trabajan con otros programas de adolescencia. De manera que con el aislamiento no pudieron regresar, quedando muchas de ellas con familiares u otros vínculos que están dentro de su circuito. Pero recordemos que son jóvenes que vienen de atravesar situaciones de violencia de género en contexto de vulnerabilidad social, con lo cual muchas de estas jóvenes, a pocos días de este aislamiento empezaron a referirnos que se encontraban en riesgo, nuevamente atravesando situaciones de violencia, y que no tenían un espacio adecuado para permanecer con sus hijes, y que querían regresar al hogar, porque además es su casa, es donde viven”.
“Este no es un hogar transitorio. Ellas llegan al hogar y se quedan viviendo ahí hasta que cumplen la mayoría de edad y egresan a otro dispositivo», aclaró.
“Esto nos fue negado. Hace dos meses que venimos insistiendo con el reingreso de estas jóvenes que dan cuenta de que están en situaciones graves, de riesgo, y nos lo impiden las autoridades, así como el ingreso de nuevas jóvenes.”
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