El ex ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, analizó el mundo actual y las posibilidades de Argentina: “El mundo es muy fluido. En este momento hay una nota dominante, que es la guerra de tarifas entre Estados Unidos y China, que no por comercial deja de ser bélica. Cuando tenés un endeudamiento en Swaps con China y un endeudamiento en dólares con el FMI, no te podés hacer el vivo. Es imposible hacer una apuesta como ha hecho la diplomacia de este gobierno. Para quienes creen que es posible está liquidado, el mundo es muy angosto y muy dinámico, para mantener tu lugar tienes que estar muy aquilatado”.

Respecto de las diferencias entre la crisis de 2001 y la actual, Bielsa meditó: “Néstor recibió un país con un problema muy grande: el default más grande de la historia del universo, pero era uno solo problema sin los multilaterales de crédito. Alberto no se va a encontrar con un país que el presidente que lo precedió haya tenido la grandeza de proporcionar a Remes Lenicov, como hizo Duhalde. Quien tenemos como presidente se niega a aceptar eso; entonces Alberto va a recibir un país mucho más complicado del que recibió Néstor Kirchner”.

Agregó además que “el trípode Cancillería, Ministerio de Economía y Finanzas y Negociaciones financieras internacionales tiene que ser un solo corazón, trabajar en absoluta armonía: porque esos frentes van a ser muchos, porque la Argentina es una etiqueta contraindicada en el mundo de hoy, porque la sociedad va a sufrir, pero lo que uno puede es aspirar a que los que menos tienen sufran lo menor posible y los que más tienen colaboran. Eso se llama sacrificio, principio de cualquier ley de emergencia económica”.

Sobre la posibilidad de ser convocado a participar en el Poder Ejecutivo, Bielsa aseguró: “Hay que aceptar que el tiempo pasa y que los jóvenes ocupen el espacio que uno ocupó. Ser Canciller de la Argentina que viene va a requerir de una erogación de energía que yo no tengo, porque va a tener que estar fuera del país 300 días al año. Para formar parte de un equipo con mis amigos que piensan como yo con la patria en peligro, aceptaría baldear la vereda;  pero también quiero decir que no cualquiera está para cualquier cosa. El canciller que venga va a tener que ser un titán, un individuo con fortaleza, convicción, con conducción, porque el mundo es más complejo y más rápido”.

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