El ex embajador de Bolivia durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Ariel Basteiro, se refirió a la continuidad del conflicto en el país: “Sigue la persecución a los sectores populares y a los militantes que se movilizan para pedir democracia, por denunciar la manera irregular antidemocrática e inconstitucional a través de la que senadora Áñez se autoproclamó a la presidencia. Hay una represión brutal de militares y policías con balas de plomo a la población civil”.
Basteiro señaló que “el MAS intenta institucionalizar la situación poniendo fecha para unas elecciones que permitan poner un horizonte, con alguna salida que no sea la de sostener a una presidenta que no tiene ni las condiciones ni la legalidad para sostenerse en ese cargo”. “En el plano internacional, en Argentina hay actitud servil por parte del gobierno de Macri que, al día de hoy, todavía no denunció esto como un golpe militar, que habla de renuncia, que no habla de los muertos, ni abren la embajada para resguardar a periodistas o algún ciudadano por ser perseguido. En la tarde de hoy desalojaron al embajador en Argentina designado por Evo Morales por darle lugar a un embajador designado por Áñez”, relató Basteiro sobre la reacción del gobierno nacional en torno a Bolivia.
Asimismo, Basteiro analizó la división social que llevó al Golpe de Estado: “Hay una fractura importante que estaba callada y hoy resurge con mucha más fuerza. Se expresó en 2008 y durante muchos años estuvo presente esta actitud racista de la minoría blanca sobre la mayoría indígena, que representan más del 60 por ciento de la población. Evo pudo conducir el destino de Bolivia porque ganaba con 30 puntos de diferencia con los segundos. Esta es la primera vez que ganaba de manera más ajustada: esta fue la hendija por donde el poder entendió que podía presionar, generar conflicto y debilitar al gobierno. Ese poder tiene a su favor no solo las armas, sino que, además, el poder de los medios, el económico que acompañó y la embajada norteamericana que aplicó ese golpe de estado de manual”.
“Tuve la posibilidad de ir a muchas actividades con Evo y siempre me sorprende el nivel de cercanía que tenia en cualquier situación con su gente: el pueblo, los trabajadores e indígenas. Cualquiera se acercaba a abrazarlo sin ningún tipo de control y una actitud abierta. Es por eso que el pueblo hoy está poniendo el cuerpo para defender el proceso de cambio que se empezó a suceder en el 2005. Lo sienten propio y lo defienden como propio”, cerró Basteiro.
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