El séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó.”
Génesis 2:2

En este país no te vas a aburrir nunca” dice Dieter Muller, el atribulado personaje de José Pablo Feinman en “La Sombra de Heidegger, a su hijo cuando le quiere explicar el presente argentino. Siete días en que analistas, políticos y espectadores pasamos de la estupefacción, a la crisis, luego a la desazón, a la incertidumbre y ahora a la esperanza en el caso de las y los votantes del Frente de Todos, ante el giro de los acontecimientos políticos en que incluso el Jefe del bloque de Diputados del Frente, Máximo Kirchner se atrevió a decir “Alerta de Spoiler, la damos vuelta”.

¿Qué podría ser peor? Eso no me arregla a mi”: El mensaje de las urnas

La pregunta y la respuesta de Todo un Palo en aquella joya musical de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota de 1987, parecen ser la principal pregunta y respuesta de la gente ante el relato pre-electoral del gobierno, de quienes de distinta manera, nos involucramos con la política desde lugares diversos, y desde distintas militancias.

En estas PASO, pareciera que ante al mensaje oficialista de: “Si nosotros no hubiéramos estado en el gobierno, esta crisis sanitaria y económica hubiera sido mucho peor” la respuesta en el voto fue: “eso no me arregla a mi”. En ese punto, la pregunta y la respuesta tiene muchas texturas y sub-niveles de análisis: ¿La performance en las PASO, podría haber sido peor electoralmente hablando? «Eso no me arregla a mi» parece ser la respuesta que se da en los grupos de whatsapp (que están reemplazando a las charlas de café o de las unidades básicas, en las que la militancia se juntaba a resolver todos los problemas del mundo).

La Carta no está siempre a tu alcance en el Claringrilla”

Si uno mira TN, canal 13 o La Nación las placas rotaban mostrando la sumatoria de cada frente en cada distrito pero también, rotaban mostrando el desempeño de cada candidato/a. Cada manera de ver una misma elección amerita lecturas distintas. Analistas vinculados a la oposición neoliberal, eligieron aquellas lecturas que más le cierran a sus intereses, y esto hay que plantearlo, no para indignarnos, si no para no elegir el relato que nos desorganiza y coloniza nuestros imaginarios, haciendo de una derrota táctica, una derrota estratégica.

Por ejemplo, en una elección legislativa, sumar porcentajes de distritos para hacer una lectura global y nacional es un buen ejercicio, pero sucede que son elecciones legislativas, y nacionales, en consecuencia, no todos los distritos eligen sus legislaturas locales junto con las nacionales y, además, una elección legislativa no resuelve quién gobierna haciendo del país un distrito único. Para el caso, si no que se eligen legisladores nacionales electos por distrito, entonces si vamos a la pura verdad del análisis tendríamos  que estar haciendo cuentas para ver si proyectando estos resultados, distrito por distrito, cuál es el saldo entre la cantidad de legisladores que renuevan y la cantidad de legisladores que serían efectivamente electos en la elección definitiva de noviembre. Porque de pasada, hay que decir que en las PASO, se nos pide como sociedad que definamos quienes van a ser candidatos/as, y cómo se conforman las listas de cada frente o alianza en las elecciones definitivas. 

Hilando más fino hay una lectura que podemos plantear distinta, porque si evitamos sumar lo que saca cada frente (en uno hay elecciones internas competitivas en todos sus distritos y en otro solo hay internas en algunos distritos dando una imagen homogénea, frente a una oferta diversa que presenta la oposición) evitamos una suma lineal de peras con manzanas.

Tomemos la Provincia de Buenos Aires, el distrito económicamente más importante y diversificado en términos socioeconómicos, también importante por su peso demográfico a nivel electoral y donde están más expuestas las inequidades y las urgencias. El Frente de Todos, aparece derrotado por cuatro puntos contra la Alianza Juntos. Pero otra lectura, bien podría ser que la candidata a diputada Victoria Tolosa Paz le sacó casi 900 mil votos de diferencia al candidato más votado de la Alianza Juntos, esto representa, que Diego Santilli, debe recuperar 893.254 votos que no lo votaron a la hora de elegir dentro de un mismo espacio político, lo que significa que el 74% de quienes votaron a Facundo Manes, deben votar una fórmula que no eligieron en esta instancia. 

Se trata aún de una elección abierta, con dos frentes que a priori se encuentran muy parejos, pero que a nivel de candidaturas, Tolosa Paz tiene más de diez puntos de ventaja contra su principal perseguidor. Entonces ¿Por Qué analizar la elección como las realizan quienes están ligados a la Alianza Juntos, cuando se podría elegir una lectura que permita plantear los próximos dos meses, a partir de las fortalezas propias, les candidates propios y en positivo, no teniendo que remontar una cuesta?

¿Que debiera decir, qué fronteras debo respetar?”

Otra textura para analizar (no para conformarse o arreglarnos, sino para transformar los datos electorales en herramientas que sirvan) es la de los mapas coloreados.
El diario pro yanqui/derecha Israelí Infobae publicó dos mapas comparativos que todos los medios opositores reproducen, pero también, llamativamente, quienes tienen una agenda más afín a la del gobierno de Alberto Fernandez. Uno, es el famoso mapa en el que Argentina se parece a la camiseta de Boca, que representa los resultados electorales de las elecciones generales definitivas de 2019, comparado contra el mapa de la sumatoria de frentes de estas PASO legislativas 2021. 
Desde que éramos muy chicxs, en la clases de matemáticas se nos decía hasta el hartazgo que no sumáramos peras con manzanas, entonces, no le pidamos a los medios que mienten (ya como método) que sean correctos, pero quienes asumen la profesión con ética y han decidido comunicar fuera de la agenda de los grandes medios hegemónicos tenemos que comprometernos a analizar antes de compartir y a saber (en este caso) que las PASO no son iguales a las elecciones definitivas y más aún, comparar unas PASO legislativas contra elecciones generales definitivas. Es como pretender encontrar a los personajes de “El Señor de los Anilloscaminando por la calle hablando en élfico.

La gente en situación “normal” (porque tampoco vamos a decir que en 2019 vivíamos en un país normal, ya que las situaciones extraordinarias son recurrentes en Argentina) vota distinto en las elecciones legislativas que en las generales, donde se decide quién gobierna, ya que que como dijo Cristina cuando le levantó la mano a Alberto en mayo de 2019, la gente elije personas que muestran capacidad de conducir el Estado, no a quien le cae bien, como sucede cuando define a quienes hacen ejercicios retóricos desde sus bancas.

En ese sentido, deberíamos ver si el mapa de las PASO Legislativas anteriores, las de 2017, es significativamente mucho más distinto que estas PASO. Me aventuro a decir que la Alianza Juntos, no cosechó una distancia con respecto a lo que hoy es el Frente de Todos,  mucho más importante que la que muestran los mentideros hoy. Pero, además, el peronismo, a cuyos dirigentes elige casi siempre para gobernar en la decisiva Provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas, tiene una historia de mucha más alternancia entre victorias y derrotas que periodistas de un lado y de otro omiten mostrar.

Desde el retorno a la Democracia en 1983, el peronismo perdió las elecciones legislativas en 1985, luego las ganó en 1991 y 1993, para luego volver a perder en 1997, ganó las elecciones legislativas nuevamente en 2001 y 2005, y desde hace 16 años las pierde: perdió Néstor Kirchner junto a Daniel Scioli y Sergio Massa en 2009, perdió Martín Insaurralde contra Sergio Massa en 2013 y perdió Cristina Fernández de Kirchner en 2017 contra Esteban Bullrich.

Es decir, el peronismo no es invencible en elecciones legislativas porque, de manera muy inteligente y racional, la gente las elige para llamarle la atención al peronismo gobernante u opositor, en situaciones de crisis cuando gobierna o cuando sus divisiones no lo posicionan como opción de poder cuando es oposición. 

¿Cómo es esto? En 1985, el peronismo se dividió entre renovación y ortodoxia en frente a un alfonsinismo que incluso, había ganado la gobernación  de Buenos Aires en 1983. El peronismo, salió a buscar en la sociedad cuál iba a ser el linaje peronista de su reconstrucción y ganó la renovación. En 2017, nuevamente como oposición provincial, el peronismo ponía en juego cuál iba a ser su liderazgo de cara a 2019. Randazzo perdió por goleada contra Cristina, en tanto que Juntos aprovechó esa disputa para triunfar.

Todas las demás derrotas del peronismo en legislativas provinciales, están ligadas a crisis, con dispar impacto en nuestro país. En 1997 la  desocupación resultante del gobierno de Menem, impactó fuerte en los resultados electorales de la provincia. En 2008 la crisis política entre el gobierno de Cristina y el campo, producto de la gran crisis mundial de 2008, terminó en la derrota electoral de Néstor Kirchner y en 2013 la crisis de 2012 que combinó inflación con corridas cambiarias impactó fuertemente en la victoria de Sergio Massa contra el Frente para la Victoria.

Despues del Agua, más agua, porque este charco no tiene borde”

Que la política es más parecida a una maratón cuando la comparamos con una carrera de cien metros llanos, lo sé, parece un slogan de auto-ayuda para conformar ansiedades en medio de derrotas electorales que, no por inesperadas, pasan a ser catastróficas. Las elecciones PASO del 12 de septiembre pasado, imponen muchas texturas de análisis y les militantes y les periodistas que nos apasionamos a la política deberíamos darnos el tiempo para hacer ya que las lecturas facilistas y lineales que nos imponen de las PASO del domingo pasado nos conducen al desbande y la estupefacción.

El gobierno de “les Fernández” asumió en medio de una crisis inédita, por el relativo corto tiempo en que el gobierno neoliberal de Macri la desató: alta desocupación, inflación, y sobre endeudamiento externo; a los cien días, a esta inundación se le sumó el vendaval de la pandemia de COVID 19.  Era muy difícil que, por más esfuerzo que se hiciera, la gente no la pase mal. En una crisis no se distribuye justicia, sino que se administran los daños. Por eso al peronismo le es tan difícil ganar elecciones legislativas en medio de las crisis, ya que la razón de ser del peronismo es el buen vivir, el Estado de bienestar o “la vida que queremos”. No se trata de hacer un sacrificio hoy en pos de un venturoso mañana, sino que el goce actual determina, además, la consolidación de un modelo donde el bienestar del mañana está garantizado. Dicho de otra manera, la gente cuando la pasa mal en medio de una crisis, le exige al peronismo mucho más que a los demás porque «¿A quien se lo vamos a pedir si no es al peronismo?».

En noviembre, las urnas van a determinar cuál es el relato triunfador, si el de Victoria Tolosa Paz confirmándose como candidata más votada o la sumatoria lineal de los frentes que impulsan los medios y dirigentes opositores. Esa confirmación va a tener que ver con resoluciones de agenda que la gente le exige al peronismo: que el crecimiento económico se vea reflejado en el nivel de vida de cada uno. Si el mensaje del Frente de TODOS no contempla esto puede ser posible la derrota en noviembre porque la gente no le va a pedir a Victoria Tolosa Paz consejos sobre su sexualidad, si no que al peronismo se le pide la redistribución del ingreso, porque así lo dice su historia, he ahí su legitimidad, el punto nodal desde donde se estableció aquel pacto de amor entre Perón y ese actor político que se asomó en la escena del teatro nacional poniendo las patas en la fuente de una vez y para siempre: la Clase Trabajadora.

Nubes que son sospechas, mientras me llegan perfumes de la tempestad”

A pesar de lo expuesto, se dieron dos situaciones paradójicas, a partir de preguntas que pueden surgir de lo anterior.  Si las derrotas legislativas no son inéditas en el peronismo ¿Por qué el vendaval de renuncias magnificado por los medios? ¿Por qué la adjetivación de “catastrófica” a la derrota por parte de la Vicepresidenta en su carta abierta explicando los sucesos? ¿Son nuevos, no saben la historia electoral nacional y de la provincia en la que muchos de ellos son dirigentes?

La derrota electoral, en realidad expuso muchos niveles de criticas que el gobierno había cosechado internamente en el Frente de Todos. Cristina mencionó 19 reuniones con el Presidente solicitadas en su mayoría por ella, y del pedido de una actitud más activa frente a las carencias sociales de la gente, el precio de la comida y los salarios de la población argentina a nivel nacional. 

Las renuncias en el relato de la Vicepresidenta, tal vez sean, el intento de movilizar los acontecimientos para motorizar cambios necesarios en el gabinete.

Otro nivel de análisis incluye a la «federalización» de las derrotas. Los gobernadores en varias oportunidades habían pedido la suspensión de las PASO, en razón de su cercanía y el impacto que la crisis podría tener en ellas. Allí se ve otro pase de facturas: Cristina pidió la presencia de un gobernador en el Gabinete y en los cambios, apareció el Gobernador de Tucumán como Jefe de Gabinete. También apareció otro actor central si hablamos de doctrina social y fue la Iglesia, hablando de la “falta de respuestas del Estado ante las consecuencias económicas de ambas crisis”, la que generó el macrismo, agravada por la pandemia.

Los acontecimientos, le dieron cierta razón a la Vicepresidenta, que pidió una mirada más peronista y menos progresista con respecto a lo público, se han producido grandes avances en materia de derechos individuales vinculados a minorías, que estaban invisibilizadas y que mediante las nuevas leyes se allana el camino para su reparación (lo cual celebramos ampliamente) no obstante, el reclamo de distintos actores que visibiliza la carta de la Vicepresidenta, es el principio de la comunidad organizada: “El Individuo no se realiza en una comunidad que no se realiza” 

Nuestra comunidad nacional está en crisis, agravada por la pandemia, los años macristas han tensionado los lazos sociales, han transformado al Estado argentino en uno que iba a camino a transformarse en un Estado fallido, incapaz de procesar los conflictos en su seno. Más parecido a la situación del 2001 que al Estado dejado por Cristina allá por 2015. Más de 40 % de pobres, casi dos dígitos de desocupados y una inflación empujada por el precio  de los alimentos, ya que los oligopolios exportadores y la oligarquía agropecuaria nos hacen competir, en poder adquisitivo, con los países desarrollados a quienes exportan.

El gobierno en este punto se manejó como quienes caminan por un campo minado, evitando tocar la minas para que no exploten. Se transformó en un gobierno con respuestas lentas, insuficientes y permeable a presiones de poderosos. Esa es la advertencia que le hizo Cristina Fernández. No porque vaya a romper la coalición, sino porque ante las operaciones de prensa del vocero Presidencial, Cristina decidió hacer público el debate, mostrar un Frente de Todos pleno de vida y de contradicciones, porque donde “hay contradicción hay vida”. 

¿Se puede “dar vuelta”? La respuesta no es simple, quizá esta lección en noviembre se gane por muy poco o se confirme la derrota del Frente de Todos. Lo que va a intentar el peronismo, tomando las riendas del gobierno, es movilizar al Estado en dirección de las necesidades de las mayorías populares.

¿Alcanzarán dos meses para que impacte en quienes no votaron en estas elecciones? Quizá esa no sea la pregunta, Cristina Fernández sufrió una dura derrota en 2009 y ese gobierno se relanzó para triunfar en primera vuelta en las elecciones presidenciales de 2011, quizá ese sea el final de esta maratón.  En medio de las crisis, Nestor, primero y ahora Cristina se recostaron en el peronismo más tradicional. Quizás, y esto es pura ficción de mi parte (no lo tomen como un spoiler), se venga un gobierno de realizaciones, de medidas expansivas y de menos tolerancia a las trabas que el poder económico le ponga a las acciones del gobierno. Quizás nos parezca, de manera contradictoria, que los personajes que aparecen sean demasiado conservadores como para protagonizar una épica de recuperación que necesitamos, no tanto para ganar elecciones, sino para que nuestro pueblo tenga la vida que merece pero, a veces, el peronismo asume estas gambetas. 

Los datos muestran que la Alianza Juntos no mejoró su performance electoral, con respecto a 2017 (pero también con respecto a 2019 ya que estamos), que el desempeño del Frente de Todos se debe más al ausentismo electoral de millones de personas que al cambio de voto. Es decir la gente dice “no cambié de opinión, simplemente esto que propones no me exprese tal es el sentido de los mensajes críticos que recibió el gobierno tanto de la Vicepresidenta como de la Iglesia Católica. Es por eso que se trata de un escenario abierto, a la mano, si es que el Presidente Alberto Fernández quiere conducir un gobierno dispuesto a lanzarse hacia la gente y hacía las cosas.

De regreso a Octubre

La pandemia no pasó, pero la lluvia de vacunas posibilita que el peronismo recupere protagonismo callejero y cotidiano. Cuando la gente ve que los actos peronistas se parecen a reuniones de gerentes de la política. Sabe que ello es una impostura, algo in-auténtico. y que en todo caso los bombos y la marchita están guardados, la gente que no es tonta sabe que estamos queriendo convencer a alguien de que, en tanto movimiento no somos lo que somos, no nos pide que nos parezcamos a los dirigentes de Juntos, se nos pide que elaboramos una propuesta en la que diversos sectores se puedan sentir contemplados y que se transforme en parte de su componente aspiracional.

Es por eso que el próximo 17 de octubre debemos mostrar que estamos vivos y en plenitud, mostrarnos en la calle.El peronismo es el 17 de octubre y eso no va a menoscabar nuestras chances electorales ante públicos no peronistas, siempre y cuando asumamos la agenda de las cosas que le importan a la gente en su vida diaria (trabajo, vivienda, seguridad en las calles, etc) y propongamos algo más que concretar derechos individuales de minorías que, aunque es importante concretarlos, claramente sólo con eso no alcanza. 

 PD: No decimos esto último a modo de chicana, ni pedimos que no se repartan los penes de madera para la educación sexual. Simplemente deseamos (y necesitamos) que los choripanes del 17 de octubre sean reales: no imaginarios o simbólicos.

 

*Directora de Radio Caput