El director de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Rafael Klejzer contó  acerca de su función en el gobierno nacional, que es esencial para la planificación de un trabajo socialmente importante como es la producción y el acceso de la población a alimentos frescos y de calidad. «Organizamos ferias que sirven para sacar a los intermediarios generando precios justos, frente a la remarcación permanente de los grupos concentrados». «Hay 4.200 municipios con una política de ferias» señaló.  A su vez, expresó su apoyo a la movilización social para «cambiar la correlación de fuerzas desde en las calles, no se puede gobernar el país sin la plaza llena» indicó.

El director de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y referente de la organización social y política La Dignidad, Rafael Klejzer en el programa A las palabras no se las lleva el viento, con la conducción de Adriana Maturana que se emite los viernes a las 14 horas por Caput, y explicó cómo se desarrolla el Plan Federal de Ferias frente a la inflación en alimentos. 

En un comienzo, Rafael Klejzer describió la concentración empresarial en alimentos, “hoy los productos alimenticios están en manos de 10 empresas extranjeras y de Arcor, que es una multinacional, que fijan los precios en Argentina y generan inflación, así tienen de rehén a los Argentina para apropiarse de una renta nacional, para eso necesitan que un Estado que esté de rodillas” señaló. «Es indispensable discutir la comercialización, 60% se la realiza en las cadenas de supermercados y el 80% de lo que venden es de 20 empresas alimenticias concentradas» subrayó Rafael Klejzer. «Al promover que los productores pequeños vendan en ferias, sacamos a los intermediarios generando precios justos, hay 4200 municipios todos con una política de ferias».  

Acerca de la idea de tener una empresa nacional de alimentos «como fue YPF en el siglo pasado, las empresas públicas estatales generan arraigo y permiten regular la economía de mercado, que ya demostró que no sirve para las necesidades de la gente». Y como ejemplo de ello, remarcó que nacionalizar Vicentín hubiese permitido regular el precio del aceite y permitía acrecentar el ingreso de dólares al país». Una empresa nacional de alimentos permitiría ganar soberanía y autonomía, al planificar las producción, logística y comercialización. Al respecto señaló que los ministros Guzmán y Kulfas la desecharon y optaron por promover empresas en las distintas provincias para fortalecer a las economías regionales. «Trabajamos con empresas públicas provinciales como el complejo riojano, en Catamarca, San Luis, La Pampa y Tucumán, y en PBA buscando incluir productos en el mercado central» agregó. 

Hoy el Ministerio de Desarrollo Social reparte alimentos de producidos en empresas públicas. «En Catamarca, por ejemplo en la ex Alco se generó un plan de negocios para mantener la escala de la producción» señaló.  

«Excepto en la CABA las ferias son más baratas y los alimentos de mejor calidad, y le da la posibilidad al productor de planificar su trabajo para poder ir viernes y sábados a vender a las ferias francas. Así generamos mercado interno, ponemos en acción la rueda. Tenemos que poner fin a la indigencia y tenemos la posibilidad de resolverla» sostuvo. 

Klejzer se manifestó a favor de reorganizar el país de acuerdo a la productividad de las regiones, sostuvo que “hay dos Argentinas, el centro del país ligado a la renta de la soja, junto a Mendoza, y por otro lado el norte de país y el conurbano donde se vive mal. También hay zonas del sur del país, como Neuquén y Rio Negro donde hay trabajo pero que tienen un costo de vida muy alto, especialmente en alquileres, vivienda, transporte y energía”.  Y sobre las asimetrías, manifestó que los productores generalmente arriendan las tierras y nunca acceden a comprarlas, «la concentración de la tierra encarece la producción» señaló, «de hecho hay provincias donde tiran el tomate porque les sale muy caro mandarlo a mercado central, la distorsión de precios muy grande». 

En paralelo, Klejzer opinó acerca de la necesidad de que el pueblo se movilice para equilibrar la correlación de fuerzas frente a empresas concentradas que «aprietan todos los días con los precios» que “ponen al Estado de rodillas”. «Debemos acostumbrarnos que las organizaciones protesten para cambiar la correlación de fuerzas ya que el Estado esta desarmado, vemos el constante ataque contra la moneda de los grupos económicos», por lo que «tenemos que apelar a la movilización popular y en base a eso construir la justicia social, no se puede gobernar este país sin la plaza llena, así fue como se hicieron las grandes transformaciones».  

En ese sentido Klejzer promueve la movilización de “los Cayetanos”, organizaciones sociales que “salimos de la iglesia de San Cayetano, patrono del trabajo, desde Liniers a Plaza de Mayo, rememorando la marcha de Saúl Ubaldini en el final de la dictadura para pedir por Paz, Pan y Trabajo, ahora incluimos demandas por el derecho al Techo y el acceso a la Tierra” indicó. 

Las organizaciones sociales más convocantes, aunque no las únicas, que peregrinaron hacia el centro porteño el domingo 7 de agosto fueron la UTEP, CCC, Somos Barrios de Pie y Movimiento Octubre. 

Pasó en Caput. A las palabras no se las lleva el viento.