La antropóloga Celeste Perosino, recientemente nombrada a cargo del área de Promoción de Políticas de Género, Resguardo del Respeto y Convivencia Laboral del Banco Central (BCRA), conversó en el programa Llenos de Magia sobre su nuevo rol y recordó su actividad en la subgerencia de Derechos Humanos de la entidad, cuando fue despedida tras la asunción del expresidente Mauricio Macri y luego reincorporada. «Hay que generar un protocolo que sea no bienarie y efectivizar la Ley Micaela para todas las trabajadoras y trabajadores del Banco Central», afirmó.
Celeste Perosino se desempeñaba en la subgerencia de Derechos Humanos del Banco Central e investigaba los delitos económicos durante la dictadura militar, pero fue despedida apenas iniciada la gestion macrista. Luchó 65 días junto a La Bancaria por su reincorporación y del resto de sus compañeres.
Perosino explicó la tarea llevada adelante en esa etapa: “Nosotras estuvimos casi dos años trabajando el cruce derechos humanos y el tema financiero. La idea principal cuando llegamos al Banco era poder saldar una deuda histórica que tenía que ver con poder abrir los archivos del Banco Central de la última dictadura cívico militar. Ya habíamos hecho ese trabajo en la Comisión Nacional de Valores, con muy buenos resultados, pudiendo aportar documentación a la Justicia, y llegamos al Banco Central con la idea y la esperanza de poder replicar esa estrategia de trabajo”.
“Empezamos a sistematizar la información y documentación y a elaborar una primera publicación que diera cuenta de esa intersección y colaboración, y el rol del Banco Central en los crímenes cometidos durante la dictadura», recordó.
Asimismo, agregó que en medio de eso se desplegó «una política de promoción de derechos humanos, concursos, seminarios de formación, donde también abordamos temáticas de género y diversidad”.
En relación a su nuevo rol a cargo del área de Promoción de Políticas de Género, Resguardo del Respeto y Convivencia Laboral del Banco Central, señaló que “la idea es poder dar cuenta de la agenda y las demandas de los feminismos de los últimos años, que se aceleraron. En nuestro sindicato, la Asociación Bancaria ha hecho un trabajo impresionante en ese sentido –géneros y diversidad-, ha firmado 30 protocolos con banco provinciales y bancos privados, y sin embargo el Banco Central de República Argentina todavía quedaba por fuera de esas políticas. Entonces, una primera política bien importante, que es una demanda de la gremial interna del Banco Central y de las mesas de mujeres autoconvocados es tener un protocolo».
«Creo que tenemos que arrancar por ahí, con un protocolo bien amplio, que dé cuenta de todas las violencias, además de las de género y por la orientación sexual, de las violencias laborales en general, que tome nota de que las violencias contra las mujeres, las lesbianas, las travestis, las trans y las no binaries no son todas iguales. Entonces poder generar un protocolo que sea no bienarie, que pueda dar cuenta de estas especificidades y estas trayectorias vitales», sostuvo.
«Y por otro lado hay una política de arranque, que es básica para empezar a gestionar dentro del Banco Central, que es poder efectivizar la Ley Micaela para todas las trabajadoras y trabajadores del Banco Central. Una vez superada esta primera etapa de gestión, que es darnos un piso desde el cual poder hablar, se pueden empezar a pensar otras políticas que hagan intersección entre el sistema financiero y el Banco Central. Con ese piso podemos empezar a pensar regulaciones del sistema financiero con perspectiva de género para la totalidad de la banca”, finalizó.
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