El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, del Frente de Todos, se refirió a la situación particular del barrio Villa Azul, cuyo territorio también ocupa parte del municipio de Quilmes, frente al aumento de casos de coronavirus. «Se puso en visibilidad que hay dos Argentinas, una que pudimos transformar en los años de Néstor y de Cristina, haciendo una urbanización dentro del barrio que genera estas dos cuestiones: un disparador del virus muy veloz en el área que no está urbanizada, y con mucha menos velocidad en la que está urbanizada”, señaló el jefe comunal.
El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, afirmó que, “como dijo Alberto Fernández, se puso en visibilidad que hay argentinos que no tienen agua, ni cloacas, ni hábitat. Y también las dos Argentinas, una que pudimos transformar en los años de Néstor y de Cristina, haciendo una urbanización dentro del barrio que genera estas dos cuestiones: un disparador del virus muy veloz en el área que no está urbanizada, y con mucha menos velocidad en la que está urbanizada”.
Ferraresi aseguró que “hay gente de todos los ministerios trabajando, con mucha articulación con el municipio de Quilmes y con mucho apoyo del gobierno nacional y provincial. Tenemos permanentemente la asistencia alimentaria y prevención de la salud. Estamos monitoreando los casos sospechosos, haciendo los análisis, que en 20 horas están definidos, trasladando a los moderados a los lugares a los que hay que hacerlo, trabajando con la cuestión laboral para darle continuidad a los sueños de urbanización y poder hacerlo en el territorio”.
Respecto a las presiones para terminar la cuarentena en nombre de la libertad, el intendente de Avellaneda sostuvo: “Uno entiende la necesidad de los sectores que tienen que trabajar, y que no pueden pagar el alquiler y tienen empleados, y me imagino que la cabeza de ese vecino explota, pero nosotros tenemos una decisión muy fuerte y muy pensada en el tema del aislamiento social. Y en esto de las libertades ¿Qué libertades tienen los vecinos del lado de Quilmes que no tienen agua, que no tienen trabajo? Cuando no se pueden cumplimentar las cuestiones mínimas, la libertad pasa a ser algo muy subjetivo”, afirmó.
En referencia a las particularidades de Villa Azul, que obligan a tomar medidas de aislamiento estrictas, explicó que «del lado de Quilmes, el barrio limita a través del Acceso Sudeste con Villa Itatí, que es una de las villas más grandes de la provincia de Buenos Aires. Si se nos genera un disparador de casos ahí, estaríamos haciendo un desastre sanitario que no para ahí, se replica”.
Asimismo, resaltó que “las referencias de un barrio son las instituciones, a través de un Estado presente. En este caso de un Estado municipal. Y del otro lado había un abandono de los últimos años de Quilmes, donde ahora la gente vuelve a creer, vuelve a tener sueños”. “El día después la discusión es cómo salimos de esto, continuando con una urbanización, que la gente empiece a tener derechos, y que la Argentina discuta una matriz económica que permita tener un Estado fuerte que resuelva estas diferencias y estas asimetrías”.
En respuesta a las críticas del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que tomó medidas diferentes para enfrentar la emergencia sanitaria en los barrios populares, sostuvo que “por eso pasó lo que pasó en la Villa 31. Cada uno tiene su filosofía, cada uno sabe a qué sector de la sociedad tiene que cuidar. La consecuencia del COVID-19 es que mata a los adultos mayores y a los pobres. Y ahí es donde estamos nosotros, para cuidar a los más vulnerables. Evidentemente hay filosofías distintas. No lo han hecho. En la práctica vemos a quién cuidamos. Si uno analiza cómo empezó en la Villa 31, fue una empleada doméstica de una señora que vino infectada de Alemania, y la empleada doméstica volvió a la villa de Retiro y, más allá de que generó el contagio del virus, falleció. Y la señora que la contrataba debe estar programando su próximo viaje a Europa o a algún otro lugar del mundo. Así que se ve desde distintos lugares”.
Respecto a cuánto va a durar el aislamiento estricto del barrio, Ferraresi explicó: “Vamos monitoreando todos los días. Dividimos el barrio en 50 manzanas, en algunas no hay casos, y vamos a ir liberando sectores. Es una tarea de 14 o 15 días de aislamiento que tiene que ver con la propagación de los contagios. La gente está muy tranquila por esta presencia muy fuerte del Estado”.
«Fue maravilloso que vinieran todos los medios, porque empezamos a ver que era posible transformar una situación de gente vulnerable, como hemos hecho en Avellaneda. En cuanto a la urbanización, la fotografía de un lado y del otro es completamente distinta. Está bueno que se vean los contrastes de una misma Argentina”, sostuvo.
“Tenemos que discutir la Argentina del día después, como se va a discutir el mundo del día después. Es una gran oportunidad para poner a la Argentina en un lugar de posibilidades, de igualdad, donde todos los argentinos tengan los mismos derechos. Esa es la tarea, a la que se comprometió el presidente, y nos va a encontrar al lado de él haciendo esa tarea todos los días”, concluyó.
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