Tras la difusión del audio en el que el ministro de Justicia, Germán Garavano, aprieta al entonces juez Carlos Rozanski para que presente la renuncia, él señaló que Garavano «forma parte de una estructura mayor que empieza con el Presidente e incluye a Stornelli y a Bonadío«, entre otros.

«El ministro Garavano le prometió a Fariña que me iban a desplazar», afirmó Rozanski, y resaltó que no reveló las grabaciones antes porque «no tenía un aval», algo que se dio con la declaración de la ex abogada de Leonardo Fariña, Giselle Robles. «Eso es lo que completa el círculo de esta operación», aseguró el ex juez.

En el audio, grabado el 19 de octubre de 2016 en una reunión entre Garavano, Rozanski y el ex presidente del Consejo de la Magistratura, Luis María Cabral, le piden que renuncie porque sino lo expulsarán por juicio político y perderá la jubilación. «Tenían los nueve votos para echarme, por lo tanto la extorsión tenía una base completamente real», afirmó Rozanski, en diálogo con Radio Caput.

«La extorsión es un delito muy grave», sostuvo el ex juez, y remarcó que «en un Estado de derecho real», Garavano debería ser removido por juicio político. «No hay antecedentes de un delito de estos por parte de un Estado, salvo en dictaduras. Tan visible, tan burdo«, señaló.

«El Presidente no puede estar al margen porque es el jefe directo de Garavano. Es absolutamente imposible que no conozca las operaciones», afirmó. Más tarde, el diputado Leopoldo Moreau confirmó que iniciarán el pedido de juicio político al ministro de Justicia.