El cantautor Litto Nebbia reflexionó sobre lo que trajo la pandemia, el refugio espiritual que significa el arte, y sobre la posibilidad de hacer de la vida lo que a uno le guste en un mundo que se mercantiliza.
Afirmó Litto Nebbia sobre su presente al frente del sello musical Melopea que «saqué mi sello que ya tiene 300 álbumes hechos a pura pasión. En un mundo difícil, pude hacer un montón de cosas. Me gasto la guita en lo que me gusta, invierto en escuchar y hacer música. Hay diferentes miradas respecto al mercantilismo y el arte. Hay quienes sólo buscan cómo ganar más guita y capturar a más gente con algo vacío, sobre todo para las nuevas generaciones hay muchas cosas comerciales que enseguida desaparecen y son reemplazadas por otras”.

El mito del rock nacional, Litto Nebbia dialogó con Elizabet Vega Gron y el equipo de Filosofía Rock. En un inicio dialogaron sobre cómo sobrellevó los meses de encierro. Contó Litto Nebbia, en un ambiente musical muy desfavorecido por la prohibición de espectáculos públicos, que “el arte fue mi refugio espiritual, el arte tiene que ver con la actitud y la dedicación con que uno toma la vida. Nuestra profesión de músicos requiere de la presencia que estuvo prohibida. Y es bravo de sobrellevar pero si uno tiene ese refugio espiritual, que consiste en desarrollar esa parte sensible, la lleva mejor. Yo me dediqué a leer, ver cine, pintar, hacer música. Refugiarse en el arte es sanador. Uno lo experimenta y, sin querer ser el consejero de nadie, sé que hace bien. Me da pena lo que sucede, el tema económico de la gente que no tiene un mango o en una vivienda sin comodidades. Yo pude aprovechar el tiempo encerrado. Hay que cuidarse y no negar la pandemia, ni anarquía ni paranoia es mi lema, hay que tener en cuenta que millones de personas que murieron. Si lo pensamos es muy fuerte lo que pasó. El inicial desconocimiento sobre el asunto, ahora aparecen nuevas variantes y es para volverse loco. Hay que tener calma y serenidad, estar tranquilo dentro de las posibilidades”.

Litto Nebbia, llamado por sus padres Félix Francisco Nebbia Corbacho nació en Rosario, Santa Fe para transformarse tempranamente en un gran artista nacional, cantautor y  versátil instrumentista, y unos de los fundadores del rock nacional con la banda  “Los Gatos” y partícipe asiduo de “La Cueva”, bar mítico de los 60s ubicado de Once donde escribió «La Balsa» junto a Tanguito, entre tantos otros hitos. Contó Litto que ”en 1969 estaba Almendra,  Manal y de golpe evolucionó el rock, se empezaron a usar equipos más grandes. Teníamos 18 años, nuestro guitarrista se quedó en una gira en Brasil, se casó e hizo su familia allá, y llegó Pappo a Los Gatos, con él  hicimos algo de Blues. Yo lo conocía porque zapábamos juntos, pronto le compramos una guitarra nueva  y empezó a hacer solos.  Llegamos al corazón de una generación”. Sobre sus temas que forman parte del cancionero nacional y que el público reclama en sus presentaciones en el presente recalcó que «toco La Balsa con emoción, me gusta recordar lo que pensábamos y cómo nos sentíamos.  Acudo a mi evocación sensible y la canto, no me cansa hablar de épocas pasadas, me permite desmitificar lo que muchos dicen, a través de esas canciones cuento mi propia historia. Tocamos en toda Latinoamérica y hay un gran reconocimiento, con tributos por las bandas de las primeras épocas del rock que han dejado una discografía muy frondosa”.  Sobre su libertad para permitirse ser un artista heterogéneo que incorpora nuevos estilos sostuvo Litto Nebbia que “yo grabé por primera vez con los Gatos Salvajes a los 15 años, a los 18 con Los Gatos teníamos temas entre los 10 primeros de Sudamérica. Siempre quería producir otra música y experimentar.  Soy inquieto por naturaleza pero en la discográfica no me querían pagar mis delirios y me di cuenta que tenía que tener un sello personal, y hacer lo que me diera ganas. Tenía 3 mil dólares para arrancar un estudio en la casa de mi vieja, y lo fuimos haciendo a pulmón, con las medidas acústicas con doble pared que las pagué haciendo shows y un día lo terminé y saqué mi sello que hasta hoy tiene 300 álbumes a pura pasión, humilde y con poca distribución. Siempre fue un sueño tener mi propio estudio de grabación, hoy en día es más fácil por las capacidades técnicas que da lo digital. Melopea tiene la libertad de poder hacer lo que quiero, no voy a ser Serrat,  ni quiero ser millonario, he podido realizar lo que quise, en un mundo difícil, pude hacer un montón de cosas. Me gasto la guita en lo que me gusta, invierto la guita en escuchar y hacer buena música. Son criterios, que sé yo”.

Respecto al acceso a música mediante internet, uno de los temas en debate en la industria musical, sostuvo que  “las redes que nos permiten tener mucha información pero se usa para el boludeo. Cualquier artista necesita feedback de que a la gente le llega lo que uno hace, pero escucho que todos quieren ser el número uno. Hay un exceso de búsqueda de lo comercial. Las plataformas como Youtube y Spotify permiten nuevas formas de hacer música. Van a existir siempre las fragmentaciones respecto al mercantilismo y el arte. Hay quienes buscan cómo ganar más guita y capturar a más gente, las nuevas generaciones consumen lo masivo y hay muchas cosas comerciales de cuya calidad no voy a opinar, pero hay muchas cosas intrascendentes que se le ofrecen a la gente que no significan nada y rápidamente son reemplazadas por otras”.

Por último, el admirado por generaciones de músicos Litto Nebbia dejó pensamientos  y coordenadas de sus próximas presentaciones. Sobre su proceso creativo en la actualidad dijo que “yo escribo canciones todos los días, es como una crónica de lo que voy viviendo, hay días que ninguna es buena y otros que escribo cuatro que me gustan”. Litto contó que volvió a los escenarios hace poco, en presentaciones pequeñas con protocolos, “voy de a poco con un público de 150 personas. Hay que cuidarse del virus en el orden diario, mantener protocolos porque no es cuestión de contagiarse sin sentido” y también llamó a cada uno a “hacer lo que a uno le gusta con toda la pasión que tenga”. En ese sentido contó que se presentará en el Café Berlín en Villa Devoto. Y prepara actuaciones a fines de enero en Mar Del Plata y Tandil.  Cerrando el verano en el Festival Lolapalooza el 18 de marzo, en formato de quinteto tocando el teclado.

Pasó en Caput. #FilosofíaRock