La diputada nacional del Frente de Todos, Claudia Bernazza, dialogó con Sebastián Ruiz sobre la presentación de la agenda legislativa nacional «Niñez y Comunidad», que se centrará en el proyecto de “reconocimiento de las respuestas comunitarias para la niñez y adolescencia”. «Necesitamos una ley que reconozca las respuestas comunitarias que se dan a las situaciones de los chicos que están con algún derecho vulnerado, que están necesitando el abrigo de la comunidad, porque con el medio familiar más cercano no alcanza», afirmó.

La diputada Claudia Bernazza sostuvo que se busca «tener una agenda que esté a favor de nuestra población, nuestra sociedad, nuestros barrios y nuestros chicos».

Explicó que las leyes argentinas «tienen un problema en su configuración: han regulado muy bien el ámbito público y el privado, sobre todo el ámbito privado en tanto ámbito de mercado, pero tienen baches muy grandes en materia de legislar la organización comunitaria. Así que vamos por la creación de un Instituto de las Organizaciones Comunitarias, que les faciliten su inscripción, que las eximan de impuestos, que les faciliten la vida, que tengan tarifas cero. Que puedan realizar su tarea enorme en los barrios, que se ha visto con claridad en esta pandemia», detalló.

«Dentro de esas organizaciones comunitarias necesitamos una ley que reconozca las respuestas comunitarias que se dan a las situaciones de los chicos que están con algún derecho vulnerado, con algún problema, que están necesitando el abrigo de la comunidad, porque con el medio familiar más cercano no alcanza», señaló.

«Necesitamos que la ley reconozca que las respuestas que dan las Casas del Niño, los clubes de barrio, los centros juveniles van a ser apoyados, reconocidos y fortalecidos».

Respecto a las causas de ese vacío legal y la falta de apoyo a los centros y organizaciones comunitarias afirmó que «no fueron gratis ni el neoliberalismo ni los gobiernos dictatoriales en Argentina. La legislación argentina es muy débil en esa materia».

Nosotros comenzamos a configurar la agenda legislativa de las organizaciones comunitarias allá por el 2011, pensando en derechos de segunda generación, referidos a estas organizaciones, en tiempos donde los gobiernos de Néstor y Cristina habían instaurado el monotributo social para los emprendedores populares y necesitábamos que estas casas de crianza y convivencia comunitaria empezaran a tener reconocimiento», recordó.

«La agenda dio lugar a la sanción de la Ley 27.218, que es un régimen tarifario específico para entidades de bien público, que no había. Nosotros pagábamos la luz y el gas como si fuéramos industrias o comercios. Necesitamos que se nos exima del impuesto al cheque, tener un régimen laboral para nuestros trabajadores», indicó.

«Cuando empezamos a andar esa agenda y habíamos logrado esa ley llegó Macri y la agenda fue para atrás. Tuvimos que empezar a discutir de nuevo que los chicos no eran peligrosos, que no se bajara la edad de imputabilidad, tuvimos el asesinato de Facundo Ferreyra, el asesinato de Rafael Nahuel y tuvimos que volver a la agenda de los derechos más elementales de los pibes».

«Ahora estamos retomando esa agenda. Queremos crear la figura del Bien de Utilidad Social, para que los bienes comunitarios de las sedes de los pequeños clubes, las Casas del Niño y los jardines comunitarios sean inembargables frente a un juicio. Hay mucho que hacer en materia de legislación argentina», insistió.

«No nos olvidemos que el 60 por ciento de la legislación argentina es de períodos autoritarios. Incluso leyes orgánicas muy importantes», remarcó.

Bernazza hizo hincapié en la disputa simbólica. En ese sentido sostuvo que «más importante que el deterioro de las instituciones y el ajuste estatal, que por supuesto también lo sufrimos, fue la derrota cultural. Finalmente la baja de la edad de imputabilidad no se aprobó, sin embargo fue tal el mensaje que dio el gobierno anterior, con la doctrina Chocobar y con el pedido de la baja de edad, que instaló una cultura de odio por el adolescente con gorrita, de barrios populares».

«El deterioro más grande es el cultural, el que ve a los adolescentes como peligrosos, que hace que el sentido común de nuestras clases medias y altas e incluso de nuestras clases populares sea de preocupación frente a los adolescentes», subrayó.

«Ahora nos encontramos dando la batalla para explicar que la gran mayoría de los adolescentes trabaja, estudia, tiene sueños, hay que apostar a su vida. Y en aquellos casos en que esto no es así, cada vez que los chicos tienen un conflicto con la ley penal están pidiendo a los gritos que los abracemos y que les demos la posibilidad de una vida mejor».

Finalmente, la diputada hizo referencia a aquel encuentro de Alberto Fernández con Brian Gallo, el joven que fue víctima de burlas y discriminación durante las últimas elecciones: «Que el primer gesto del nuevo presidente sea ponerse la gorrita fue un gesto que hizo más por la transformación cultural que todas las leyes que podamos aprobar. Lo que necesitamos es cambiar comportamientos, conductas sociales», concluyó.

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