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La precandidata a senadora nacional por el frente de todos, Dora Barrancos, conversó desde los estudios de Radio Caput sobre distintos temas, como feminismo, el progresismo y las derechas, las y los candidatos del Frente de Todos, y la crisis actual, entre otros.

¿Cómo vivís ser candidata a senadora? ¿ Te gusta o lo vivís como algo que hay que hacer por la patria?

“Hay que hacerlo por la patria y las y los congéneres. No estaba en mi plan existencial inmediato; sí estaba hacer todo lo posible y más para ver cómo convertimos el voto del electorado que fue hacia la derecha en un voto reflexivo acerca de la posibilidad de sí mismos. Para mí, lo social es político y viceversa. Además tengo vengo de una familia completamente articulada con la política y adheridos a los sentimientos de la justicia social, las desigualdades y demás”.

¿Cómo ves esta campaña para la discusión de ideas? ¿Están esos debates?

“Yo creo que están: el problema es cómo surge la circunstancia de la comunicación a través de los medios. Hay dos ejes: uno es el debate de ideas que hay en diferentes ambientes u organizaciones políticas. El otro es cómo esto se transmite en los medios, que a veces ponen el punto de vista que está menos articulado con el debate y la reflexión”.

¿Cómo puede ser que en una ciudad como Buenos Aires, con mayor porcentaje de personas universitarias y con las necesidades básicas satisfechas, se vote a gobiernos de derecha?

“Yo creo que esta ciudad es de tono arisco con el peronismo y esto hay que decirlo. Recordemos los 90, la oposición que se hizo a Menem en la ciudad, el crecimiento de una fuerza progresista como fue Frepaso, la alternativa que significó y una construcción de ciertas mentalidades en la ciudad. En esta ciudad hay un 33 por ciento de progresismo, pero ahora hay un 33 por ciento de regresión. Cuando el progresismo tiene un default, como puede ser Cromagnon, se paga con un retroceso enorme. A las derechas les puede ir más o menos, pero nunca el grado de retaliación se manifiesta con la vara, o la condena energúmena que tienen los partidos progresistas”.

“A mí me parece que el movimiento social ascendente hace que la gente que deja el lugar anterior más abajo en la escala social tienda a identificarse con lo que está arriba. Hay ciertos fenómenos que van teniendo cierto parentesco, los movimientos que producen las democracias intensas, los regímenes redistributivos producen movilidad social. Pero los movilizados socialmente tienen mucho problema para entrañar identidad con aquello que dejaron, hasta tienden a tener miedo a ser desplazados: a eso lo he llamado una preventiva acción de resentimiento. El otro es la construcción identitaria individualista”.

¿Crees que las diferentes propuestas recogieron el cupo femenino en las listas?

“Yo creo que lo recogieron, tal vez todavía es limitado. Definitivamente estoy todavía fuera del reconocimiento de cada uno de los distritos y de las oportunidades que tuvieron las feministas nacionales y populares vinculadas y adheridas a la necesidad de revocar este momento aciago. No conozco bien cómo es el distrito por distrito. En algunos distritos va a haber concurrencia en las paso”.
“Sé que en algunas ciudades sí hay integración en lo que hace a las Paso con el Frente de Todos, ha intentado tener mayor confluencia de feministas. Y nosotras tenemos que arremeter y no quedarnos esperando que nos llamen por la ley de cupo. Hay que cambiar los hábitos políticos, aunque sea muy difícil. En estas líneas la sororidad tiene que tener mucha pregnancia, la solidaridad entre mujeres”.

¿Cómo ves la lista del Frente de Todos?

“La primera cuestión fue que me invitaron del Frente de Todos, Todas y Todes. Eso fue para mi fundamental. La segunda cuestión era que Matías Lammens iba de candidato a la ciudad, quien yo no conocía. Lo conocí rápida pero intensamente. Me impactó esa circunstancia no contaminada de la política. Lo veo como una figura muy luminosa y con mucha convicción. Eso fue muy importante. Desde luego yo lo quiero mucho a Mariano Recalde, quien fue un excelente gerente de Aerolíneas Argentinas. Y además es un gran amigo de la causa feminista, en lo que atañe a ley de aborto y demás. No encuentro ninguna avería en las listas. Ofelia Fernández es una de las jóvenes que es más que una promesa. Yo creo que el hecho de ser joven es una ventaja extraordinaria. Sin dudas que tendrá sus aprendizajes, porque la vida política no es un lecho de rosas”.

¿Que proyectos podría haber en un futuro gobierno para la causa feminista?

“Yo creo que faltan políticas proactivas respecto del arco de la prevención de la violencia contra las mujeres. No se ha hecho nada en materia preventiva. Hay un aspecto central que es ingresar de lleno en el aparato educativo de nuestro país. Yo estoy pensando en equipos muy consolidados que recorran escuelas. Desde luego una alteración completa de la malla curricular, lo que es más difícil, pero se puede progresar en este sentido. Tiene que haber políticas desde el estado para transformar el mercado laboral”.

Pasó en Caput #LaRectaFinal