El director del Consejo Nacional Armenio para Sudamérica, Alfonso Tabakián, responsabilizó a Turquía y Azerbaiyán por haber “insertado el terrorismo en la zona de Artsaj” durante la guerra por ese territorio y aseguró que todavía hay rehenes y desaparecidos del pueblo armenio.

El conflicto bélico entre Armenia y Azerbaiyán volvió a recrudecer durante seis semanas en septiembre de 2020 por la zona de Nagorno-Karabaj y finalizó con un tratado de paz gestionado por Rusia el 9 de noviembre. Sin embargo, ese tratado fue criticado por el pueblo armenio ya que no solo Azerbaiyán se quedará con zonas de Nagorno-Karabaj tomadas durante el conflicto sino que además Armenia tendrá que retirarse de varias zonas adyacentes.

Además, y según remarcó el director del Consejo Nacional Armenio para Sudamérica, Alfonso Tabakián, tras el acuerdo de cese del fuego «hay una gran disconformidad dentro de la población armenia» por la pérdida territorial pero fundamentalmente por la pérdida de vidas humanas y porque aún hay rehenes y desaparecidos.

El antecedente del conflicto entre ambos países es el Genocidio Armenio que perpetraron los azeríes entre 1915 y 1918, por el que aún no fueron condenados políticamente ni económicamente por las organizaciones internacionales.

En diálogo con Lía Méndez, Fortunato Morrone y Pedro Mouratian, Alfonso Tabakián, aseguró que a 105 años de ese genocidio el suroeste de Asia está “en puertas de otra limpieza étnica”, aunque señaló que hoy los motivos religiosos quedaron en un segundo plano y la irrupción de Azerbaiyán tiene que ver con un programa turco de “expansión económica y territorial” en la que “los armenios están en el medio geográficamente”.  

Tabakián afirmó que «Azerbaiyán y Turquía han llevado adelante un plan nefasto para los armenios y la debilidad de todos los seres humanos» agravado en un contexto de pandemia y crisis mundial en el que las Naciones Unidas pidió detener los conflictos en el mundo.

Tabakián afirmó que la influencia de Turquía en el conflicto “insertó el terrorismo en la zona de Artsaj” y expresó su preocupación por la falta de pronunciamiento de la comunidad internacional. Asimismo consideró que como desde el occidente hay un interés comercial en Azerbaiyán, y que las cadenas internacionales “difunden fake news para que el conflicto pase desapercibido” y así los azeríes no reciban condenas por sus actos. 

Además, explicó que Armenia desde 1994 está en procesos de negociación para “devolver algunos territorios”, aunque exigiendo a Azerbaiyán a la comunidad internacional que “reconozcan la autonomía de Nagorno-Karabaj”, el territorio que hoy está en disputa y que era poblada por armenios. 

Por último, sostuvo que “cuando hay impunidad, los hechos vuelven a suceder” y opinó que el conflicto no termina con el tratado de paz firmado en noviembre sino que “Turquía va a seguir avanzando hacia otros lugares”, para volver a instaurar el poder del Imperio Otomano.

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