Opinión por Elizabet Vega Gron*

Este 30 de Marzo, tal vez sea por la situación que atravesamos como sociedad ante la inminente segunda ola de la pandemia por coronavirus y la necesidad del distanciamiento físico, en distintos grupos de chat hubo una gran presencia de recordatorios y de narraciones de vivencias, en relación a lo que fue aquel 30 de Marzo de 1982.

En mi caso, con mis treinta y pico de años y como militante del campo nacional y popular inmersa en el plano sindical, esas narraciones son lo que un gran estadista alguna vez señaló como una “maravillosa música” y le adjudico el mismo motivo y es que se trata de las palabras del pueblo argentino.

Palabras que aún hoy seguimos peleando para que no nos sean arrebatadas (en el marco del culto por la imagen y lo superficial, que propone un sistema de lo impersonal) y que expresan sentimientos y lazos solidarios que han hecho de nuestra vida, una vida del orden de la comunidad.

Diarios 30 de marzo de 1982

Y así, en los grupos como el de las intersindicales en la que participo, cada quien le dedicó unas palabras a la fecha:

“En ese día, muchos caímos presos y nos largaron en la madrugada del 2 de abril para que volviéramos a “festejar” el desembarco en Malvinas”.

“Yo estuve horas, avanzando y retrocediendo. La consigna era <Paz, Pan,Trabajo, la dictadura: Abajo> No caí en cana de casualidad”.

Y así se desarrollaron conversaciones en las que nuestrxs compañerxs, protagonistas de esta historia, le ponían la dimensión de la presencia al mentado acontecimiento, siendo para quienes no vivimos esos funestos años (y quienes participamos de esos intercambios en los chats, con un respetuoso silencio) testimonios de los vínculos de empatía y reconocimiento que no interrogaban sobre diferencias de segundo orden.

Aquel 30 de marzo de 1982 la CGT (llamada “Brasil” por la calle en la que estaba su sede) desarrolló un Paro General Nacional con movilización a la Plaza de Mayo y las ciudades de Córdoba, Mendoza, Rosario entre otras, bajo las consignas de «Paz, Pan y Trabajo» y «Luche y se van». Fue la mayor movilización que afrontó la Dictadura Cívico- Militar, y mostró a los trabajadores reaccionando frente a las políticas económicas neoliberales y frente a la represión política.

Multitud el 30 de marzo de 1982

Ese día fue el punto culminante de una serie de paros y movilizaciones mediante las cuales el Movimiento Obrero Organizado pasó de resistencias focalizadas sectorialmente/geográficamente frente a la Ultima Dictadura Cívico Militar a una resistencia Nacional, con programa político propio y vinculado al movimiento de resistencia que giraba en torno a las organizaciones de Derechos Humanos.

Hacia 1977, las principales organizaciones sindicales nacionales se hallaban intervenidas, y sus dirigentes estaban mayormente detenidos o desaparecidos. La Dictadura intentó incluso terminar con la existencia de las grandes organizaciones decretando la “caducidad de las afiliaciones”, a la vez que estaba prohibida toda actividad sindical.

Procesos que fracasaron ante la masiva voluntad de lxs laburantes de volver a afiliarse a sus sindicatos desafiando la intervención militar en la vida sindical. A partir de ese momento, un conjunto de sindicalistas de organizaciones pequeñas (que por ello no fueron intervenidas), 25 sindicatos que se reunieron en torno a la figura de Saúl Ubaldini se autodenominó «Comisión de los 25». Estaba conformada por los sindicatos de taxistas, cerveceros, mineros, camioneros, gráficos, obreros navales, etc, y también, por seccionales o regionales de las organizaciones intervenidas en las que aún, no habían alcanzado a intervenir los milicos. Se planteaban dar una pelea nacional por las condiciones de vida deterioradas de las clase trabajadora y como reacción frente a la represión brutal de la actividad sindical.

Además, frente a los sindicatos colaboracionistas con la dictadura, se planteaban la necesidad de un programa político que unifique al Movimiento Obrero, reivindicando la historia de los Planes de Lucha de La Falda y Huerta Grande.

La “Comisión de los 25” lanzó su primer paro general el 27 de abril de 1979 y otro en julio de 1981 y realizaron la histórica Marcha a San Cayetano, a partir de la que surge la consigna aglutinante de «Paz, Pan y Trabajo».

Esos hitos, que se construyen con retazos de expresiones populares, fueron forjando una acumulación política cada vez mayor y motivaron la aparición generalizada en el campo popular de la necesidad de recuperar la democracia.

Hebe de Bonafini y Saúl Ubaldini

Por esto creo que es importante, cuando se piensa en el “Mes de la Memoria” en la actualidad en relación al 24 de Marzo, pensar en el aporte de la clase trabajadora organizada, como una contribución fundamental cuya expresión central se articula aquel 30 de Marzo, en un paro general nacional que demanda recuperar la democracia, y mejorar las condiciones de vida de lxs trabajadores. Pero desarrolla además, una movilización política nacional de gran envergadura, e intenta ocupar el escenario por excelencia de la política nacional: la Plaza de Mayo, esa plaza que rodeada de los principales factores de poder (La Arquidiócesis de Buenos Aires, La Casa Rosada, las sedes de los bancos, los comandos de la Marina y del Ejército y que representa el gran teatro de la política nacional).

La Dictadura desató todo su arsenal represivo ese día: más de 2500 heridos, más de 4 mil detenidos y el asesinato del obrero textil mendocino José Benedicto Ortiz.

Fue el principio del fin de la dictadura militar. Dos días después, iniciaron el desembarco en Malvinas, y movilizaron a cientos de miles de jóvenes a una Guerra que nunca habían preparado (dos días antes habían acuartelado a los conscriptos para instruirlos en reprimir las movilizaciones obreras). Una Dictadura agonizante nos embarcó en la pesadilla de la guerra en nuestras Malvinas, con el fin de estirar su agonía.

A casi 40 años del retorno a la democracia, le debemos mucho al movimiento obrero, en su lucha por la recuperación de la democracia en nuestro país y muy poco se lo hemos reconocido. Unos y otros han puesto en la Guerra de Malvinas las razones de la caída de la dictadura, cuando ésta ya había sido hackeada por el movimiento obrero organizado. Nuestra democracia es producto de la lucha de las aspiraciones de nuestro pueblo y no se la debemos a ninguna potencia extranjera.

*Elizabet Vega Gron es trabajadora de prensa y conductora en Radio Caput.