Todos los sábados de 16 a 17 hs en el programa «Poco ruido y muchas nueces», el gran humorista y guionista Santiago Varela hace su columna de humor político.

Santiago es guionista, escritor, periodista y documentalista.
Ex autor de los monólogos de Tato Bores con muchos años de televisión en el área de contenidos, guión y edición.

Comenzó a hacer humor durante la última dictadura cívico-militar, era un arquitecto sin oficina ni trabajo estable, así que se las arreglaba con changas; hasta que un día de 1980 redactó una columna –en lugar de diseñarla– y la envió al correo de lectores de la revista Humor. Por respuesta, sonó el teléfono: era Aquiles Fabregat. “Me gustó lo que mandaste. Me gustaría saber si fue un pelotazo o podés hacerlo de nuevo”, lo instó el periodista uruguayo. “Humor y SexHumor tenían las puertas abiertas a gente que no había hecho nada y eso lo tengo que agradecer eternamente, porque fue el primer eslabón de una cadena que me llevó a ser libretista de Tato Bores y que se extiende hasta hoy”, registra Santiago.

 

SOBRE YUTAS Y GORRAS

Todo está muy complicado,
muy confuso.
La policía de la provincia, armada, rodea la casa del Presidente,
pero no tienen intenciones destituyentes.
Ahora, si realmente son destituyentes,
debe ser por otro motivo,
no por las intenciones,
para nada.
Digamos que es algo parecido
a los cara pintadas de Rico.
¿Se acuerdan de los reyes de la pomada?
Pero finalmente, la casa está en orden.
Si usted cree que esta película ya la vimos,
es porque ya la vimos,
y es posible que no nos acordemos.
Por eso la pasan de nuevo.
Además de la policía
la casa del presidente también estaba rodeada por el virus,
enano maldito castigo de Dios.
El Covid también rodeaba Olivos.
Esto confunde
porque si hay algún muerto no sabes si fue el gatillo fácil
o el covid-19.
Cualquiera de los dos te pueden liquidar,
esto perturba mucho.
Desubica a la gente
complica la existencia
Digamos que estamos en un momento difícil.
Uno entiende a la policía.
Por la pandemia
cerraron muchos desarmaderos,
las prostitutas –por miedo- no salen como antes,
hay menos juego clandestino,
hasta bajó el consumo de droga.
No mucho,
pero algo es algo.
Con estas caídas a los uniformados no les alcanza ni para comprar balas.
Por eso piden más
además quieren ser protagonistas,
como la policía de Bolivia,
que sacó a Evo.
O la de Chile
que cuida a Piñera
como si fuera un bebito,
aunque para eso deba dejar muertos y tuertos
a diestra y siniestra.
En realidad más a siniestra que a diestra.
O la policía de los EEUU
que no practica tiro al blanco
porque ellos se especializan en tiro al negro.
O la policía de cualquier otra parte del mundo
que está para dar palos
a los que alguien,
al que ellos obedecen,
dice que hay que darles palos,
sin preguntar
y sin soplar.
Y si después viene otro,
al que ellos ahora obedecen,
que dice que hay que darle palos a los que antes decían
a quién había que darle palos.
Y les dan palos
Esto es así porque las cosas cambian,
mutan,
se transforman.
Ayer no más alguien decía “palos a este”
y le daban palos.
Hoy dicen palos al que ayer decía,
pero que ya no dice más,
y le dan palos.
Lo único que no cambia es que ellos están para dar palos.
Y eso merece un salario digno
del cual estén orgullosos
y que no los obliguen a buscar plata por otro lado.
Para nada,
nunca jamás.
Nunca una coima.
Nunca una apretada.
Nunca extorsión.
La pregunta que me queda
es si a Chocobar también le van a dar aumento.
Personalmente creo que se lo ganó,
después de todo creó una doctrina.
Igual que la doctrina Irurzún.
Realmente hemos tenido un gobierno
especialista en doctrinas,
especialista en hacer cosas que antes nadie había hecho,
por lo menos no de esa manera,
tan a la vista,
tan sin embustes,
tan claramente.
Pero para hacer estas cosas
se necesitan otras cosas
por ejemplo, una policía amigable
siempre dispuesta.
¿Dispuesta a qué?
A cualquier cosa,
lo importante es la disposición.
Y como la tuvieron hicieron lo que hicieron
y hoy quieren seguir haciéndolo,
por eso hacen todo lo que hacen.
Ahora podrían hacer una movilización
los equipos de salud,
los de terapia intensiva
Sin embargo creo que ir con los guardapolvos blancos no alcanza.
Podrían recurrir a la policía
y pedirles que les presten las armas,
por un rato,
por un par de actos y piquetes,
nada más,
no es mucho.
Entonces sí tal vez consigan que les den bola.
Evidentemente una itaka
impresiona más que una jeringa hipodérmica.
Nos guste o no,
mientras no prime la razón.
La cosa es así.
Chau

*

Santiago Varela
Columna para «Poco ruido y muchas nueces»
el programa de @merdaenaccion.
Radio Caput – Sábados de 16 a 17 hs
12/09/2020