El doctor en filosofía Mario Casalla afirmó que los movimientos populares de la región vuelven a avanzar paso a paso, pero advirtió que «un proyecto nacional tiene que saber cual es el enemigo, porque sino corre el peligro de no asentarse nunca».

El doctor en filosofía Mario Casalla, quien además es docente de la Universidad de Buenos Aires, y se ha especializado en pensamiento latinoamericano desde la perspectiva de una filosofía de la liberación, aportó su mirada sobre los procesos políticos en América Latina partiendo de la idea de que la filosofía debe buscar la universalidad y no cerrarse sólo en la visión Europea.

Por ese motivo, afirmó que es importante ver qué habla la realidad de cada lugar y remarcó que «en América Latina hablaban las víctimas, hablaba la pobreza». En ese sentido, sostuvo que es así como los teólogos de la liberación -teoría en la cual se inscribe el actual Papa Francisco- hicieron una opción preferencial por los pobres y generaron una corriente teológica Latinoamericana. Casalla sostuvo que «nosotros hicimos una opción preferencial por el pueblo«, de manera que no es una filosofía del Yo, sino del Nosotros.

En diálogo con Elizabet Vega Gron y el equipo de Filosofía Rock Pablo Rizzi y Andrea Cuellar Camarena, el filósofo expresó que «el capitalismo es la figura económica de la modernidad consumada» que se entiende como «vernos entre ventanitas y la reducción de todo a imagen y el privilegio de la imagen y una vuelta hacia lo icónico, es parte de la modernidad consumada».

Sobre la Filosofía de la Liberación, aseguró que «no tiene una visión bucólica del pueblo ya que dentro del pueblo cabe lo peor y lo mejor de la Nación», y detalló que hace falta una recuperación cultural para poder encarar batallas. En ese sentido aseguró que es una filosofía que busca, dentro del concepto de pueblo y en sus márgenes, «pensar la lucha de clases y el individuo».

Casallo también sostuvo que el peronismo sabe perfectamente que en el seno del pueblo existen contradicciones, que la lucha entre burgueses y proletarios existe, y que formar una burguesía nacional cuesta muchísimo.

Pero, concluyó Casullo, esas contradicciones deben ser superables y allí «la tarea que tiene quien no quiere ser un simple administrador del Estado, sino un conductor de la Nación«, tarea que llevan adelante Alberto Fernández y Cristina Fernández.

Sobre la realidad latinoamericana, destacó que estamos en un momento en el que los movimientos populares vuelven a ser protagonistas, «Bolivia se ha puesto a volver a caminar, Chile está en la calle gritando, en Ecuador van a tener que volver a elegir».

Por último, Casallo aseguró «un proyecto nacional tiene que saber siempre claramente quien es el enemigo». Agregó que no basta con saber quien es el adversario y el compañero porque «sino sabe bien cual es el enemigo corre el peligro de no asentarse nunca«.

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