El coordinador del Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario e integrante del Instituto Masculinidades y Cambio Social, Luciano Fabbri, reflexionó en diálogo con Nelly Minyersky sobre las construcciones de los sujetos. «Tenemos que ser más conscientes de los efectos nocivos de nuestras prácticas. Asumir nuestra responsabilidad como sujetos de género de transformar nuestras prácticas personales y relacionales. Hay que invertir mucha cabeza para promover esos cambios», afirmó.

El coordinador del Área de Género y Sexualidades de la UNR, Luciano Fabbri, sostuvo que «tanto la masculinidad como la feminidad se van renovando en función de los grados de las interpelaciones. Desde los activismos intentamos que esas transformaciones sean en un sentido progresivo, liberador y que no estén liberadas a los cursos de la historia y del mercado. Tenemos que ser más conscientes de los efectos nocivos de nuestras prácticas, asumir nuestra responsabilidad como sujetos de género de transformar nuestras prácticas personales y relacionales. Hay que invertir mucha cabeza para promover esos cambios», señaló. 

A su vez, remarcó que «no se trata simplemente de no ser un femicida, sino de vincularnos con las otras identidades en términos de reciprocidad, paridad, y entenderlas como semejantes. Hay un problema con el núcleo mismo del mandato de masculinidad, que es de jerarquía. El gran desafío es poder pensar políticas públicas que apunten a dispositivos como la educación sexual integral, políticas de salud, de cuidados y trabajar en la atención a varones que ejercen violencia y en la prevención», puntualizó. 

Fabbri advirtió que «decir que ejercer violencia está mal lo puede saber cualquiera» y apuntó a ver «cómo desactivamos los mecanismos más inconscientes que llevan a seguir ejerciéndola. La cultura machista y patriarcal también educa a las mujeres para ceder ante este ejercicio de masculinidad. Se busca la complicidad de quien está en posición de subordinación para mantener ese statu quo. Hay que ser más críticos para con nosotros mismos», finalizó . 

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