Norberto Galasso y Fabián Mettler cuentan la vida de Enrique Santos Discépolo en el programa Galasso de media cancha. Dramaturgo, actor, director y poeta, sintió “como propia la cicatriz ajena”. Sensible y profundamente idealista, testimonió el dolor y la desesperanza del pueblo en canciones de inmortal vigencia.

Enrique Santos Discépolo

Nace en Buenos Aires, el 27 de marzo de 1901. Cuando está por cumplir nueve años muere su madre, tiempo antes ha muerto su padre. Su hermano Armando, catorce años mayor, se hace cargo de su crianza. “Tuve una infancia triste (…). Vivía aislado y taciturno”. De joven revela un singular talento para captar la frustración del inmigrante  que  expresa en “Mateo”, el “Organito” y “Stéfano”, obras pioneras del Grotesco Criollo. Estas obras, firmadas por Armando, pertenecen en realidad a Enrique, como lo ha demostrado Norberto Galasso. Estando en Uruguay, en 1925, nace su primer tango: “Biscochito”, al que siguen “Esta noche me emborracho”, estrenado por Azucena Maizani con gran éxito, “Chorra y “Que vachaché”. Cuando comienza la década del 30 y cunde la desesperanza y la malaria, Enrique expresa ese estado de ánimo colectivo en “Yira Yira”: “Cuando no tengas ni fe/ ni yerba de ayer/ secándose al sol/cuando rajés los tamangos buscando ese mango/ que te haga morfar…/.  En 1931, aparece “Que sapa señor”. Por esa época, también estrena un vals: “Sueños de juventud” que continúa la línea intimista de “Soy un arlequín”. El recrudecimiento de la situación social, es captado por Enrique en dos tangos inmortales. El primero, “Tres esperanzas”, escrito en 1932, dice: “No ves que estoy en yanta/ y bandeao por ser un gil/ Cachá el bufoso y chau/ vamos a dormir…”. El segundo, de 1934, y seguramente el más conocido, dice: “Que el mundo fue y será una porquería/ ya lo sé/ en el quinientos seis/ y en el dos mil también…/ (“Cambalache”). En 1938, presenta la obra “Wunder Bar” y se dedica también a la militancia gremial en SADAIC. Por esa época, debuta como director de cine con “Cuatro corazones”. Advenido el Peronismo, Enrique escribe su último tango: “Cafetín de Buenos Aires”. Traba, también, una relación personal con Perón, quien al tiempo lo nombra presidente del Teatro Cervantes. En 1951, a través de ingeniosos monólogos radiales, Enrique defiende la gestión del Peronismo discutiendo con “Mordisquito”, paradigma del “contrera”. Este ciclo le produce muchos enemigos y grandes amarguras. Enrique Santos Discépolo muere el 23 de diciembre de 1951.

Ilustración: Luis Schinca. 

Galasso de media cancha

El programa que conducen Norberto Galasso Fabián Mettler se emite todos los domingos a las 13 por Radio Caput.

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