«Es un gran día para la lucha de las mujeres en Argentina”, sintetizó Vilma Ibarra con la voz emocionada a pocos minutos de la sanción de la Ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, y rodeada por legisladoras y funcionarias vestidas de verde, frente a la prensa acreditada para seguir el debate más importante de los últimos años en el Senado de la Nación.

La Secretaria de Legal y Técnica de la Nación fue la redactora del proyecto que había presentado Alberto Fernández en noviembre pasado y tras obtener media sanción en Diputados el Día de los Derechos Humanos se convirtió el Ley con 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención.

Fue una jornada histórica que duró 12 horas y que finalizó con la ampliación de derechos y con una amplia diferencia de los votos «verdes» otorgados por 26 senadores y senadoras del oficialismo, 10 de la oposición y 2 de bloques provinciales. Ellos y ellas se convirtieron en garantes de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de las personas con capacidad de gestar para poner fin a la clandestinidad del aborto que, desde el retorno de la democracia, causó la muerte de más de 3.300 mujeres.

De esta manera, Argentina se sumó a los 66 países en los que el aborto ya es legal y que apuestan a la ampliación de derechos y a las libertades individuales. Nuestro país es el sexto en obtener este derecho en América Latina luego de Cuba, Guyana, Guyana Francesa, Puerto Rico y Uruguay. Los países que todavía pelean por el aborto legal saludaron al movimiento de mujeres y disidencias de Argentina, de quienes tomarán impulso para que sea quizás punta de lanza en el continente.

La votación, que en un principio pareció muy ajustada, se logró dirimir a partir del compromiso del Poder Ejecutivo de vetar parcialmente dos incisos que planteaban que una mujer o persona con capacidad de gestar podía recurrir a una interrupción legal del embarazo pasado el período de 14 semanas “si el embarazo fuera resultado de una violación” o si “estuviera en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante”. El conflicto, para el senador Weretilneck, era la “amplitud” de la palabra “integral” en el texto.

La senadora de La Pampa, Norma Durango, fue quien hizo el anuncio sobre el veto en la reglamentación en el comienzo de la sesión. Este compromiso presidencial le otorgó a “las verdes” el apoyo del rionegrino Alberto Weretilneck y del entrerriano, Edgardo Kueider, que se oponían a ese punto. 

También fue Durango, presidenta de la Banca de la Mujer, quien inició las exposiciones, y remarcó que el aborto en Argentina “es una realidad y mata a las mujeres en la clandestinidad”. Además, responsabilizó a las y los senadores de “mirar para otro lado” ante la problemática de la clandestinidad y frente a las exigencias de los movimientos feministas. 

La senadora de La Pampa llamó a “respetar el proyecto de vida” de otras personas y sostuvo que la maternidad no puede ser “bajo amenaza y forzada”. Para finalizar reflexionó sobre el rol de las madres y anheló que cada vez esté “más atravesado por el deseo y no por no tener libertad de elegir”.

El senador de Tierra del Fuego Matías Rodríguez direccionó su discurso hacia la responsabilidad de los senadores y consideró que “bajo ningún punto de vista podemos votar en contra del derecho de las mujeres”. Incluso cuestionó las intervenciones del 70 por ciento de los legisladores en la Cámara Alta que opinaron sobre “los sentimientos de las mujeres como si tuvieran úteros”, y agregó que el deber de los hombres en el recinto es de “acompañar” a las “20 millones de mujeres” que viven esta problemática.

Uno de los discursos que generó mayor expectativa fue el de la senadora del Frente de Todes de Río Negro Silvina García Larraburu, quien en 2018 votó en contra y desde hace días se había mostrado como una de las posibles revelaciones. García Larraburu fundamentó que en la sociedad “patriarcal” argentina, las mujeres fueron sometidas a la “mirada masculina” y a la obligación de un “sacrificio personal” para “satisfacer los estándares preestablecidos”.

Asimismo, la senadora de Río Negro remarcó que haber transitado los dos pensamientos, a favor y en contra de la Ley, le dio “una plusvalía” para entenderla desde un lugar de «más amor y empatía”. Aseguró que su voto verde fue “un voto deconstruido” por el derecho a decidir y “por una mujer más libre”.

La senadora oficialista de Santa Fe, María de los Ángeles Sacnun expuso que entre 2010 y 2017, según datos del Observatorio de Género del CEPA, egresaron de hospitales públicos “45.600 personas gestantes por año por abortos incompletos”. También afirmó que en Argentina “hay una política penal selectiva que avanza fuertemente contra las mujeres” y en especial contra las mujeres pobres. Asimismo, la senadora de Santa Fe aseguró que cada muerte por aborto clandestino en el país “es un femicidio de Estado por omisión”.

Por su parte, la senadora del Frente de Todes de Tucumán, Beatriz Mirkin señaló que tanto las mujeres que abortan en la clandestinidad y las que lo hacen en un sanatorio con garantías médicas, todas “merecen ser atendidas” y el estado tiene que garantizar “respeto y dignidad”, a quienes deseen realizarse un aborto. Además sostuvo que la legislación que pena el aborto “también castiga la pobreza”, no solo económica, sino de conocimientos y de información. La senadora nacional finalizó su intervención preguntándose al igual que en 2018: “mañana ¿vamos a enviar a la policía o vamos a brindar atención?”. 

Desde el sector opositor a la legalización del aborto, los argumentos tuvieron sustento en postulados de la Iglesia y en algunos casos no hubo mayor fundamentación. «La Ley no sirve», dijo el sanjuanino Roberto Basualdo. Maurice Closs, de Misiones, dijo que en su provincia “el rechazo a esta ley es ampliamente mayoritario” y que como no la reclaman, la ley “no es prioridad para la salud pública”.
Silvia Elías de Pérez, de la UCR y de Tucumán, planteó que la iniciativa es “inconstitucional”, y que no tardarán en presentarse recursos en su contra en todo el país. Por su parte, el senador de Formosa José Mayans dijo al cerrar el debate que hay otras prioridades “por las cuales se mueren más mujeres», aunque sobre el final admitió estar de acuerdo con la despenalización “porque no se puede criminalizar”.
Cristina Fernández de Kirchner abrió la votación a las 4.05 y siete minutos después, tras el conteo nominal, la marea verde estalló en abrazos, en gritos, y en lágrimas con glitter por llorar de felicidad afuera del Congreso al ver en la pizarra el resultado, que quedará en la historia de la ampliación de derechos en nuestro país.

Foto: Daiana Bersi

Adentro del Congreso también los abrazos y la emoción permanecieron entre los pañuelos verdes de diputadas que llegaron para abrazar la conquista. Entre ellas: Cristina Álvarez Rodríguez, Mónica Macha, Silvia Lospenatto, Malena Galmarini, Mara Brower. Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad lo puso en palabras: «estamos haciendo historia» y agradeció a la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
«Es una lucha de muchos años», sintetizó Vilma Ibarra. «Es una lucha muy grande muchas mujeres de muchos partidos. Hoy la política se puso a la cabeza y demuestra que las mujeres tenemos derechos, tenemos autonomía, y nos reconocen en igualdad. Es un gran día para la lucha de las mujeres en Argentina”.