1. El discurso del gran empresariado vigila que el Estado se mantenga a distancia de la economía. Por eso, cuando el Estado se mueve en dirección al mercado e interviene en él, el discurso empresario primero dispara la alarma, luego anuncia una gran amenaza y finalmente intenta generar un sistema de alianzas con algunos sectores de la sociedad. La libertad de mercado es la restricción perimetral del Estado para que no se acerque a la economía.

2. Además, si esa intervención viene acompañada por la palabra “expropiación” la alarma y la amenaza se generalizan. El Estado se desplaza, recorre la distancia que lo separa de Vicentin, la interviene y la expropia. La eliminación de la distancia es la ocupación de un territorio. La palabra “expropiación” indica que el Estado no sólo interviene sino que, además, sustituye: confisca la propiedad privada y, por lo tanto, confisca el capital y la misma nacionalidad.

3. Hay una empresa material y una empresa imaginaria. Por eso, no reaccionan sólo los propietarios de Vicentin sino todos los que sienten que son parte de Vicentín. La propiedad de Vicentin excede a los propietarios de Vicentin. Parte de la Argentina que no combate el Capital lo integra imaginariamente. La reducción de la distancia del Estado con respecto a la economía es directamente proporcional a la supresión de la distancia de algunos sectores medios con relación al Capital. Ambos acercamientos se producen en simultáneo. Las clases medias urbanas están sometidas a los enigmas de la geometría. La economía política ocurre en su imaginación. La consigna en la ciudad de Buenos Aires para convocar al caceroleo contra la expropiación fue “defendamos lo nuestro”.

4. Por eso, la función más importante del discurso del gran empresariado y sus medios afines es activar la empresa imaginaria. ¿Qué es la empresa imaginaria? La que vincula artificialmente la propiedad privada agroindustrial con la nación argentina: si los gobiernos afectan a la primera atacan a la segunda. De allí que los vecinos se manifiestan con la bandera argentina. Dicen los medios: “Cientos de personas salieron este martes a las calles de las ciudades santafesinas de Avellaneda y Reconquista para manifestarse en contra de la intervención y expropiación de la empresa agroexportadora Vicentin.” “Los vecinos de las ciudades se concentraron con sus banderas de Argentina”.

5. ¿Quién está detrás de ese Estado que avanza sobre la propiedad privada? El ultrakirchnerismo, liderado por el demonio o el virus Cristinista, que en su expansión predatoria se alimenta de dinero público o de empresas expropiadas. El monstruo kirchnerista consume dinero o consume capital. Es decir: consume lo mismo que ellos acumulan. Por ello, la discusión es por la localización del dinero: si está enterrado en la Patagonia o está fugado en los Paraísos Fiscales.

6. Los principales columnistas de los grandes medios necesitan controlar el casting de los actores que protagonizan el avance del Estado sobre la propiedad privada. Por eso, en el origen del proyecto están Amado Boudou o Ricardo Echegaray; entre los opositores se encuentran Roberto Lavagna y Guillermo Moreno; y entre los impulsores Máximo Kirchner, Andrés Larroque, Mariano Recalde, Juan Grabois y Luis D’Elía, entre otros. El movimiento tenebroso de la fuerza predatoria retorna con todo su elenco: el futuro es el pasado que vuelve. La política argentina, relatada por los grandes medios, se reduce a la presentación vintage de los monstruos ochentosos en Thriller de Michael Jackson.

7. No es fake news: es la falsificación integral del escenario público. Las máquinas de captura son máquinas sistemáticas de mentir. No está de moda decirlo pero lo digo: más temprano que tarde habrá que volver sobre la ley de medios o sobre formas alternativas de regulación, aun cuando ello active el movimiento solidario de una parte de la Argentina hacia las grandes corporaciones mediáticas.