El exvicepresidente de la Nación, Amado Boudou, conversó con Edgardo Mocca acerca de su último ensayo, «Cuando Pase el Temblor», escrito durante su estadía en prisión, en el que analiza temas como el rol del Estado en la coyuntura actual de neoliberalismo, y plantea un eje programático en relación a cómo debe responder la política.

¿Qué buscás con ese texto?

«Me gusta que sea un mecanismo de vínculo y discusión colectiva. Cuando uno empieza a escribir algo no sabe bien lo que pretende, es como un impulso, pero yo pretendía decir que lo que marca la política es que no tenemos por qué aceptar las cosas que no nos gustan. Y a partir de eso vincularlo al hacer político, a la praxis política. Por un lado la ideología, y su vínculo con la praxis. Sería el mediano plazo arrasado por la coyuntura, que es lo que sucede todos los días. Podríamos pensar que el mediano plazo es una sumatoria de coyunturas que tenemos que ir modificando.

«Y ahí hay un punto filosófico y es que el ser humano no tiene ningún paraíso donde llegar en la Tierra».

«En la Tierra hay solo un camino por recorrer y en eso siempre aparecen dificultades, sinsabores, alegrías, grandes logros y fracasos, y eso es la coyuntura y el devenir. En ese híperrealismo está la posibilidad de soñar el híperutopismo. Entonces yo traté de mezclar los sueños con contar algunas experiencias de lo que había sucedido en Argentina bajo los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, que le demostraron a los argentinos y al mundo que hay otro camino para ir».

¿Qué significado tiene eso que planteas en este contexto que estamos atravesando?

«Creo que esta coyuntura que vivimos es ni más ni menos que el resultado de 50 años de otras coyunturas, después de los treinta años gloriosos del capitalismo -gloriosos para ellos- que empezaron después de la posguerra. Se agotaron, y en esto que sucede desde los ’80, hoy la humanidad tiene una oportunidad extraordinaria que no tiene un resultado cierto. La moneda está en el aire».

«Por eso implica enormes riesgos si los pueblos no se organizan y los gobiernos que los tienen que representar no los representan, porque el gran logro del neoliberalismo es que el sistema de representación democrática o votado por los pueblos está condicionado e intermediado por un potentísimo sistema de poderes que va desde los medios de comunicación hasta el sistema financiero».

«No podemos pensar que esto va a salir bien porque hoy hay un drama, se puede agravar. Y se puede agravar bajo distintos filtros. Un filtro sería que pase lo mismo que en 2009/2010, que acá en Argentina como estaba Cristina se amortiguó la crisis, pero esto no fue lo más común en el mundo. ¿Y qué fue lo que sucedió? Que el capitalismo financiero salió más robusto y fortalecido en términos operativos del día a día».

«Por otro lado se abre una oportunidad extraordinaria y hermosa en que haya más fuerzas populares, mejor distribución del ingreso y un mundo más igual y democrático. También está esa posibilidad».

¿Cuál es tu visión en la responsabilidad del Estado?

«Hay un saber convencional que supone que el Estado es una carga para la sociedad y que los mercados son la mejor forma de asignar todos los bienes y servicios: ese sería el corazón del saber convencional. Lo quieren disfrazar o edulcorar diciendo que esta es la forma de tener mayor libertad. La verdad yo creo que los mercados, lejos de ser un sistema de generar valor, son un mecanismo de extracción de valor».

«La asignación de recursos es cada vez más concentrada, sobre todo en términos de lo que es ganancias y capital. Creo que hay que desarticular ese discurso y ese accionar; y la dialéctica de eso pasa por el Estado democrático como un mecanismo de asignación más razonable, más colectivo, más igualitario. Y que también contiene más libertad, porque uno podría decir que la primera libertad es la de no sentir necesidades». «Nosotros podemos animarnos a definir la libertad en estos términos: la libertad de no sentir necesidades es la libertad central de la humanidad».

«El Estado es la herramienta fundamental para igualar la cancha, pero el Estado en manos de unos pocos siempre termina siendo un problema para los muchos».

Contexto Nacional

«Argentina tiene un gobierno que ha estado muy por encima de la media internacional, creo que Alberto Fernández y todo el gobierno se han puesto al frente de una situación en la que era difícil hacerlo. Esto no quiere decir que no va a haber consecuencias, dificultades y dolor. Creo que esta situación no puede tener un buen resultado, sino un resultado menos peor. Por eso me parece muy valorable lo que está haciendo Alberto Fernández, que desde el primer día se hace cargo de una situación en la que riesgo cero no hay».

Para otros sectores «el hecho de ningunear la pandemiaquerer separar la economía de la salud, a lo que tiende es a no permitir que se pueda vislumbrar lo que es el rol del Estado en una situación como esta. Tiende a socavar lo que hoy para la mayoría de la población es evidente. Y en eso hay que ver la decisión de Techint de echar a 1500 personas. Esto no tiene nada que ver con la economía de Techint. Tiene que ver con que Techint hace de ariete político de parte del empresariado concentrado y de parte de la política. No tiene nada que ver con las pymes o con los empresarios grandes nacionales. Tiene que ver con deteriorar el sistema nacional y la capacidad del Estado para lograr un país con mayor demanda agregada y que en definitiva pueda tener más igualdad».

Situación Personal

«Yo estoy con mi familia y eso es todo fuerza y corazón. Pero al mismo tiempo no podemos olvidar a los presos políticos y presas políticas de la Argentina. Hoy toda la felicidad está teñida por ese dolor. Yo peleo por la inocencia, porque se revise la causa, para que haya justicia y no un sistema de administración de leyes. Tengo que seguir peleando por la inocencia porque eso significa que el Kirchnerismo se rompió el alma para mejorar la vida de los argentinos y argentinas y nos persiguen para desvirtuar eso».

«Me siento militante de un proyecto de época y compañero de todos y todas los que quieren abrazarlo. Y me parece que desde el lugar que toque, política se puede hacer desde cualquier lado. No importa que uno ocupe un lugar sino poder mantener la voz y la acción consecuente, es central no convencerse de que no hay alternativa».

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