El exvicepresidente Amado Boudou dialogó con Susana Martins y Daniel Rosso sobre el cierre del acuerdo con los bonistas, la próxima negociación con el FMI, su mirada sobre la próxima etapa y el Feminismo. Aseguró que «la pospandemia ya empezó en términos de la disputa del campo económico social» y advirtió que «no podemos hablar de que cuando salgamos de esto vamos a volver a la normalidad». «No hay que regalarle el campo de la semántica al neoliberalismo, porque ahí todas las batallas las ganan o las han ganado a través de la disputa cultural», remarcó.

En una extensa charla en el programa Garralapala, Amado Boudou se refirió, entre otros temas, al acuerdo con los bonistas y sostuvo que “el gobierno hizo una negociación buena, sin peros. Porque uno escucha demasiado este asunto de que siempre se podía haber hecho mejor o distinto, dicho por los que provocaron el problema».

«Para entender el problema de la deuda en el 2019 en Argentina hay que entender que Macri llevó adelante un proceso de endeudamiento que ni la dictadura cívico militar genocida se atrevió a hacer. En cuatro años puso a la Argentina en una situación inédita, con una carga de deuda insoportable. Y eso es el problema que se encuentra el gobierno, no lo genera. Porque si no ahora pareciera que el problema es la negociación de la deuda».

«La negociación de la deuda fue buena, sin peros, porque durante los próximos cuatro años bajan considerablemente las necesidades de financiamiento del sector público argentino para pago de deudas, pero no solo en estos cuatro años, donde baja de 13.500 millones de dólares anuales promedio a alrededor de 2.000 millones promedio a trazo grueso, sino que los cuatro años siguientes también hay una muy importante baja en las necesidades de alrededor de 12.200 millones de dólares anuales a 9.000. Entonces lo que ha hecho esta negociación es despejar los próximos 8 años de las necesidades de dólares para pagar deuda y de las necesidades presupuestarias para pagar deuda».

«Esto permite que las empresas privadas de envergadura puedan obtener financiamiento a tasas más bajas en el mercado internacional, una cosa que en concreto sucedió en el año 2010, cuando hicimos la segunda negociación de la deuda. Es importante decir esto porque lo que dicen el macrismo, la derecha o la ortodoxia económica nunca es verificable con la realidad. Lo que decimos nosotros es verificable con la realidad».

«Es de esperar que si estos 8 años Argentina tiene crecimiento sostenido va a estar en otra posición para hacer administración de pasivos, manejo de deuda. En términos económicos esta negociación ha sido muy buena, y en términos políticos también, porque el gobierno se propuso una meta difícil, importante, y la cerró en mucho menos de un año. Esto demuestra que políticamente el gobierno ha tenido potencia y capacidad para llevarlo adelante».

«Otro eje político es que le ha quitado herramientas a los especuladores para esos famosos golpes y minigolpes de mercado que desde el año ‘84 y ’85 vienen sucediendo constantemente en la Argentina, porque con muy poquitos millones de dólares te hacen estragos en el sistema de precios cuando se paran el dólar oficial y el dólar blue. El gobierno ha ganado en grado de libertad para tener más decisiones políticas de aquí hacia delante».

Fondo Monetario Internacional

«Ahora viene la etapa de la negociación con el FMI, que hay que tener cuidado en caer en visiones que no se corresponden con la realidad. El Fondo institucionalmente no puede jugar a favor de Argentina, porque es un organismo que cuida otros valores: el patrón dólar a nivel global, los intereses del Consenso de Washington en términos de comercio exterior, flujo de capitales y otras variables. Por eso el tema a desarrollar ahora es qué pasa con la relación Argentina-el Fondo, y a mí me ha dado mucha tranquilidad ver que los funcionarios argentinos en estos días hablan de que no va a ser rápido ni fácil, porque realmente va a ser así».

«El Fondo ha tenido una actitud que ronda el cinismo, de decir que ayuda a la Argentina diciéndole a otros acreedores que bajen su carga. Si ustedes se fijan detalladamente en las comunicaciones del Fondo, jamás ha dicho que iba a bajar un peso ni iba a alargar los plazos. Entonces Macri también dejó a la Argentina envuelta en una pelea entre acreedores. Por un lado el Fondo, por el otro los acreedores Institucionales. Uno podría decir que dejó a la Argentina en una pelea entre Washington  y Nueva York, o entre el FMI y Wall Street, como prefieran. El Fondo actuó como un acreedor que cuida sus intereses, no ayudando a Argentina: que otros cobren menos, así yo puedo cobrar todo y más rápido. Entonces yo no le creo nada».

«Esto es muy importante en lo que viene para adelante no solo en términos económico financieros, sino en términos estructurales. Yo creo que el Fondo va a venir con una agenda y una carga muy pesada para intentar que Argentina haga una reforma previsional y una reforma laboral, y creo que hay que estar muy atento y militante ante esto. Van a tratar de pasar estas reformas con un vestido elegante, disfrazadas, escondidas, pero son reformas estructurales al fin. Recuerden que Macri decía que había que enamorarse de Lagarde».

Lo que viene

«Ahora viene una situación que el gobierno va a tener que manejar con mucha habilidad, fortaleza, convicción y entendiendo lo que significa una reforma estructural de este tipo. Con ver lo que pasa en Chile uno se da cuenta, pero también con ver lo que pasó en Argentina en la década de los ’90. Lo que vamos a ver es un intento de reforma laboral escondida a través de una supuesta modernidad. Le ha venido muy bien la pandemia para el teletrabajo y todo eso».

«El discurso dominante es que el problema económico son las leyes laborales. Si esto fuera cierto, las trabajadoras y los trabajadores estarían explotando a los capitalistas. Y parece que eso tampoco se verifica en la realidad. Si el 1 por ciento de la población mundial tiene el 60 por ciento de la riqueza y los ingresos, está claro que nos están mintiendo, y están convirtiendo el sentido de la clase dominante en el sentido común, a través de todos los aparatos de transmisión de sentido».

Macrismo

«El cinismo del macrismo no tuvo límite: hablaban de que había que vivir con lo propio y al mismo tiempo se endeudaban. Una metáfora totalmente absurda. No se podía gastar más de lo que entraba, pero se endeudaron más que nunca en la historia. El gobierno de Macri, mirando cualquier variable medida por quien quieran, van a ver el desastre que fue: el salario, jubilaciones, tasas de interés, endeudamiento, situación fiscal, inversión en la economía real, pobreza. Las dos variables que eligió Macri para que lo evalúen, que fueron inflación y pobreza, él dijo ‘Pobreza Cero, conmigo se termina’ y ‘El día que yo asuma se acaba la inflación porque esto es facilísimo’, fue catastrófico en las dos cuestiones».

«Ni que hablar el tema de la República. Porque el otro gran discurso era contra la corrupción, y Macri vino a destruir la República. Dirigió desde la presidencia una organización criminal, que secundada por Garavano y Patricia Bullrich, y por Arribas y Majdalani, usó el Estado para perseguir, para amedrentar e inclusive meter presos a los empresarios para robarles las empresas, haciendo lo mismo en este punto que hacía la dictadura cívico militar genocida. Por supuesto que es incomparable el tema de las desapariciones, pero las prácticas en el mundo de la economía fueron las mismas».

«Instalan el tema de la venganza para que no pueda haber justicia en la Argentina. Como dijo Cristina, la persona más impune de la República Argentina se llama Mauricio Macri».

Pospandemia y Feminismo

«La pospandemia ya empezó en términos de la disputa del campo económico social. El día que Techint decidió echar a 1500 personas empezó la pospandemia. El capital concentrado ya está jugando la pospandemia. Techint es una de las 300 fortunas más grandes del mundo. No podemos pensar que fue un problema económico por el cual echaron a las 1500 personas. Fue empezar a trabajar sobre el capital simbólico del sindicalismo, sobre la angustia de las trabajadoras y los trabajadores, la precarización como un tema ontológico, como un sistema aleccionador de esta dictadura del capital,  que además es patriarcal y depredadora».

«No podemos hablar de que cuando salgamos de esto vamos a volver a la normalidad. Porque eso es ponerle un techo muy bajo a las pretensiones de modificación del campo nacional y popular. Si la normalidad es un mundo donde una ínfima parte de la población tiene todo y la gran mayoría no tiene nada, vamos a hacer otra cosa. Eso no puede llamarse normalidad».

«Me parece muy importante no regalarle el campo de la semántica al neoliberalismo, porque ahí todas las batallas las ganan o las han ganado a través de la disputa cultural. Y creo que en esto tenemos mucho que aprender del movimiento feminista, que es sin duda el movimiento más potente y más importante del siglo XXI, y en esto de la disputa del lenguaje como un lugar de debate político y de pelea por mayores derechos y mayor inclusión».

«Porque lo que ha logrado el neoliberalismo es hacer que las víctimas sean los responsables. Una persona que no tiene trabajo, es el culpable de no tener trabajo. Alguien que no puede pagar sus cuentas es el culpable de los precios de las tarifas. Esto lo terminé de entender viendo las cuestiones que plantea el movimiento feminista. Porque si alguien sabe de la relación entre ser víctima y que te pongan de culpable son las mujeres: ‘algo habrá hecho’ o ‘porque se viste así’. Cuando reciben las cuestiones más dañinas, más dolorosas, más insoportables, siempre la responsabilidad está en algún gesto o en alguna actitud de las mujeres. Esto lo hemos terminado de aprender viendo lo que ellas nos señalan».

Pasó en Caput #Garralapala