El Jefe de asesores del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Enio García, se refirió a la situación actual del sistema de salud en territorio bonaerense, a partir del aumento en el número de infectados con COVID-19. Sostuvo que «de seguir este ritmo de contagio, al 15 de agosto estaríamos al 91 por ciento de capacidad del sistema de salud de la provincia. Ahí ya podríamos decir que está colapsado, aunque no llega al 100 por ciento. Eso es lo que nos preocupa y estamos mirando con más fuerza: la ocupación de las camas de cuidados intensivos», advirtió.

El epidemiólogo Enio García, Jefe de asesores del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, afirmó que hablar de lugares que tuvieron ‘los mejores resultados’, es hablar de aquellos que «lograron no colapsar el sistema de salud, mantener una mortalidad baja, mantener una calidad de atención, no complicarse con otras patologías. Porque cuando explota el sistema de salud no solamente los pacientes COVID no tienen el ingreso, porque no tienen la cama, sino que los pacientes que tienen otras afecciones tampoco acceden, y ahí es donde se produce un descontrol».

«Creemos que los países que vienen logrando eso, y Argentina está entre ellos, son los que tuvieron la estrategia de no abrir todo de una vez en los lugares que son foco, donde hay alta densidad demográfica», resaltó.

A su vez, explicó que a partir del análisis de los datos «no solo epidemiológicos, sino demográficos, sociales, de trabajo, lo que se ve es que no hay una frontera en el área metropolitana de Buenos Aires. Los límites son muy difusos, no solo entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, sino también entre los distintos municipios que conforman el conurbano. Como es un área única -eso pasa en los grandes conglomerados en otros países- es muy difícil que uno pueda pensar un control de una epidemia sin tener en cuenta medidas y acciones en conjunto», remarcó.

«Obviamente después dentro de la misma provincia, entre los distintos municipios puede haber acciones y decisiones distintas que obedezcan a los matices que hay en cada lugar. Eso pasa también con la Ciudad de Buenos Aires, y está bien que sea así. Pero hay algunas decisiones que son más estructurales que tienen que ser tomadas en conjunto por esta mezcla que se da». 

En relación a la capacidad del sistema de salud provincial de cara al futuro inmediato, teniendo en cuenta los datos de los últimos días, manifestó: «Nosotros empezamos a analizar los datos en función de lo que pasó la semana pasada e hicimos un trabajo de proyección para que esté lo más cerca posible de la realidad, sin subestimar, pero tampoco sobreestimando, porque cada vez tenemos que tomar las decisiones más finitas. Lo que nos da es que de seguir este ritmo de contagio, vemos que al 15 de agosto estaríamos al 91 por ciento de capacidad del sistema de salud de la provincia, contando todos los municipios, lo público y lo privado. Ahí ya podríamos decir que está colapsado, aunque no llega al 100 por ciento», advirtió. «Eso es lo que nos preocupa y estamos mirando con más fuerza, la ocupación de las camas de cuidados intensivos».

A su vez, insistió en que «mientras no tengamos la vacuna y un tratamiento eficaz, circular lo menos posible es el mejor remedio que tenemos por ahora. Si nos podemos quedar en casa el mayor tiempo posible, y al salir tener las medidas de distanciamiento, el uso del tapaboca, la higienización de las manos, evitar tocarse la cara obviamente también tiene su efecto. Pero el efecto principal es disminuir la circulación. Si la gente circula menos, hay menos circulación del virus, y es hoy por hoy la medida más eficaz», subrayó.

Respecto a la expectativa por la vacuna y los fármacos que curen a los ya contagiados, afirmó que «el sistema científico mundial está avanzando en todos los frentes. Hay un foco muy grande en esa problemática. En la historia de la humanidad, es cuando más vemos que todo el sistema científico y toda la industria farmacéutica están trabajando casi con un único objetivo. Obviamente se busca la vacuna, pero el tema de los tratamientos también está. Acá en Argentina, en la provincia por ejemplo estamos trabajando con investigaciones sobre plasma hiperinmune, y vamos a empezar los ensayos con suero de equinos. Con las condiciones que tenemos, vamos avanzando en la línea de un tratamiento. En otros lugares con otros recursos van por la vacuna», concluyó.

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