El 9 de julio pasado Alberto Fernández presentó el Consejo Económico y Social y sentó a su derecha al titular de la Sociedad Rural y al presidente de los industriales. Y a su izquierda a Rodolfo Daer, por la CGT, junto a  24 gobernadores -oficialistas y opositores- que respaldan y participan de la decisión. Faltan comensales. El proyecto no cuenta con la fracción más dura de la oposición, que mientras reclama libertad de expresión destroza móviles y golpea periodistas, e invade las redes con falsa información.

En las próximas horas o días comenzará la discusión parlamentaria sobre la reforma del Poder Judicial, necesaria a juzgar por los reclamos de la mayoría de aquellos magistrados salpicados por la corrupción que no protagonizan. Detrás de esa iniciativa vendrá la reforma tributaria para corregir inequidades o la contribución que se pide a aquellos patrimonios que superan el millón de dólares, por ejemplo. La propuesta es la producción industrial junto al aporte invalorable de la tierra, dejando atrás años de especulación financiera que destrozó al país. Del mismo modo, es central y alcanzable un acuerdo sustentable con los acreedores privados (algunos son criollos) de la voluminosa deuda externa: más de 300 mil millones de dólares a 100 años vista.

¿Cuál es el marco regional e internacional en que Argentina enfrenta la peor crisis socioeconómica, pandemia mediante?

La semana anterior, Brasilia informó que el gobierno de Jair Mesías Bolsonaro decidió aumentar el gasto militar, porque «considera que la región dejó de ser libre de posibles conflictos bélicos y se prepara para intervenir en la solución de problemas regionales». También «en defensa de los intereses brasileños en la selva amazónica y el litoral atlántico», en el marco de la nueva política de defensa de Bolsonaro.

En consonancia con este anuncio, el Comando Sur de la armada de EE.UU decidió navegar en el litoral marítimo de Venezuela, franja que Caracas reclama  como propia, aduciendo que lo hace en «libertad de navegación». Por su parte, Bolivia, comandada por una presidenta de facto, le pide a la OEA, a cuyo frente está el uruguayo Luis Almagro, una nueva postergación de los comicios. Chile, sumido en una crisis que hasta diputados del oficialismo de Sebastián Piñera votan en rebeldía junto a la oposición. El Panorama no es muy diferente en PerúEcuador.