El actor Gerardo Romano dialogó con Marcelo Duhalde sobre las dificultades económicas y sociales que desencadenó la pandemia y analizó el rol de los medios de comunicación y el sector judicial en la gestión de Alberto Fernández. «La economía ya estaba precarizada por la desastrosa gestión que hizo el ingeniero Macri. Vamos a ver qué medidas de política económica lleva adelante Alberto en esta coyuntura tan especial», sostuvo. Y consideró que «mientras no se resuelva la cuestión de los medios y la cuestión judicial no va a haber manera de avanzar políticamente y tomar medidas progresistas que incluyan a las grandes mayorías. No avizoro cómo se puede gobernar con los medios hegemónicamente en contra», afirmó.

A Gerardo Romano, la llegada de la pandemia lo encontró haciendo una película, que quedó por la mitad, la cuarta y quinta temporada de El Marginal, la segunda temporada de Sueño bendito, sobre la vida de Maradona y en el teatro, Un Judío común y corriente. Sin embargo, prefirió hacer hincapié en los actores que están atravesando un mal momento debido a la cuarentena: “Tenemos compañeros que están pasándola verdaderamente mal y estamos haciendo colectas para poder asistirlos”.

“Lo más grave no es lo que está pasando, sino lo que puede llegar a pasar, porque no somos esenciales, no somos asistidos, no tenemos jubilación, la obra social está con muchas dificultades», advirtió.

«Y en el trabajo no se avizora la posibilidad de ejercerlo. No sé si alguien va a tener ganas de ir a sentarse en un teatro al lado de un desconocido para ver una obra. Ni sé, en el caso de que tenga ganas, si va a tener la plata para gastarla en esa actividad suntuaria», remarcó.

«Esto nos es común a todos. No quiero pensar la gente que no tiene ahorros cómo habrá sobrellevado estos cuatro meses. Pero la situación no deja margen para otro pensamiento. No hay otra salida. La única vacuna es la cuarentena, y la cuarentena conlleva la parálisis económica», señaló.

En relación a los manifestantes que se oponen a las medidas de aislamiento, sostuvo que «solamente la ceguera y la testarudez pueden permitir que una persona arriesgue su vida y la de los demás y desacate la ley. Tiene que ser la ceguera que provoca el odio, porque no se entiende».

Romano recordó que «la economía ya estaba precarizada por la desastrosa gestión que hizo el ingeniero Macri, y el sobreendeudamiento reduce muchísimo las posibilidades de asistencia social. Frente a esa situación, sobre llovido, mojado. Vamos a ver qué medidas de política económica lleva adelante Alberto en esta coyuntura tan especial, absolutamente inédita».

A su vez, consideró que «mientras no se resuelva la cuestión de los medios y la cuestión judicial no va a haber manera de avanzar políticamente y tomar medidas progresistas que incluyan a las grandes mayorías. No avizoro cómo se puede gobernar con los medios hegemónicamente en contra, con los oligopolios mediáticos haciendo de las suyas todo el tiempo. Es muy difícil el esmerilado que padecen los funcionarios públicos», afirmó.

«Lo que no sé es por qué motivo, si Macri anuló una ley mediante un decreto, como fue el caso de la Ley de Medios, no se anula eso con otro decreto. Tampoco entiendo por qué motivo, si con un decreto reglamentario de la ley de blanqueo de capitales, el expresidente incluyó a familiares que estaban excluidos expresamente por la ley, contraviniendo la pirámide jurídica, no se puede revisar esa situación mediante un decreto», cuestionó.

«O por qué nos siguen endeudando los gobiernos sin representatividad, como es el caso de los gobiernos militares, y después no tenemos posibilidades de hacer una auditoría, una gestión que establezca claramente con una ley que proyecte que no nos endeuden más. Porque es el cuento de nunca acabar».

Por otra parte, se refirió al tema de la fibrosis quistica, que a raíz de un pedido suyo, Alberto Fernández se comprometió a darle impulso al proyecto de ley de protección para pacientes con esta enfermedad.

Explicó que «cuando aparecen estas situaciones coyunturales, como el caso de las personas que padecen fibrosis quística, hay pacientes que pueden sobrellevar la enfermedad y vivir, como una chica que consiguió un amparo para que la prepaga le reconociera los medicamentos que le estaban negando, porque son muy costosos. Y también está el caso de una chiquita que se llamaba Dalma López, que tenía 7 años y le pedía a su mamá, Anahí –gente que vive en una villa precaria en el barrio San Vicente-, que por favor la ayudara a vivir, porque quería seguir viviendo, le gustaba la vida. Y finalmente Dalma murió».

«Así como la pandemia de coronavirus también pone negro sobre blanco el tema de la desigualdad, en este caso es mucho peor porque los medicamentos son excesivamente costosos», remarcó.

«El Estado tiene que reaccionar y armonizar la convivencia con todos los derechos que incluye esta situación», concluyó.

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