Por Susana Martins y Daniel Rosso.

El domingo por Cine.Ar se estrenó en televisión “Milagro, la película”, una realización de Martín “Grifo” Adorno y Cynthia García. Dado el acontecimiento, charlamos largamente en Garralapala con Milagro Sala y con Martín sobre la película, la militancia, los paisajes del norte y la vida de los pueblos.

Durante la entrevista, Milagro ríe con una risa calma, se emociona, da testimonio del amor por sus compañeros y de la apuesta, hoy más que nunca, por la militancia y la construcción política y comunitaria. En un momento aparece Bichi, su perro, al que llama bebé, y que es reconocido como un hijo más por ella y Raúl, su compañero. El demonio que la prensa hegemónica ha intentado construir choca de frente con esta mujer que dice que “lo más importante es todos los días aprender algo nuevo”. Dice, además, que no tiene miedo pero que está nerviosa: Morales está desquiciado y cuando vea la película por televisión se puede volver aún más loco.

Martín Adorno es un cineasta exquisito, en la senda de Birri, Favio y Solanas, que habla con las palabras de la poesía y que ha mezclado, en la película, la historia de lucha de Milagro con los lenguajes de la naturaleza, de las montañas y de los vientos del norte bello, silencioso y profundo.

La película se estrenó en Cine.ar el domingo 12 de julio y está en la plataforma. La podés ver cuando quieras.

– ¿Cómo nació la idea de hacer “Milagro, la película”?

– Martín Adorno: Participando en la comisión de comunicación del Instituto Patria, un día le digo a Tristán Bauer: “mirá, me parece que hay que hacer registro de esta época, pero en clave cinematográfica”. Me miró unos instantes y, me dijo: “Bueno, dale”. Esto ocurrió la última semana de julio de 2017. Yo había iniciado una película en Cuba pero con el salto del dólar estaba postergando esa filmación.

Lo que me pareció en aquel momento, y me sigue pareciendo ahora, es que la persona que representaba más claramente los embates y la saña simbólica, judicial, política y física del macrismo contra la experiencia nacional y popular, era Milagro. Ella, además, tiene una historia que de por sí es cinematográfica. Se lo propuse y de entrada respondió que estaba de acuerdo.

Esa semana de julio de 2017 fue la última que estuvo con vida Santiago Maldonado, por lo menos hasta donde sabemos. Poco después, Tristán decide filmar “El camino de Santiago”. Por lo cual, las dos películas nacen juntas.

Luego del acuerdo de Milagro, la llamé a Cynthia García, con la que, además de amigos, somos docentes en la Facultad de Periodismo de La Plata. Cynthia, además de ser una comunicadora sagaz e intuitiva, estuvo desde siempre al frente de la comunicación de lo que estaba pasando con Milagro y con la Tupac, ya desde los primeros embates que se profundizaron en diciembre del 2015. Cynthia también dijo que sí y ahí comenzamos la búsqueda de información. Lo primero que descubrimos es que el 12 de octubre de 2018 se cumplían mil días de esa detención ilegal, ilegítima y arbitraria de Milagro y, a partir de allí, comenzaron a surgir muchos núcleos temáticos que había que pulir. Había que decidir cuánto de todo eso se podía trasladar al lenguaje audiovisual. Así es como nació la película. Fuimos a Alto Comedero, nos conocimos, y comenzamos el trabajo.

– Milagro ¿Cómo fue para vos esa experiencia inicial de conocerlos a ellos y comenzar a filmar la película?

– Milagro Sala: Tenés que preguntarles a ellos porque son los que sufrieron todo esto (se ríe). Quien te habla es una persona que no le gusta mucho la prensa a pesar de que vive con un periodista hace más de veinticinco años (se ríe). Costó mucho, de esos momentos tengo muchas sensaciones. Costó mucho porque en ese tiempo, mientras transcurría el 2016 y después del 2016, yo ya estaba detenida, con muchas causas que me habían armado, peleando una domiciliaria, y tenía la sensación de que mis compañeros estaban sufriendo mucho. La saña no era sólo contra Milagro Sala. Yo no podría haber hecho sola esa obra monumental. Participaron miles y miles de compañeros. Hubo muchas ideas de los delegados, de muchos compañeros. Hoy todo eso se viraliza gracias a la película.

Me siento satisfecha por el reconocimiento que tengo en vida. No todos tienen esa posibilidad. Miles de compañeros trabajaron muy fuertemente. El error que cometimos para la oligarquía, para los grandes empresarios de la construcción, fue demostrar que la construcción dejaba mucha plata y que esa plata no nos la llevábamos nosotros sino que la invertíamos para que el pueblo tuviera una vida digna, con los polideportivos, las piletas de natación, los centros comunitarios. Ese es uno de los motivos por los que yo estoy presa.

Nunca me imaginé que una persona como quien te habla iba a tener una película, un reconocimiento tan grande. Ayer me mensajeaba con el amigo (por Martín Adorno) y le decía: “estoy nerviosa, no sé qué va a pasar el domingo (se ríe)”. Estoy nerviosa pero no tengo miedo. Nerviosa porque digo este tipo, Morales, con que ya anda loco, ¿Qué va a hacer cuando vea la película? ¿Y si se vuelve más loco y comienza de nuevo a inventarme causas? No sé, algo va a inventar. Porque el tipo está desquiciado. Estuvo más de cuatro años para hacer las cosas bien, para demostrar que Milagro Sala era un estorbo para los jujeños, pero hoy nuestra provincia la está pasando de lo peor. Jujuy está endeudada, hay más desnutrición infantil, es la primera provincia en el NOA con casos de coronavirus. Es muy doloroso lo que está pasando.

– Milagro, llevás 1636 días detenida, Morales continúa en el gobierno, y vos dijiste hace poco, en una entrevista en Página 12, que pensabas que él te odiaba y no descartas que cuando vea la película, quizás se le refresque ese odio. Justo en una semana en donde los odiadores se hicieron presente en varios lugares públicos de la Argentina.

– Milagro Sala: (se ríe) Si, vimos en la 9 de Julio la supuesta marcha “por la libertad de expresión”. Pero lo que había allí era odio, odio, odio. No tengo miedo. Los abuelos de los pueblos originarios nos enseñaron que el miedo arrastra muchas cosas malas. Ni miedo ni tampoco tenerle odio a él. Que él siga su camino, que siga trabajando como supuestamente dice que lo hace. Sí, lo que me gustaría es que muchos de los que vean la película tomen conciencia. Gerardo Morales, hagamos lo que hagamos, no va a tomar conciencia de que estoy mal detenida. Porque es él quien me encarcela, quien me arma las causas y quien tiene, alrededor de él, muchos obedientes a cambio de plata o de tener más poder. Lo de Gerardo Morales es un odio visceral no sólo hacia mi persona sino también contra la organización social y hacia los que menos tienen. Y hoy les confieso algo: lo que me gustaría es que lo que viene pasando deje de pasar y que la Argentina vuelva a recuperar la democracia verdadera, sin presos políticos. Si hay presos políticos en la Argentina no hay democracia. Y no lo digo ni con la cabeza agachada ni llorando ni, como diría en lunfardo de amigos, “mariconeando” (se ríe), no lo digo por eso. Nosotros, cuando todo esto pase, cuando recuperemos la libertad, vamos a seguir trabajando, vamos a seguir haciendo las cosas que estamos haciendo, vamos a seguir defendiendo a la Argentina y a Latinoamérica. Muchos hoy dicen “la entendemos a Milagro porque lleva cuatro años y seis meses haciendo cuarentena”. Ahora sienten lo que significa estar encerrado.

– Martín ¿Qué esperabas encontrar y qué encontraste en Milagro?

– Martín Adorno: Yo esperaba encontrar a Milagro. Es decir: no me sorprendí. Sí me sorprendieron otras cosas. Me ha tocado vivir durante el rodaje en Jujuy algunas situaciones de desprecio hacia los compañeros y compañeras que vestían una campera de la Tupac. He intentado dialogar con esas personas pero no ha habido modo. La lucha de Milagro es una lucha de siglos. Hacia fines de la década de 1880 hubo 184 muertos cuando las primeras organizaciones Kollas quisieron ponerles límites a los terratenientes. Esas capas seculares de varias generaciones de los poderosos de la provincia tienen a Milagro como el enemigo perfecto: primero porque es mujer kolla, segundo porque es líder, tercero porque tiene capacidad de organización y disputa territorios políticos, económicos y simbólicos. Milagro viene a ser el elemento disruptivo: incómoda para ellos y fascinante para nosotros. Por lo cual, yo encontré lo que esperaba.

– A mí la película me encantó porque, entre otras cosas, es la historia de una militante. Entonces te quiero preguntar, Milagro, ¿qué es ser un militante para vos? Además sabemos que estás preocupada por la formación de los compañeros y compañeras y estás trabajando en generar instancias de formación de los militantes. ¿Qué trasmitís vos cuando te propones intervenir en la formación de los compañeros y compañeras?

– Milagro Sala: cuando nosotros comenzamos a construir los barrios con la Tupac, una persona nos preguntó: “¿De qué libro o de dónde sacaron ustedes las ideas para construir todo esto?” Nosotros respondimos: lo sacamos de la necesidad. En los 90, cuando todo estaba destruido, nosotros impulsábamos la salud, la educación, la vivienda digna y el trabajo.

Por otro lado, mi militancia viene desde los 16 años. Soy peronista, he leído varios libros de Perón y de Evita, por ejemplo “La razón de mi vida”, donde se puede ver lo admirable de las acciones de esa mujer. También tomamos muchas cosas de los pueblos originarios, de practicar la solidaridad con el otro y de trabajar en comunidad. Y la fórmula más grande de todas: aprender a recibir lo que el otro te enseña. A veces, cuando se creen que ya son “los dirigentes”, piensan que se las saben todas. Eso siempre se lo digo a los jóvenes: nunca tenemos que decir que ya lo sabemos todo. Es importante, todos los días, aprender algo nuevo. A veces, es preferible pasar por ignorante que vivir en la ignorancia. Eso es parte de la militancia: todos los días aprender algo nuevo y también enseñar algo nuevo. No creérsela: cuando un dirigente se la cree es cuando comienza a perder. Las cosas uno no las ha aprendido en la Universidad de Harvard, las ha aprendido en la Universidad de la calle. Esta es una Universidad donde todos los días uno camina. Uno todo el tiempo se tiene que preparar para la gran pelea: para  la lucha por la redistribución de la riqueza. La formación uno la he tenido en la calle y por el aporte de muchos compañeros, por ejemplo de Germán Abdala, de mi amigo Nando Acosta, de Horacio Verbistsky, de Cynthia García, entre muchos otros. Los que menos tienen muchas veces son sabios. Cuando vos vas al norte, muchos de los hermanos están calladitos, y cuesta que hablen, pero son sabios. Hay que aprender a escucharlos. A veces, cuando hemos hecho ceremonias con ellos, nos solían decir: si tenés miedo, sacate el miedo, si tenés temores, sacate los temores, porque el miedo y el temor ayudan a que seas insegura con vos misma. Todas las enseñanzas que he recibido de ellos me han ayudado a sobrevivir durante todo este tiempo. Todos los días es una escuela nueva donde uno aprende, aprende y aprende.

Si vos me preguntas qué voy a sentir el domingo, no tengo vergüenza pero me digo “uy van a hablar de mí”. Sin embargo, yo estoy agradecida. Yo expreso el agradecimiento de los que portan esta cara, el color de esta cara, esta es una de las pocas veces que vamos a ser reconocidos en vida, nuestra organización va a ser reconocida, eso me emociona mucho. Mis propios compañeros se van a poder ver en la televisión, en vida. (se emociona). Me están ablandando, ustedes (risas).

– Es sabiduría más humildad ¿no? Y claro, no es sólo Milagro. Es lo que Milagro representa en términos de sus ancestros.

– Milagro Sala: Las enseñanzas que nos dejaron nuestros abuelos es una enseñanza muy fuerte. A mí me decían: es importante discutir desde Latinoamérica. Y lo es. Pero también es entender a los que están formados en la idea de que no hay fronteras. Cuando les dicen a los bolivianos que se tienen que ir de la Argentina, muchos de ellos no entienden. Para ellos es su tierra. No hay fronteras, ni divisiones. Estas las han traído los europeos. Hoy se repite la historia. ¿Quiénes trajeron el coronavirus de afuera? Lo trajeron los ricos y hoy los pobres lo están padeciendo. Los ricos pueden tomarse una cuarentena de un año o dos años o meses. Ellos tienen reservas económicas. Pero el pobre no. Lo mismo pasó hace 500 años cuando vinieron los españoles a invadirnos.

– Hablaste de una persona muy querida que ha quedado en la memoria profunda de la militancia, Germán Abdala, un inmenso dirigente. ¿Qué recuerdos tenés, Milagro, de Germán?

– Milagro Sala: El recuerdo grande que tengo de él es peleando el cáncer hasta el último momento. A pesar de que estaba enfermo seguía militando. Tengo una imagen de un Congreso en ATE, él entrando con su silla de ruedas, y nosotros todos parados y llorando. Los médicos le decían que tenía que quedarse en su casa pero él seguía militando. Guardo por él un gran respeto y lo reconozco como un verdadero militante, líder y dirigente. Él siempre decía que a los jóvenes había que formarlos. Y que no había que tener miedo de que avanzaran más que nosotros, los que pintábamos canas. Tenía razón. Hoy hay mucho egoísmo de algunos dirigentes que no quieren dar un paso al costado y siguen retrasando el avance y la formación de muchos jóvenes.

– Milagro ¿Cómo ves el Gobierno de Alberto Fernández? ¿Qué esperanzas y qué expectativas tenés?

Milagro Sala: Yo le tengo mucha fe al gobierno. A pesar de lo malo que le pasó a él y a todos, que es lo de la pandemia, su gobierno sigue trabajando en muchos frentes al mismo tiempo. Por ejemplo, están trabajando en cómo pagarle la deuda al Fondo Monetario. Particularmente, yo no le pagaría hasta que no pase la pandemia, pero se entiende. Después yo tengo críticas constructivas, de ningún modo una crítica general al gobierno: si hay plata para darle subsidios a grandes empresas como Blaquier, Pérez Compac o Techint para que paguen los sueldos, por ejemplo, tiene que haber más plata para los que menos tienen y para los que no tienen trabajo. Estas empresas son las que se han enriquecido durante los gobiernos de Macri y de De la Rúa y son las que se han llevado la plata del país. Muchos compañeros que quieren trabajar y no consiguen trabajo les dan diez mil pesos y eso no les alcanza para nada. Esta, por supuesto, es una crítica constructiva. Mis compañeros hicieron campaña para Alberto y para Cristina y tenemos fe de que son los que van a levantar el país que Macri dejó destruido. Tenemos fe que van a terminar con esa famosa grieta que la derecha y la oligarquía han producido en nuestro país y que se vio en estos días. Aprovecho para solidarizarme con los compañeros de C5N y con Ezequiel Guazzora, por todo lo que pasaron en esa marcha en contra del gobierno de Alberto. Eso que vimos ahí es lo que representan Macri, Bullrich, Larreta, todos ellos: el odio a los que menos tienen.

– Martín Adorno: Ese odio ancestral, ese veneno, es producto de que compañeras tan valiosas como Cristina y como Milagro, como tantas compañeras y compañeros tan valiosos, vinieron a instalar una incomodidad. Ese odio ancestral marca una línea divisoria: ellos están de un lado de la vida y nosotros de otro. Si hay algo que podía ser peor que el posmacrismo, es el posmacrismo con una pandemia que está arrasando con las vidas y las economías del planeta. Ya no era fácil y esto terminó de complicar todo. Por eso, Milagro, tu presencia y tu persona es cada vez más grande.

Yo soy hijo de una militante paraguaya, que escapó de la pobreza y de la dictadura de Stroessner, y cayó a principios de los 70 a trabajar en La Plata como empleada doméstica y costurera. Allí conoció al que después sería mi viejo, un misionero que vino a estudiar Arquitectura a Buenos Aires, afiliado a la Juventud Peronista. Siento una profunda admiración por ellos. Hay una frase que a mí me gusta mucho: “la verdad de la milanesa realmente no es importante, lo que es importante son los misterios de la milanesa”. Porque hay algo en lo inapropiable, en lo inaprensible de esos paisajes que forjan hábitos alimentarios, músicas y aromas, que tienen que ver con la tierra, con el territorio más profundo, que es lo que quisimos captar en la película. Por eso, el film comienza con un texto que se llama “Memorial de la Puna” de Héctor Tizón, en el que hace una descripción maravillosa de esta geografía.

Cuando le entregan el premio Nobel a García Márquez, él dijo que esperaba que la Academia haya tomado nota de la cantidad de personas con hambre, la cantidad de mendigos, la cantidad de pobres, porque “yo soy el resultado de esa Latinoamérica, y si ellos no me ven así entonces yo no acepto este premio”. Agrega: poco esfuerzo ha debido tener la imaginación en este lugar del mundo. En esa perspectiva, era fundamental aproximarse, abrazar, percibir esas tierras, esas alturas, esas distancias, esos fríos, esos vientos. Milagro es hija de esas montañas, de esas alturas, de esos vientos, de esos silencios. Por eso tanto énfasis en el paisaje y en la naturaleza de la provincia.

Pasó en Caput #Garralapala

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