El economista Ricardo Aronskind analizó el rol del Estado en la coyuntura política, se refirió a la expropiación de Vicentin y manifestó la necesidad de organizar el campo popular para fortalecer su presencia en el debate público. «El debilitamiento del valor de lo público es extremo, no es una suerte de totalitarismo público como dicen los medios, sino una suerte de totalitarismo privado», afirmó. «Los sectores populares están totalmente a la defensiva, teniendo que salir a explicar y desmentir los ataques, cuando la situación es completamente al revés».

Ricardo Aronskind sostuvo en diálogo con Fernando Alonso, en el programa Reporta Caput, que «vivimos en un debate completamente enrarecido en el país, porque mientras tenés medios de comunicación que llegan a una gran audiencia diciendo que el Estado se entromete en todo y es una amenaza, yo observo lo contrario que es la impotencia extrema que tiene el Estado argentino, en relación a cualquier otro que funciona más o menos bien, para hacer cosas».

«Se ha naturalizado que las aduanas estén completamente perforadas, que no haya control en las exportaciones, que no traigan divisas al país», señaló. «Tenemos un alto grado de debilitamiento del poder estatal. No podemos cerrar una sucursal de una empresa con 10 casos de COVID-19 en pleno AMBA».

«El debilitamiento del valor de lo público es extremo, no es una suerte de totalitarismo público como dicen los medios, sino una suerte de totalitarismo privado».

En relación con la expropiación de Vicentin, consideró: «Parece que desfalcar a la banca pública es completamente normal y siguen insistiendo con que es una pequeña empresa familiar y gente laboriosa. Desde el exterior bancos extranjeros piden saber dónde el grupo Vicentin escondió 1.000 millones de dólares en activos y acá lo presentan como que está en peligro la propiedad privada», remarcó.

«Tenemos una enorme distorsión y los sectores populares están totalmente a la defensiva, teniendo que salir a explicar y desmentir los ataques, cuando la situación es completamente al revés. Me parece que hace falta un gran debate público», afirmó.

«Hace falta la presencia de los partidos y organizaciones políticas. Hay una partido muy bien organizado a través de los medios de comunicación, Cambiemos, y en cambio la voz que defiende lo popular no está presente con la fuerza que debería. Y la legitimidad, porque siempre defender lo público es superior a cualquier interés particular», concluyó.

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