Los pueblos se fortalecen en sus momentos críticos, cuando deben afrontar en conjunto desafíos que hacen a su supervivencia. Pueden ser cataclismos naturales, como inundaciones, terremotos, huracanes, como así también procesos pandémicos o epidémicos que afectan, ya en forma direccionada, la salud del conjunto de la población.

En esos instantes de confrontación contra un enemigo común, en este caso un virus, que no deja de asombrar con una vitalidad que impacta, siendo motivo de estudio en su comportamiento, ya que sorprende en su capacidad de adaptación a climas y geografías diversas en el mundo.

Es igual a otros virus de su familia coronavirus en seis cepas que conocíamos, como también de otras enfermedades respiratorias, como la misma influenza, llamada comúnmente gripe, pero a diferencia de estas ARS, que desarrollan su siembra por meses otoñales e invernales, el virus que estamos enfrentando impacta como un misil, provocando el colapso sanitario, como ocurrió en la mayoría de los países del mundo.

Esta batalla en pleno desarrollo es tomada por sectores que hacen de la cuarentena, que es el único remedio de control pandémico que conocemos, un frente a derrotar por motivos políticos, pese a que no existe cura alguna, más allá de paliativos que son presentados como panaceas a la hora de difundirlos, en muchos casos con objetivos de lucro.

Es que en las redes, al calor del anonimato, circula basura informativa, que no sólo intenta desviar la atención de acontecimientos políticos que hoy sacuden la conciencia democrática del pueblo argentino, como los casos de espionaje espúreo del gobierno macrista, o los de evasión y fuga, robo liso y llano, de miles de millones de dólares que salen a la luz de las cloacas ocultas por los medios hegemónicos, sino que además, intentan derrotar las medidas sanitarias del gobierno nacional y popular.

No tienen pudor en su capacidad de sembrar el odio acumulado, no es la primera vez. En 1955 cuando la revolución fusiladora derrocó al gobierno democrático de Perón, se abocó a la destrucción de todos los elementos de la Fundación Eva Perón, entre ellos los respiradores. Al año siguiente la epidemia de parálisis infantil encontró al país sin instrumentos de recuperación de niños, que murieron por miles por la enfermedad y la falta de atención. Hoy atacan igual, apelando a la ignorancia de grandes capas de población y agitando fantasmas ideológicos, que no existen.

Es que la protección de los intereses que saquearon al país no tiene límites y han declarado la guerra al gobierno por el peor lugar: el que pone de rehén a nuestro pueblo, atacando la protección de la salud de millones de argentinos.

Esta batalla está en pleno desarrollo, impulsada por medios y seudoperiodistas, que plantean que la cuarentena no sirvió para nada después de 100 días.

Veamos este dato: 19 de marzo de 2020 Argentina tenía dos muertos por COVID-19 y 30 enfermos importados con nexo epidemiológico, es decir podíamos seguir el itinerario del contagio; Brasil misma fecha, cinco muertos y 60 enfermos de las mismas características. Hoy Brasil tiene 50 mil muertos y un millón de enfermos, Argentina mil muertos y 40 mil infectados. Ignorantes, perversos o criminales quienes ventilan la necesidad de acabar la cuarentena.

Es más, los que lo plantean desde el punto de vista de la economía, el déficit fiscal, la inflación, la macroeconomía, mienten u ocultan los datos macro de otros países que abrieron y no abrieron la economía. En todos, absolutamente en todos, el PBI bajó a niveles más fuertes que la Argentina de hoy que tiene -6, mientras Alemania, EEUU y otros tienen índices superiores. Así que la cuarentena no es, siendo responsables en gran parte los desastres del neoliberalismo que gobernó nuestro país.

El virus tiene algunas características que lo hacen más invasivo, como por ejemplo que cursa asintomático y contagia, sin saber aún si produce inmunidad posterior. Es decir que nos encontramos ante una enfermedad que estamos estudiando, produciendo insumos para su detección en la investigación científica, que coloca a nuestro país en el 9° lugar en el mundo, ampliando camas críticas en casi un 40 por ciento, camas de aislamiento por miles, fabricación en pleno de respiradores y todavía estos militantes del odio, siguen diciendo que “no se hizo nada”.

Si algo dejará la pandemia son conceptos muy claros a futuro: en primer lugar que ha sido recuperado el Estado como ordenador social y de políticas públicas fuertes, en la ampliación de derechos, frente a un Mercado brutal e inhumano que intentó desde el neoliberalismo usarlo para sus fines financieros.

Otro tema es como estos acontecimientos fortalecieron la solidaridad social de los pueblos y los investigadores científicos, que abrieron sus estudios a la comunidad internacional, por lo cual la vacuna a salir, será para la Humanidad, sin patentes voraces de acceso universal, como la Sabin Oral.

Entonces los argentinos que luchamos por la vida, que perseguimos sueños y utopías, esperanzas compartidas de Justicia Social, en un pueblo feliz y una Patria grande, no debemos entrar en los juegos perversos, ni provocaciones de los odiadores seriales, que pretenden impedir la consolidación de la Comunidad Organizada, porque esa circunstancia consolidada derrota definitivamente al neoliberalismo salvaje.