El presidente de la comisión bicameral de Seguimiento y Control de los Organismos de Inteligencia, Leopoldo Moreau, conversó con Edgardo Mocca sobre la investigación de las denuncias por espionaje ilegal desde la AFI durante la gestión de Cambiemos. “Esto fue un aparato económico que se apropió del Estado, y puso en marcha un mecanismo de persecución y de espionaje político”, sostuvo.

“Creo que esto fue el intento de un grupo mafioso de apropiarse de la democracia. Ellos querían, y en buena medida lo lograron, establecer un sistema de carácter policial en el marco de la democracia».

Moreau explicó el origen de la investigación, a partir de la revelación de un narco arrepentido, que admitió haber actuado como sicario para amenazar a un funcionario del Ministerio de Defensa, José Luis Vila. “el juez nos comunicó que había aparecido en una causa de narcotráfico una declaración de un sicario» que manifestaba haber sido «cooptado por la AFI. En el ámbito judicial, esa causa fue el puntapié inicial para toda esta investigación. En otro juzgado está la causa de Cristina Caamaño, la pinchadura de los correos electrónicos, donde ya están imputados Arribas, Majdalani y Macri”.

“Que la Agencia de Inteligencia estatal, que depende del presidente de la Nación, use de sicarios para un intento de atentado a narcotraficantes rompe los relojes”.

“Hoy si no estuviera de por medio la pandemia, yo creo que esto sería tapa de todos los medios de comunicación, o mejor dicho de algunos. Calificarlo de escándalo es minimizarlo”.

El diputado del Frente de Todos afirmó que «lo que se está investigando no es una actividad marginal, ni siquiera paraestatal, como podría ser la de D’Alessio, donde había monitoreo de la AFI, pero no era una actividad estatal propiamente dicha. Esto es una actividad que se desarrolló desde el riñón mismo del sistema de inteligencia. Pero no solamente allí, sino que formaba parte de una red, donde hay que integrar un grupo de tareas que estaba actuando en la AFIP, otro que actuaba en coordinación con la unidad de información financiera, en la Dirección de Migraciones, y todo este resumen de información se sintetizaba en la AFI, que actuaba como cabeza de ese sistema de inteligencia».

«De allí, o se llevaban adelante operaciones periodísticas, hostigamiento y estigmatización, o se trataba de transformar eso en legal, en el marco de lo que era la mesa judicial. Ahí actuaban en un sentido más político, vinculando a jueces o fiscales que se adherían a ellos por convicción o por otras razones, o tratando de separar a quienes no se disciplinaban”.

Moreau sostuvo que “esto fue un aparato económico que se apropió del Estado, y puso en marcha un mecanismo de persecución y de espionaje político”.

“No estaba dirigido solo a la oposición, también abarcaba a dirigentes que participaban de la coalición de Cambiemos. Pero esto también tiene que ver con la mafia: el jefe mafioso no confía de los lugartenientes”, señaló.

“Es un modelo. Así como la década del ’70 tuvo como modelo las dictaduras militares, esta vez tenemos como modelo esta persecución política instalada en el esqueleto de un sistema democrático. Habían montado un Estado policial dentro de la democracia”.

Moreau aseguró que “esto tenía un objeto: sostener un régimen de acumulación de riqueza, de fuga de capital. Porque la otra pata de la mafia estaba en el Banco Central facilitando que se fueran 86 mil millones de dólares en fuga de capitales de la Argentina”.

En relación a las consecuencias que podría tener la investigación, señaló que “el parlamento podría perfectamente avanzar a través de una comisión, que puede ser la propia bicameral, en terminar con estas lacras, porque el sistema democrático no puede estar sometido a este tipo de circunstancias, para que no ocurra nunca más”.

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