La titular de la Secretaría de Integración Socio Urbana, del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, Fernanda Miño, se refirió a la situación de los barrios populares durante la pandemia y al rol del Estado para garantizar el acceso a los servicios básicos. «Hay una realidad que nos viene empujando y pidiendo respuestas urgentes». «La pandemia evidenció la desigualdad en cuanto al piso de dignidad que cualquier persona y cualquier familia necesita para vivir», afirmó.

La secretaria nacional de Integración Socio Urbana, Fernanda Miño, resaltó una frase dicha por el presidente Alberto Fernández que «sintetiza mucho de lo que venimos trabajando con esta emergencia sanitaria», que «lo único que dejó al descubierto esta pandemia es la desigualdad». Sostuvo que existe «una realidad que nos viene empujando y pidiendo respuestas urgentes», por lo que hay que «trabajar para que este país, en muchos territorios desigual, pueda volver a tener un piso de dignidad y empezar a trabajar en lo que hace mucho tiempo que no se trabaja, que es el acceso a los servicios, que es lo que más evidenció esta pandemia, la desigualdad en cuanto al piso de dignidad que cualquier persona y cualquier familia necesitan para vivir», remarcó.

Miño explicó que «en la gran mayoría de los barrios populares tienen el agua colgados de un caño, y es la forma que encontraron para sobrevivir, cuando el agua potable no llega con el servicio regularizado. Lo mismo pasa con la electricidad. Esto pasa y es común en todos los barrios Y se ha naturalizado tanto, que a veces hasta cuesta saber incluso a las vecinas y vecinos que es un derecho que está siendo vulnerado. Empezar a trabajar sobre eso es una gran deuda», afirmó.

«Desde la Secretaría es nuestro gran desafío empezar a trabajar en la integración social urbana de los barrios a través del acceso a los servicios básicos. Hoy se evidencia al no tener agua la imposibilidad de higienizarse».

En relación a la articulación entre el gobierno nacional y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en torno al problema puntual de la falta de agua en los barrios populares, Miño contó que «cuando llegaron los reclamos intenté hablar con Juan Maquieyra, presidente del Instituto de Vivienda de la Ciudad, para ver cómo empezar a articular, porque a veces por un tema de competencias o por politiquerías todo se mezcla y cada uno cree que tiene la mejor receta, y a veces no es verdad. Cuando le pedí de juntarnos por esta situación para ver qué podíamos hacer desde el Estado quedó en hacer una reunión que nunca sucedió. Y después nos enteramos de lo que estaba pasando en la Villa 31. Nosotros nos pusimos siempre a disposición para trabajar en conjunto, pero falta esa apertura, que quizás nunca se acostumbraron a trabajar de esa manera. Lo que evidenció esta pandemia es la falta no solamente de servicios básicos y la desigualdad, sino también la inacción de una parte del Estado», señaló.

«Desde el Estado nacional está la apertura para trabajar articuladamente, porque no entiendo la política –y más en estas situaciones- que no se pueda articular», aseguró.

Asimismo, indicó que se está trabajando en un programa «articulado con El barrio cuida al barrio, para abordar la problemática del virus dentro del barrio, a través de cuadrillas sanitarias, de postas de emergencias. Queremos mejorar los espacios sociales, potenciarlos, cuidarlos y asistirlos. El papel del Estado también es estar con estos héroes y heroínas invisibles, que poco se los reconocía, y hoy cada vez están más al frente, sabiendo que se está articulando no solamente con las organizaciones sociales para que esto suceda, sino que tenemos un gran papel en esto de contener y asistir».

«Es la oportunidad de pensar no solamente un Estado verticalista, sino trabajar desde los barrios, desde las bases, porque esto no nos va a esperar a que nosotros nos organicemos. El virus no espera a nadie. Se mete, destruye y se lleva vidas. Nosotros tenemos que estar a la altura», concluyó.

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